La vida con príncipe azul
Si hay algo que sé valorar en otra persona son sus buenas intenciones.
Como cuando mi viejo me regaló una remera amarilla para una navidad y yo me puse contenta, porque por fin había elegido él un regalo.
O como cuando mi abuela me cocinó filet de merluza porque pensó que yo no comía pescado porque no sabía prepararlo, y yo le dije que estaba riquísimo (puajjj).
Y cuando mi amiga del alma me presentó al estudiante de derecho fan de JAF que siempre tenía puesto un buzo de Harvard convencidísima de que seríamos compatibles, también supe agradecer, porque cada esfuerzo es una demostración de cariño.
La semana pasada armé un escándalo brutal porque el chango nunca hace nada y yo estoy hasta la coronilla de lavar carga tras carga de ropa que no es mía, y planchar prendas ajenas todo el fin de semana. Creo que si lo que queremos es un proyecto en común, tenemos que repartirnos las tareas más equitativamente, porque yo no puedo ser una esclava fregona toda la vida, recuerdo haberle gritado con lágrimas en los ojos.
Si debo ser 100% honesta, admito que jamás pensé que ese pedido desperado fuera a tener algún tipo de consecuencia en mi vida diaria, pero me llevé una sorpresita.
Ayer entro a casa y siento algo frío en los pies. Es agua. Enciendo la luz, sigo caminando y compruebo que no es un simple charquito, sino que la catástrofe cubre la mitad del living y llega hasta los sillones, que ya están empapados en su base.
No lo puedo creer. El causante de la inundación casera es el tender colocado a un costado, al lado de la biblioteca. De él cuelgan siete toallones pesadísimos, que vencen sus frágiles hileras, tocando el piso. Allí se originan los litros y litros que arruinan mi piso y mis muebles. No atino a articular sonido.
Él (orgulloso, desde el escritorio)
¡Amorrrrr holaaaa! ¿No me decís nadaaaaa?
Elena (en el abismo)
… hola…. eh… ¿vos… lavaste?
Él (feliz)
¡Sí! ¡Todas las toallas, que vos siempre decís que hay que lavar!!!! ¿No me felicitás?
Elena
Pero… ¿centrifugaste?
Él
Ah, no… ¿qué es centrifugar? Yo puse para lavar…
Elena
Es para que no quede la ropa tan mojada…está bien y….¿Por qué colgaste en el living?
Él
Aaah ¿viste que inteligente que soooy? Por si llueve, porque ví algunas nubes. ¡Felicitame, hice todo bien!
En ese momento no supe si agarrar uno de los toallones mojados, enroscarlo y pegarle cien nalgadas para que aprenda de una vez por todas a usar el lavarropas que tenemos hace un año; o reconocer el empeño que había puesto, no sólo en recrear una de las tareas que su concubina realiza diariamente, sino en escuchar su reclamo y hacer algo al respecto.
Respiré hondo y agarré el trapo y el secador. Pasito a pasito, me dije, pasito a pasito.
Elena
¡Te felicito mi amor, sos todo un amo de casa!
Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com
Laurita
10 de Abril, 2008 a las 11:15
Es así… recuerdo haber retado a mi novio cuando, la primera vez que se ofreció a lavar los platos, me dejó la mesada llena de espuma y la bacha llena de restos de comida. Y cuando le dije que después de lavar había que pasarle la ballerina a la mesada y sacar los indeseables de la pileta, agarró la esponja que chorreaba agua y la escurrió en la mesada. Casi lo mato! Ahora aprendió que el Cif se inventó para algo… tardan, pero aprenden Elen! Perseverancia!
Mili
10 de Abril, 2008 a las 12:01
La paciencia femenina… es IN-CRE-I-BLE.
ii
10 de Abril, 2008 a las 12:06
Me gusta mucho tu blog.
Te digo igual que lejos de hacerme valorar mi soltería, como una pensaría que es lógico, tus escritos dan ganas de tener una su propia bestia/mascota en casa… estoy para atrás?
Botonuua
10 de Abril, 2008 a las 13:36
y si! tiene buenas intenciones!
Igual, no 100, pero si algunas nalgaditas no le hubieran venido mal…
frank zappa
10 de Abril, 2008 a las 14:04
a ver, yo pierdo llaves, rompo celulares y anteojos porque se me caen, no encuentro nada en casa, aunque las cosas esten donde estan siempre, nunca tengo cambio ni monedas, ni plata y eso que trabajo en un banco (doble punto en contra), me olvido de llevarme la el taper con la comida al laburo, tengo una agenda en blanco en la mochila que pasea conmigo pero en la que jamas anotare nada, me choco los codos con los marcos de las puertas dos o tres veces por dia, me he llegado a olvidar del lugar donde deje estacionado el auto, y demas animaladas que ahora no recuerdo, incluso mi concubina muchas veces cruza la calle y camina por la vereda de enfrente y me dice, “no te conozco”, ah pero todo tiene un limite, te recomiendo que le empiezes a hacer notar la compañera que tiene y que se avive que si no se pone las pilas lo vas a echar a la mierda y te vas a buscar otro, hacele tambalear un poco su seguridad porque si no, no cambia mas, espero que puedas, leer todo lo que te pasa es muy gracioso en partes, pero si sigue asi, no te va a quedar tiempo ni para escribir en el blog, ja ja
saludos y suerte
Carolina
10 de Abril, 2008 a las 14:34
Para que aprenda en serio hay que hacerlo limpiar la macana que se mandó. Y que quede claro que una lo ayuda (porque, por supuesto, una lo ayuda) de onda. Sin que se sienta herido en su hombría, por supuesto, porque si no es la primera y última vez que lava algo.
maria noel
10 de Abril, 2008 a las 15:25
pasito a pasito. me encanto esa frase!
me parece valorable la actitud del concubino. habra que refinar un poquito las cosas, pero eso es mejor a que sea indiferente a tus reclamos. no?
Daneri
10 de Abril, 2008 a las 20:15
Buenísimo tu comprensión. Soy parecido en tus actitudes a pesar de ser hombre.
Valoro mucho la intención.
Yo no se centrifugar, o si todo puede ser centrifugado, pero cualquiera se da cuenta que hay que escurrir al menos lo que se va a tender!! O que inundar la casa no está bueno…
A veces hacemos las cosas, pero no del todo bien, para que no nos vuelvan a pedir esas cosas. Mepa que tu chango hace eso para que: o no le pidas nada, o aceptes, y de buena, gana que su mente da hasta ahí. Entonces vos completas lo que el hizo a medias y mal.
No caigas en eso.
Todos podemos aprender y el sexo no divide tareas.
Besos!
Mili
10 de Abril, 2008 a las 22:33
Sí, Elen… coincido con Daneri…
que tu chango se ponga media pila, che…
Ahora lo arreglás vos, mañana también, pasado también… pero después… no va a ser tan divertida la convivencia, jeje…
Desquiciada
11 de Abril, 2008 a las 0:16
Yo, quiero un Chango.
virshi
11 de Abril, 2008 a las 0:19
Por dios que no me toque…igual yo cero lavada, cero limpieza, CERO AMA DE CASA…que para eso viven dos, que se repartan las obligaciones…no son ayudas!!! son responzabilidades… no me toco todavia, dentro de un mes cuando nazca mi bebe les cuento!!! jajaja
R
11 de Abril, 2008 a las 10:25
¡CAISTE EN LA TRAMPA!
Los hombres hacen esas cosas para convencernos de que son unos inútiles y que es más trabajoso que ellos hagan las cosas y terminemos por pensar: “prefiero hacerlo yo, si lo hace él, es doble trabajo”.
Jesi
11 de Abril, 2008 a las 12:26
Ay Elena te haces querer, sos 100% paciencia!! te admiro.
En casa yo lavo y cuelgo la ropa si es adentro, si es en la terraza cuelga el marido porque yo no llego a la soga!! para algo sirve ser petisa.
Mi marido ayuda mucho más desde que nació nuestro hijo, igual lo tengo que perseguir una semana para que haga algo, tipo, la basura pasa 1 semana y sigue ahí, esperando que alguien la saque… pero a mí no me va a ganar. Si yo le digo que lo haga, LO TIENE QUE HACER.
daliniana
11 de Abril, 2008 a las 17:12
Jajajaja bueno el tuvo toda la intención lo hizo mal pero lo hizo, has pensado dejarle una lista de pasos para usar el lavarropas en una hoja pegada en la heladera? así la próxima ves no te toca llegar y sufrir un colapso.
Maru
11 de Abril, 2008 a las 18:32
Es cierto, a veces es mejor insistir en “Lo que vale es la intención”… asi evitamos ataques de nervios cada dos por tres.
Hoy a la mañana se me acabó la paciencia y volví a recordarle cuales eran sus tareas en casa. Hoy le dejé encomendado que fuera al lavadero, y que comprara agua. Todo sencillo. Veremos en un rato si cumplió algo.
¡Besos!
Alan Robinson
11 de Abril, 2008 a las 20:29
me imagino que EL CHANGO es un tipo común. Elena exagera los defectos, pero me gustaría tomarme una cerveza con EL CHANGO y que me cuente que opina de ELENA.
uzumaki
12 de Abril, 2008 a las 13:16
aplausos
Cronopio
12 de Abril, 2008 a las 16:15
jajaja, se lo leí a mi marido y nos reímos un montón.
Beso!
Sunshine
12 de Abril, 2008 a las 16:24
Definitivamente te admiro…
Yo lo hubiera puteado en colores.
Quizás, seguramente, luego del torbellino de insultos, hubiera suevizado mi voz y le hubiera dicho:
-” Disculpame, bien igual, gracias”…
Pero primero le doy de nalgadas
Juanitina
13 de Abril, 2008 a las 1:17
Creo que previo a incorporar cualquier tipo de chango a mi vida tomaré altas dosis de paciencia y budismo zen.
NëNa GräNde
14 de Abril, 2008 a las 15:06
Ahhhhh, aún recuerdo el día que mi changuito me quiso ayudar a hacer milanesas… y quemó el aceite (y casi la cocina entera)…
En fin… una los ama igual…
Carolina A
14 de Abril, 2008 a las 17:05
NeNa GrAnDe:
Es tu castigo por freirlas. Obvio.
Julita
14 de Abril, 2008 a las 18:49
Hola elena. Hoy leí todo tu blog, me gustó, hasta ahora solo había leído blogs de chicas solteras en busca.
Te mando un beso
NëNa gRäNde
15 de Abril, 2008 a las 10:08
Tiene toda la razón, Carolina A.
Los pecados aceitosos se pagan caros, muy muy caros…
Igual que conste en actas que casi nunca hago milanesas fritas: accedí porque él quería comerlas!!! Doble pecado.
Merenwen
17 de Abril, 2008 a las 19:46
Ay!!! a mi me toco todo lo contrario! uno demasiado limpito che! Yo soy un quilombo, el dice que soy como un tornado que paso por la casa y dejo bolso aca, campera alla, botas por ahi, y bue no soy ordenada lo sabias desde antes de mudarnos!!! TE amo!! jeje
El Chuavechango « Pájaro en mano
6 de Octubre, 2008 a las 11:41
[...] y secado de ropa es otra historia, y la batalla del hombre contra el suavizante líquido tuvo su segundo round este fin de semana, esta vez con una víctima [...]
¡Bienvenidos al nuevo sitio! | Pájaro en mano
17 de Diciembre, 2008 a las 8:23
[...] del Chango todo el tiempo y controlar mis nervios, pero después, a medida que iba posteando sobre la vez que quiso lavar la ropa e inundó la casa porque puso el tender en el living y colgó seis toa…; o cuando me defendió de un malvado kiosquero recoletiense que intentó venderme un pancho roto, [...]