La vida con príncipe azul
Cuando éramos adolescentes, todas soñábamos con un rockero. Un artista talentoso, sexy, irresistible. Los ideales eran Jim Morrison y Kurt Cobain, pero nos confomábamos con lo que había, y en mi caso lo que había era Gonzalo Rodríguez, alias El Lagarto.
El Lagarto tenía 24 años, pesaba 43 kgs, era completamente lampiño, no había terminado el secundario y no trabajaba porque era músico y porque sus padres lo mantenían sin problemas. Su mamá era mecánica dental y su papá tenía una concesionaria de autos.
Nos habíamos conocido en el cumpleaños de una compañera mía de segundo año. Él enseguida me había dado bola porque yo era la única de todas que ya tenía buenas gomas pero todavía no era una atorranta total, y
además porque sabía quién era Hendrix, odiaba a Shakira y no me había
espantado por su olor a cigarrillo asfixiante y su aliento a birra.
Seducida por la idea de ser la groupie de un chico más grande, rudo y con calle, empecé a frecuentarlo, pero no era fácil ser la novia del Lagarto. En primer lugar porque a mi mamá no le gustaba nada que yo anduviera con él, pero sobre todo porque las salidas eran poco variadas: Tomar cerveza en la esquina con los vagos, tomar heavy metal (vino blanco + sprite + azúcar) en el bar de un amigo y dos veces por semana tomar vino de cajita en el ensayo de su banda, Mukolítiko. Yo me sentía Nancy, Yoko y Courtney, todas juntas, y soportaba estoicamente los riffs carentes de armonía y ajenos al más mínimo sentido del ritmo que El Lagarto, Rengo y Jóse le arrancaban a sus guitarras indefensas.
Me sentía una nena inocente ante sus chupines negros elastizados, sus zapatos con hebilla y su campera de jean con el aplique de Hermética en la espalda. Después de Pappo, en mi ranking venía El Lagarto, que me decía “nena” y nunca me dejaba tocarle el pelo negro, largo, con raya al medio y atado con una colita hecha de medibacha porque decía que se lo engrasaba.
Mukolítico nunca había hecho un show en vivo, pero aún así El Lagarto actuaba como un verdadero rockstar decadente: trataba mal a las chicas, le contestaba mal a la madre, no dormía y nunca quería usar remera. Sólo conmigo era sensible y encantador, o por lo menos eso pregonaba yo a los cuatro vientos en los recreos del colegio aunque ahora, en la distancia, creo que mi visión era algo rosa.
En octubre de 1997 la banda consiguió su primera fecha en una sociedad
de fomento, en Temperley. Los chicos se pusieron sus mejores remeras (una de Sepultura, una de Megadeth y una con la cara de Iorio), sus cinturones con tachas cuadradas y sus pantalones más ajustados. Fuimos en tren. Yo cargué los platos del baterista y llené botellas de gaseosa con cerveza. ¡Qué aventura!
El show fue espantoso. Horrible, horrible. Lo peor que escuché en mi vida, pero ellos le pusieron pasión. El Lagarto se sacó la remera al segundo tema, escupió en el piso y yo… en ese instante me dí cuenta de que era un gil y no lo aguantaba más.
Soporté como pude el resto del recital y me dispuse a dejarlo para siempre. Él se acercó, sudado y apestando a alcohol.
Lagarto:
¡Sonamos increíble, la rompimos! ¿Viste qué grosssso? ¡Metal!
Elena:
No, la verdad que no, Lagarto, sos malísimo, te lo tengo que decir. Y me da asco que escupas. Mirá, lo nuestro no da para más, ya fue.
Lagarto:
¿Pero vos estás loca, pendeja? Te vas vos y vienen veinte que quieren ocupar tu lugar, no sabés lo que es el Rock…
Elena:
Bueno, que suerte para vos… además nunca entendí por qué te dicen El
Lagarto.
Lagarto:
Por Iggy Pop, pendeja, encima de pendeja, ignorante.
Elena:
Eh… pero Iggy Pop es La Iguana…
Lagarto:
Andate a la mierda.
Esperé a que se hiciera de día para tomar el tren de vuelta, aliviada, escuchando un cassette de Los Beatles en el walkman. El Lagarto nunca
volvió a hablarme, pero al año siguiente me enteré de que estaba saliendo con Flavia, una treintañera bebedora de cerveza insaciable que se teñía el pelo de fucsia, se pintaba las uñas y los labios de negro, usaba minifalda, medias de red y botas con plataforma y que, como yo a los quince, se había creido que “eso” era El Rock.
Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com
Evangelina
8 de Septiembre, 2008 a las 12:13
Elen: como siempre Genial!!!!
Mi primer “novio” era músico… Pero le daba más la onda Fito Paez (le copiaba los movimientos, la forma de hablar). Era feo. MUY feo.
Primero fuimos compañeros en la escuela de música (yo tenia 15 y el 17) y mi vieja nos prohibió que seamos novuios hasta que yo cumpla los 18
Un mes antes de cumplir los 18, me lo crucé en la plaza que estaba a la vuelta de mi escuela y nos pusimos de novios de nuevo.
Como entre nosotros habia una historia de amistad y confianza, yo tuve el tupé de decirle que él no me gustaba, ni lo veía como el padre de mis hijos, ni nada…
Igual, salimos dos meses (él fue el culpable de mi primer beso)
Despues de que terminamos (con una escena digna de una novela de la tarde), me enteré que se habia puesto de novio con un AMIGO que habia venido del sur…
Y si, el chico era Gay!!!
Esteban Q
8 de Septiembre, 2008 a las 12:14
Cuando estaba saliendo de la adolescencia y entrando en la adultez, mi hermano menor tenía una banda punk que se llamaba “Dinamita”. Ensayaban en el jardín de la casa del batero -aún en invierno- porque, básicamente, los pies de los platos eran parantes de carpas, por lo que hacía falta TIERRA, para clavarlos. El día que debutaron en el salón del primer piso de Cuartel de Bomberos Voluntarios de San Isidro, tuvimos que llevar MACETAS para “plantar” los platos.
Yo, músico un poco más experimentado, oficiaba de plomo y sonidista pero, ante todo, era el “asesor” que se animaba a decirles “eso suena como el orto, chicos”, aunque las pendejas de 14 que los rondaban se derritieran con “Tengo el salvaje poder”, el hit de la banda.
Tocaron en vivo unas tres veces, hasta que logré convencer a mi hermanito de que migrara a otra banda de hard rock que sonaba bastante mejor. El violero ahora toca con una FAMOSÍSIMA cantante vernácula. El batero está preso por ir de caño a los restaurantes paquetes de Libertador.
Gracias por tantos recuerdos, Elen
Romi
8 de Septiembre, 2008 a las 12:32
Muy buena la historieta, pero no me trae recuerdos propios, salvo por mi primer novio, que era fan de Alanis Morissette y me llevaba a unos antros a escabiar (yo no tomo alcohol) y luego a bailar a otro antro ochentoso… salimos dos meses, el chico era maniaco depresivo y yo salia con el con la idea de SALVARLO!… pobre boluda, era una pobre boluda! jeje… besos
LolA
8 de Septiembre, 2008 a las 14:06
Me reí mucho. En especial con el final.
Mi Lagarto me mantuvo medio ciega toda la secunadaria. Me daba bola de a intervalos. Fumaba cigarrillos Particulares, el humo servía para espantar abejas enfurecidas. Olía a destilería. Parecía permanentemente sucio. Usaba los pantalones con todo el culo caído.
Un punto a favor, hacía buena música.
O yo sigo obnubilada por los efectos del humo tóxico.
Saludos!
LolA
VANINA
8 de Septiembre, 2008 a las 14:36
me hiciste reir mucho…
Muy bueno, ahora frustraste a un musico… je
MP
8 de Septiembre, 2008 a las 15:28
¿Se bañaba el lagarto?
soylasire
9 de Septiembre, 2008 a las 12:27
Hola! que epoca los pelilargos, y como nos gutaban.
Yo “trancé” con un pelilargo a las 15 y el tenia 24. No era rockero pero tenia una moto F2. Era de la banda de las motos. Una vez llamó a casa y lo atendió mi mamá, yo no estaba.
Mi mamá me dic: te llamó un tal Carlos, que vos de hombre que tenia. ¿?¿? Claro todos mis compañeros empezaban con el cambio de vos y parecían al gallo Claudio. con lo que le dije,Ah si! es el primo de una amiga que me está pidiendo un libro ¿?¿?
Duró lo que un zumbido.
Gracia elen me encanta todos los post!
Natalia Alabel
9 de Septiembre, 2008 a las 14:49
Hablando de pelilargos…mi primer novio tenía el pelo rojo (natural) hasta la cintura, casi…su pelo era mucho más lindo que el mío!!!
LO*QUE*SEA
9 de Septiembre, 2008 a las 16:42
jaaaa que bueno!! me hiciste acordar de mi novio metalero de la pubertad, era baterista y yo moría por él aunque me diera poca bola, me acuerdo que me cague de hambre en el colegio ahorrando para regalarle un cencerro para su batería…
Hoy le agradezco porque fue quien me inicio en el maravilloso mundo del heavy metal!!!!
luli
10 de Septiembre, 2008 a las 0:54
musicos!!!!
que epoca
dos en el pasado y uno (que cuando lo conoci cantaba y muy bien -ademas de tocar el piano y la guitarra - en una banda de metal) pero q decidió dejarlo de hobby y dedicarse a su verdadera pasion ….. las compus, y ese sigue conmigo ahora. Ooooobvio conserva su maravilloso pelo hasta la cintura, que si se corta lo mato!!!!
los del pasado…uno se hizo interprete clasico (de conservatorio y todo) y el otro abogado, creo (y la banda del segundo era realmente buena).
Pero a que viene esto … en caso de saliendo con el primero de ellos, yo 14 y el 15 (nos sentiamos sid y nancy) les cuento a mis compañeras de colegio y me dicen que lo deje, que es un desastre, que ella en el próximo cumple de 15 me va a presentar a un amigo de su hermano q me va a caer bien y que no esta tan mal como el trastornado con que me veo y…. llega el dia…….y me presentan AL MISMO CON EL QUE YO SALIA!!!!
impagables inolvidables las caras!!!
despues a mi me empezo a aburrir porque de metalero glam se volvio zen y ….. nada, me fui. Tiempo despues me lo cruce y dijo que queria volver a probar pero…. no me interesaba mas …. el tiempo que le dicen.
saludos
Brando
10 de Septiembre, 2008 a las 9:37
Loca a Flavia yo la conocia de vistz…iba siempre enfrente del nacional…era loca, rockera, punk y metalera, todo lo que le permita destruir al sistema…
Su maxima leyenda : dicen que se tiro del 14 de Agosto y se salvo…
El otro dia la vi, sacandose el disfraz de la emepanada bailable, si si… ! increible !