Hay cuestiones de la vida cotidiana que se nos antojan obvias evidentes, pero cuya razón de ser no ha sido aún descubierta por la mente de ningún hombre.

Crípticos e insondables para el sexo panzón, hoy hemos seleccionado tres de esos raros detallitos que ellos no conocen, en un intento de arrojar un poco de luz a su oscura mente primitiva.
Desde ya, los lectores pueden agregar los que deseen.

1) El extremo de la colcha que no tiene flecos es el que va del lado de la cabecera, para evitar justamente que esos flecos se nos metan en la nariz cuando nos tapamos y nos dificulten el descanso.

2) Hay una tabla para picar verduras y otra para trozar carnes, para evitar contaminación cruzada. La que tiene olor a cebolla es la primera, mientras que la que tiene manchas de tonos rojizos (o sea, de sangre) es la segunda. Si usamos la tabla de la carne para cortar, por ejemplo, un tomate para ensalada, nos arriesgamos a que alguna de las bacterias nocivas para la salud presentes en la carne cruda llegue a nuestro organismo al consumir el tomate.

3) Los tápers sirven para transportar comida, pero no son descartables. Es decir, una vez vaciado su contenido, no deben dejarse tirados en la cocina del trabajo, sino lavarse y traerse a casa. De esta manera, ¡siempre tendremos un recipiente plástico donde poner nuestro almuerzo!

Bonus: La tapa de la botella de gaseosa sirve para que ésta no pierda el gas que le otorga el nombre y la hace tan rica. Por eso hay que volver a colocarla -y enroscarla- después de servirnos.

Desde Pájaro en mano esperamos que estos datos les hayan sido de utilidad, y les deseamos una vida más fácil y práctica, influenciada por la razón y el sentido común.