La vida con príncipe azul
No es necesario que describa cómo se comporta un hombre enfermo. Cualquiera que piense en su padre, o en algún hermano, primo o tío sabe perfectamente de qué hablo.
Primero se sacan toda la ropa y se acuestan, aunque su “enfermedad” sea simple cansancio o dolor de pies.
Luego se quejan, llorisquean, arman un escándalo antológico porque no aguantan sentirse tan terriblemente mal.
Y después piden. De todo. Piden que los mimen, que los cuiden, que les hagan sopita o tecito o pollito con puré de calabaza, que les alcancen el control remoto, que los tapen, que les compren el diario.
Ahora, cuando una de nosotras está enferma ¿qué hace? Nada, se toma el medicamento que haya que tomar, va a ver al médico que corresponda, y después se deja de romper las pelotas. Se recuesta un rato y espera que se le pase, sin molestar a nadie.
Pero a veces una mujer también necesita que la cuiden.
Hace un par de noches, por ejemplo, me desperté con náuseas y corrí al baño a despedir la cena estruendosa y desagradablemente. Mientras vomitaba me iba quedando sin aire y tosía. Tomé una buscapina para el dolor de estómago y volví a acostarme. El chango seguía ahí, roncando.
El episodio se repitió dos veces más, y cada vez fue peor que la anterior. Él a duras penas atinó a preguntarme entre sueños si estaba bien.
A la mañana me pasaron toda clase de cosas horribles relacionadas con procesos gastrointestinales, así que no fui a trabajar.
Él sí fue, y en un momento de lucidez me llamó para preguntarme cómo estaba:
Chango:
Hola amor, ¿todo bien?
Elena
Sí, sí, un poco mejor… vomité un par de veces más y ahora estoy en la cama, esperando al médico. Creo que tengo fiebre, pero estoy bien… por lo menos pude dormir un poco…
Chango:
Ah, entonces no me pasás a buscar para ir al bafici, ¿no?
Y acá mi error, que demuestra que en todos estos años no aprendí nada:
Elena:
Y… no, amorcito, no me siento bien como para salir… pero vos andá a ver alguna peli, eh. ¡No te quedes sin ir!
Chango:
¡Bueno!
¿Cómo pude ser tan estúpida y creer que si le decía que fuera igual al cine él iba a comprender que lo que yo necesitaba era que él corriera a casa a cuidarme y me trajera remedios?
¿Y qué clase de obtuso no comprende cuando su cónyuge le dice que tiene fiebre y que está esperando al médico? ¡Al médico, por Dios!
Finalmente lo llamé tipo nueve de la noche. No iracunda, pero sí algo fastidiada, porque una cosa es ver una película y volver a casa y otra muy distinta es quedarse boludeando cinco horas.
Resulta que el señor se había encontrado con un amigo y los dos estaban charlando tan animadamente que habían perdido la noción del tiempo.
Chango:
¡Hola mi amor! ¿Cómo estás? ¡Cuando venía para el Abasto me encontré con Martín y a que no sabés qué nos pasó?
Elena:
¿Se quedaron pelotudeando y se olvidaron de la película?
Chango:
¡Síiiii! Ahí te lo paso, así lo saludás.
Martín:
¡Hola Elena!
Elena:
Hola, Martín, ¿cómo va?
Martín:
¡Bien! ¿Y vos?
Elena:
Mirá, estoy enferma, tuve que ir a comprarme Reliverán y casi me desmayo en la farmacia por un bajón de presión. Ahora estoy acostada y mi novio no me viene a cuidar. ¿A vos te parece?
Martín:
¡Uuuuh! Bueno, pero si estás enferma y acostada ¿qué va a hacer él ahí?…¡que te mejores!
Elena:
…Gracias…
(click).
¿Alguien cree que el Señor fue capaz de siquiera mandarme un sms para ver cómo me sentía o si necesitaba algo? Claro que no. Y además llegó pasadas las once de la noche.
Elena:
Viniste tarde… estuve todo el día sola y vomitando…
Chango:
¡Pero si vos me dijiste que fuera a ver la película!
Me sentí Marge Simpson.
Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com
Juanitina
20 de Abril, 2008 a las 21:26
Y sí, Marge Simpson. Para la próxima ya sabés lo que hay que decir.
Carlota
20 de Abril, 2008 a las 21:34
NUNCA,me sirvieron los dobles discursos ellos jamas entienden que en esos momentos NO es SI. Utilizan esa regla para cualquier situacion menos para lo que corresponde
Que te mejores y la proxima hacete la victima y reclama! de una
Lo merecemos
Carolina A
20 de Abril, 2008 a las 22:02
El Martín que aparece ahí es mi marido. A mí tampoco me atiende cuando estoy enferma. Una vez me hizo un té (sin cuchara y sin edulcorante) y me desmaye gritando para que me los trajera pero nunca me escuchó. Y la segunda vez me hizo sopa así: puso en un jarrito medio litro de agua y MEDIO KILO DE FIDEOS MUNICIONES. Y me dio esa pasta sin gusto a nada, con cara de “MIRAQUEBUENMARIDOSOY”
Son horrorosos.
catarsisyshock
20 de Abril, 2008 a las 22:19
Las mujeres nunca somos claras dirán cuando le reclamamos..
Hombres!
Saluditos y espero que ests mejor!
Merenwen
21 de Abril, 2008 a las 9:33
El problema es que cuando le decis “Anda al cine” suponiendo que el va a decir que no que va a ir a cuidarte, despues no tenes reclamos si va. Yo le diría yo estoy vomitando como una condenada y vos pretendes que te pase a buscar????
frank zappa
21 de Abril, 2008 a las 10:48
bueno, uno que ha vivido unos cuantos años solo, sabe que es muy feo estar enfermo y no tener quien te arrime un vaso de agua, si te dicen vos anda igual y sabes que tu pareja se queda sola, y… te quedas, y flor de tronco resulto el chango que no se despertó a la noche, imaginate cuando tengan hijos, en mi caso es al reves, la que no se despierta ni a palos es mi concubina, cuando ella amamantaba la tenia que despertar yo, y cuando los chicos largaron la teta, no se desperto nunca mas, y yo, que tengo un gran sentido del peligro, nunca osé volver a despertarla.
carolina, me haces acordar a mi viejo, que una vez mi mamá se enfermo y el quizo hacer papas fritas, y las echó al sarten con el aceite frio, ja ja fueron horribles
Nina
21 de Abril, 2008 a las 13:47
Deberías mandar tus escritos sobre vos y tu chango a Canal Sony… viste esos cortos pedorros de Reflexiones de una Mente Peligrosa?? bueno, no solo dejarian de ser malos, me divertirian muchisimo…
y de paso, cañazo… capaz un dia el chango, viendo la tele, ve que vos escribiste el guion y se ilumina, vio?
besito.
Daneri
21 de Abril, 2008 a las 14:53
Somos turros, no boludos.
Insisto en este punto.
Besos!!
Carla
21 de Abril, 2008 a las 16:12
yo a veces dudo si en realidad son tontos o si son tan inteligentes que evaden sus responsabilidades casamenteriles de esta manera….
Gabyta
21 de Abril, 2008 a las 20:58
Tres días antes de dejar el hogar conyugal me intoxiqué y lo único y último que le pedí al señor fue que me comprara Reliverán. Y para mi sorpresa me lo trajo, mejor dicho, me lo tiró sobre la cama cacareando que había pagado dieeezzz pessooss. Taradito.
Lake
21 de Abril, 2008 a las 23:59
Mi marido por suerte no es así. Y yo aunque sea muy despiste, tampoco, jeje.
NëNa gRäNde
22 de Abril, 2008 a las 15:08
Ah, no… Ahí sí que me agarra un ataque de ira y lo cacheteo!!!
Yo necesito mimos cuando me siento mal!!!!
Igual a la noche podés morirte a los gritos que yo voy a seguir roncando… durante el día me puedo quedar toda la tarde acostada al lado de él poniéndole pañitos, pero a la nochee, a la noche se duerme, señores!!!
Igual una noche hace muchos muchos años, me puse muy en pedo en una fiesta y mi novio me llevó a su casa (no convivíamos aún), me duchó (sí, yo estaba en MUY MAL ESTADO) y me acostó.
Y yo, desde la cama le dije “la fiesta está buena, dejame acá y volvete”… y el señor se estaba volviendo!!!!!! Claro que en el camino vió mi cara de desencajada y dijo “no, gorda, mejor me quedo con vos”…
Sunshine
22 de Abril, 2008 a las 15:58
Cada vez amo más a mi marido!!!!
Gracias Elena, sos la salvación de mi matrimonio!!!
Mínima
22 de Abril, 2008 a las 19:59
Ah, mi “peor es nada” cuando estoy enferma me pregunta si ya me siento bien para preparar la comida.
Cuando le digo “andá sólo, no te pierdas la peli” me acusa de tenderle trampas para despues cagarlo a pedos. Elemental!
Leticia Pizca
23 de Abril, 2008 a las 0:55
Elena, gracias por todo. Pensar que yo me enojé una vez porque se quedó sin celu y “le perdí el rastro” pero como las que vos contás no, porque sabe que le pego una reverenda patada.
Siempre es grato ver que hay alguien mas boluda que una
nikolina
23 de Abril, 2008 a las 11:27
ay que loosers que somos las minas, hago y dejo hacer las mismas cosas… :S
Elena
23 de Abril, 2008 a las 18:29
Nina, qué encanto! El otro día ví uno en que el tipo decía nosequé de “la gorda de Titanic” (por Kate Winslet) y me morí de odio.
Nikolina, es inevitable, vivimos así!
De nada a todas, chicas, aprecien a sus concubinos!
El novio de Mínima es muy vivo!!!
Pablo
27 de Abril, 2008 a las 0:23
Chicas, ese es el gran problema que tienen, piensan que entendemos esos mensajes, pero nunca los captamos. Sean directas y se van a ahorrar muchos disgustos.
Fran
5 de Mayo, 2008 a las 14:06
No se como lo soportas aun. NO SE!
Myriam
8 de Mayo, 2008 a las 12:01
Querida una vez me dio una infeccion renal que n te cuento y 4 dias de incapacidad… mi amado osito aparecio a las 8 de la noche despues d eperderse todo el dia en la obra (ingeniero obra fuera de la cuidad) taladro en mano a instalar varios entrepaños y el soporte de pared del tv plasma de 42 pulgadas.. y me dice.. amor me ayudas?
srtamowgly
23 de Junio, 2008 a las 6:46
Para matarlo. Pero es que a los hombres ha que hablarles claro.
Mi novio a veces se queja de que me quejo mucho, pero le digo que tiene suerte porque no le hablo en código morse, que si quiero algo se lo digo como y cuándo lo quiero, así no tiene dudas. Por ejemplo si quiero que me cuide, le digo que estoy enferma,que venga a cuidarme, eso sí, siempre en un tono dulce de pobrecita de mí que te necesito,jejeje
Jose Ignacio Hita
7 de Agosto, 2008 a las 6:35
“¿Cómo pude ser tan estúpida y creer que si le decía que fuera igual al cine él iba a comprender que lo que yo necesitaba era que él corriera a casa a cuidarme y me trajera remedios?”
Esa frase es la mejor que he leído hasta ahora. Se supone que debemos ser adivinos, jajajajaja. ¿Pues cómo quieres que entendamos lo contrario a lo que dices?
Estoy descubriendo entradas antiguas de tu blog, está genial, me está enganchando, enhorabuena
El llamado de la naturaleza « Pájaro en mano
2 de Octubre, 2008 a las 12:48
[...] un hombre está enfermo, sencillamente planificamos nuestro día en torno a él, y esto no es ninguna novedad. Pero la cosa se pone un poco más… demandante (agotadora, desgastante, irritante, [...]