Tengo 45 minutos libres. Estoy otra vez en el chino, comprando otra vez los ítems que conforman la misma lista, lista que se ajusta a mi presupuesto de monotributista como unos panties de lycra, sin dejar nada a la imaginación.

Soy rápida. Lleno mi changuito con la eficiencia de quien hace mucho realiza la misma tarea, y no me detengo en las góndolas de impulso, como golosinas, vasos, tupperware, toallas, que por otra parte en el chino nunca hay.

Y los veo. Encantadores. Empalagosos. Con el cartelón de “recién juntados” en la frente, deteniéndose cada quince centímetros, cada quince segundos:

- Gor, ¿llevamos mayonesa?
- Dale gor, ¿cuál llevamos?
- ¿Esta o la Hellman’s?
- Esta… o no, mejor la Hellman’s…. sí, sí, la Hellman’s
- ¿Con qué la usamos?
- ¿Hamburguesas tenemos?
- Si, quedaron dos del martes
- ¿Llevamos una grande o una chica?
- Y, no sé… ¿para dos hamburguesas alcanza una chica?
- ¿Y ketchup…?

Nunca entendí a esas parejas incapaces de repartirse las consignas. No le veo el sentido a hacer todo juntos siempre, como si cada pequeña empresa de la vida cotidiana fuese una gran aventura que tenés que compartir con el amor de tu vida. ¿No es una pérdida de tiempo? ¿No es mejor que uno haga las compras mientras el otro limpia el baño, así los dos pueden después tirarse a mirar una película?

Ojo, cuando recién nos habíamos mudado juntos, a mí también me parecía absolutamente romántico hacer las compras de a dos, pero las complicaciones empezaron enseguida, cuando yo agarré La Suipachense y él La Serenísima, y todo se puso más aún más áspero diez minutos después:

- Disculpame, ¿cuánto tiempo más pensás leer las etiquetas de las mermeladas?
- Disculpame vos, pero todas las baratas tienen ciclamato, estoy tratando de salvarte del cáncer.
- Comprá cualquiera.

Yo ya aprendí. Ahora mi pareja funciona como un reloj. Yo hago las compras, me encargo de la comida y de los productos de limpieza; elijo producto, marca y precio, mientras él hace migas en la cama y después se duerme con la tele prendida. Ahí está. Perfecta división de tareas.