Sin duda planear una escapada de cuatro o cinco días con el bichito de luz es una de las actividades más excitantes y que más entusiasman a quienes, como yo, trabajan demasiadas horas y sólo tienen un poco de paz cuando logran apagar el celular y alejarse de todo arriba de un micro.

El proceso es en verdad muy sencillo. Primero se elige el lugar, luego se busca el alojamiento en google y se reserva por mail. Se paga por transferencia bancaria, junto con los pasajes, que también se sacan por internet o en la fabulósica terminal de Retiro. Facilísimo y ya sé, la espontaneidad no es lo mío.

Pero atención, que no todo termina aquí. Falta armar el equipaje. A simple vista pareciera tratarse de una operación sencilla que no debería tomar al viajero asiduo más de 20 minutos, pero no hay que confiarse.

Verán, en toda pareja hay un desastroso y un obsesivo. Siempre hay uno que no llevó medias y otro que empacó un sweater norteño para un fin de semana en las Cataratas del Iguazú. Siempre hay uno que pregunta al pasar “¿Me prestás protector solar?” al llegar a Villa Gesell, que es, además, el mismo que tiene que salir a comprarse un cepillo de dientes la primera noche. Por eso hay que estar atrás de los más descuidados.

Todo esto viene a cuento del mini-viajecito a la costa que estamos preparando con el chango, que me hace acordar a los preparativos de las vacaciones del año pasado. La noche anterior a viajar, al ultimar detalles, me di cuenta de que somos el yin y el yan, la cara y la ceca, el jamón y el queso.

Elena:
¿Te queda lugar en la mochila?
Chango:

Sí, ya puse todo y me quedó un montón de lugar. Qué, ¿vos la llenaste?
Elena:
Sí, y me quedaron algunas cosas afuera. ¿Las puedo poner en la tuya?
Chango:
Uf, bueno, pero después tengo que andar cargando tus cosas… ¿Qué llevás para cinco días? Hay que viajar con poco equipaje…esa es mi filosofía. ¿No podés llevar menos?
Elena:
Imposible. Además, tengo sólo lo necesario, dale, dejame poner estas cositas ahí.
Chango:
Pfffff, ok. Típico de mujer, tienen que llevar TODO. Cada vez que viajan se mudan.

Agarré como pude todo lo que me había quedado suelto y me acerqué a su mochila. Lo que encontré ahí adentro explicó todo:

>> Equipaje del chango - 5 días:
- 1 calzoncillo
- 2 pares de medias
- 1 jean
- 3 camperas
- 2 remeras
- 4 pulóveres
- 3 libros
- Una jabonera vacía
- Antiparras (?)

Con actitud sobradora y orgullosa de mi misma, le metí lo que faltaba, saqué las antiparras (?) y revisé mis cosas:

>> Equipaje de Elena - 5 días:

- 6 conjuntos de ropa interior + 2 bombachas sueltas
- 6 pares de medias
- 1 jean
- 1 jogging, por si queremos hacer deporte
- Un piyamita
- Ojotitas
- 4 remeritas “para salir a comer a la noche”
- 2 saquitos
- 1 campera, para el frío de la costa
- 5 remeritas “para el día”

> Monedero gigante con:
- Shampoo, crema de enjuague y antifrizz
- Perfume y desodorante
- Dentífrico y cepillo de dientes
- Maquillaje y secador para el pelo (optativo)
- Depiladora eléctrica
- Talco para los pies
- Ibuprofeno y buscapina

> Extras:
- Cámara de fotos
- Libro

Quizás era mucha ropa. Decidí dejar afuera una remerita, y me felicité por estar en todo y saber organizarme tan bien. Qué sería de este hombre sin mí, pensé, y ahí me acordé de que se había hecho el canchero.

Elena:
Che, perdoná que me meta, ¿no, querido? pero… ¿Con qué te pensás lavar la cabeza? ¿Pensás tener olor a chivo los cinco días? ¿No te vas a cepillar los dientes hasta que volvamos? ¿No te vas a afeitar? ¿No te vas a bañar? Qué fácil que es criticar, claro, si total Elena se acuerda de todo, claro, “ay, llevo poco equipaje, soy re banana”, claro, total Elena me lleva el dentífrico…

Chango:
Claro que pienso hacer todo eso, pero hace como 15 días ví en tu mesa de luz la lista de cosas que tenías que preparar y decía “CHEQUEAR CALZONCILLOS CHANGO”, y “AFEITADORA CHANGO”, así que ya sabía que te ibas a encargar de todo vos. Como siempre, bah. Además dejé lugar para toda las porquerías que llevás. Seguro pusiste como 10 remeras y 2 perfumes para 5 días. ¿Me equivoco?

Elena:

Estúpido. Me olvidé de la afeitadora.