Si sos concubina hace poco, seguro estarás sorprendida por la calidad y la cantidad de alimentos que consume tu pareja. Es probable, incluso, que las primeras semanas te hayas quedado corta con las compras y hayas tenido que hacerte un par de corridas nocturnas al mercadito chino más cercano para conseguir pan, fiambre, gaseosa y golosinas porque a él no le alcanzó con el revuelto de zapallitos, o directamente no lo quiso comer.

Y es que como mujer soltera te resultaba perfectamente normal cenar galletitas con queso o una sopita de taza y tu heladera sólo tenía yogur descremado, pan doble salvado, mermelada y un táper con tarta de acelga para llevarte al laburo al día siguiente. Pero a la luz de la vida en pareja te encontrás con que los hábitos alimenticios de los hombres son bien diferentes.

Para evitarte la confusión, desde Pájaro en mano queremos brindarte a vos, concubina de hoy, una práctica guía para adaptar a tu nueva realidad las cosas que solías comer todos los días y que ahora no son recibidas con alegría por tu Mostro:

>> Caso 1: Barrita de cereal
Manjar para algunas, consuelo light para otras, se la agregás a su vianda para que la coma a la hora de la merienda.
> Error:
Barrita de cereal no es comida. Si no tiene dulce de leche o viene en paquete de menos de 100 grs. no es comida.
> ¡Masculinizalo!
Ponele dos, mínimo, de las bañadas en chocolate, o mandale un alfajor y evitale disgustos.

>> Caso 2: Tarta
Para una cena liviana y sanita, nada mejor que una rica tarta de zapallitos, de una sola tapa para evitar comer tanta masa.
> Error:
Zapallito es para la tortuga.
> ¡Masculinizalo!
La tarta tiene que ser de jamón y queso, pollo y queso, espinaca y queso o cebolla y queso, siempre con dos tapas. Calculá 1/2 tarta por hombre por comida, más guarnición.

>> Caso 3: Ensalada
Hace calor y no tenés ganas de cocinar, así que improvisás una ensalada llena de vitaminas, con lechuga, tomate, zanahoria, remolacha y rúcula.
> Error:
Ensalada es para acompañar un bife a caballo.
> ¡Masculinizalo!
Sacale la remolacha y ponele jamón, queso, pollo, huevo, papa, choclo y arroz. Y comprá unos pancitos. Y algo para el postre.

>> Caso 4: Sánguche
¡Qué bien caen unos sanguchitos de vez en cuando! Le preparás uno bien lindo, lo cortás en triangulitos y se lo llevás al sillón. ¡Reina!
> Error:
¿Uno? Un sánguche no es comida, es merienda.
> Masculinizalo:
Para que sea comida, calculá entre tres y cinco sánguches bien rellenos por hombre, y conseguí fiambres variados, como salame, mortadela y el eterno, mágico fiambrín que siempre arranca sonrisas.

>> Caso 5: Milanesa de soja
Llegás tarde a casa pero con hambre y pensás hacer unas milanesitas de soja con tomate para salir del apuro.
> Error:
La soja no es comida.
> ¡Masculinizalo!
Caradura, no hay manera de masculinizar una milanesa de soja. Llamá a la rotisería más fritanga del barrio y pedile una napolitana. Si es con puré, mejor.