Tengo un amigo que solo sale con chicas abogadas. Sus últimas tres novias se dedicaban a esa profesión, y su ex mujer también. Lo mismo le pasa a otro amigo, que se inclina sin exepción por pibas muy jóvenes con algún tipo de desequilibrio emocional, adictas a la terapia y al rivotril.

A uno de mis compañeros de trabajo, en cambio, lo vuelven loco las chicas con aptitudes para las artes visuales y tienen ateliers en colegiales. Y mi primo, muy por el contrario, es más simple: tetas, tetas, tetas.

El Chango, a diferencia de todos ellos, es un tipo de gustos muy variados. Es el que va a la panadería y cuando pide facturas le dice a la chica “poneme surtidas“, y es de los que piden tres o cuatro gustos en el potecito de 1/4 de helado y además prueban del tuyo. Tuvo todos los trabajos y vivió en todos los barrios, fue grunge, skater e intelectual y no descarta ningún caramelo. Y con las mujeres es lo mismo.

Así como hay hombres cuyas parejas parecen calcos una de la otra, este muchacho  se caracteriza por tener un historial variadísimo y lleno de sorpresas.

Cuando era pequeño, soñaba con las chicas rubias de rostro angelical como la Silvina , aplicadas y sumisas, etéreas, de voz suave y ojos cristalinos.

Después se interesó por las atorrantas fumadoras de piernas largas enfundadas en calzas, tacones y pelo sauvage, y colgó un póster de Patricia Sarán en su cuarto de adolescente.

Ya en la universidad se sintió atraido por las chicas descuidadas y sin curvas que sacan 9 en los parciales, usan anteojos, son fans de Foucault y militantes activas contra los métodos de depilación del vello facial.

Y más adelante descubrió los placeres de la carne y se inclinó por mujeres barrocas y explosivas, petisas, fogosas y sin pruritos, como Ximena, la odontóloga que le hizo un favor sexual en el patio de la casa mientras toda su familia comía ravioles tranquilamente en el comedor.

Y en alguno de esos grupos estaré yo, aunque no sé exactamente en cuál. Supongo que un poco en cada uno y por eso concubinamos, pero es un misterio que excede mi capacidad de análisis.

La cuestión es que ahora que lo conozco bien sé que es difícil saber qué mujer le gusta, o mejor dicho, qué mujer no le gusta, porque creo que le gustan todas. Prueba de eso es lo que sucedió el viernes pasado, mientras yo adelantaba laburo y él hacía zapping en el living.

Uuuh la destrozo“, escuché que le decía el Chango a la tele.

Seeeh, la mato“, insistió veinte segundos después.

Me imaginé que estaría mirando “Patinando por un sueño” y babeándose con alguna obvia vedette/gato/actriz semidesnuda, y me acerqué para ver de quién se trataba. Para mi sorpresa, el objeto de su deseo no era ni Dallys Ferreyra ni Cynthia Fernandez.

Elena:
¡¿Susana Gimenez?!
Chango:
Está buenisssssima
Elena:
¡¿Susana?!
Chango:
¡Obvio! ¡Sabés cómo le doy! Mirá cómo le aprieta esa pollera… ¡Va a explotar! ¡La mato!
Elena:
….
Chango:
Aaay, claro, a vos te parece una señora gorda pero sabés lo que pasa, Susana es como la milanesa: No es lo más elegante pero es lo que siempre pedís cuando tenés hambre… es el opuesto a la rúcula, ponele. Rúcula para impresionar, milanesa en la intimidad.
Elena:
Entiendo.