¿Te gustaría poseer el legendario poder del chango con las mujeres? ¿Querés conseguir que todas te hagan la comida y te planchen las camisas mientras vos mirás la tele? ¿Tu objetivo es seducirlas sin que se den cuenta? Solo tenés que seguir estos simples consejos. ¡Manipulá nuestro inconsciente y preparate para una vida de placeres!

1) Sé tradicionalmente encantador

Un verdadero chango siempre tiene la palabra indicada para cada situación, pero hay una serie de comentarios clásicos que te colocan sin falta en la lista de hombres a tener en cuenta para un romance o un revolcón. No importa cuán moderna sea la chica, ni cuán inteligente, expresar que no te gustan las mujeres demasiado flacas y que preferís “tener de dónde agarrar” es el pasaje más rápido al corazón de cualquiera de nosotras (aunque pesemos 42, siempre pensamos que tenemos curvas más vertiginosas que las de una montaña rusa).

> Un detalle: Si ellas se quejan sobre su peso, te están tirando onda.

2) Criticate

Una estrategia que sirve mucho es indicar que se es malo en algo para provocar ternura. “Soy malísimo lavando los platos“, o “Nunca sé cómo lavar bien los platos” son frases muy fáciles de recordar que te permitirán seguir cómodamente sentado mientras nosotras, satisfechas, fregamos la grasa de la vajilla sintiéndonos Narda aunque seamos Juanita.

La semana pasada, por ejemplo, mi concubino me mandó a la reunión de consorcio con sólo sugerir al pasar: “qué malo soy para hablar en público, no soy como vos, no me puedo expresar tan bien“. ¿El resultado? Me banqué feliz una hora y cuarto de discusión acalorada sobre la posibilidad de instalar una parrilla en la cochera mientras el señor leía revistas en casa.

> Si se trata de aumentar las chances de sexo, en cambio, es ideal inclinarse por “No tengo suerte con las mujeres, no les gusto, soy feo“. Clink.

3) Elogialas

Aaaah, pero no hay nada más efectivo para lograr que una mujer haga algo que alabarla. Notar detalles, también suma muchos puntos: “Qué linda es tu casa“, “¿Esa remera es nueva? El verde te queda tan bien” o “¡Qué rico perfume” son frases clave para hacernos bajar la guardia. De la misma manera, halagar el modo en que hacemos algo te garantiza unos cuantos porotos (”¡Qué rica te sale la pizza!“, “Me encantan tus fotos“).

En menos de un mes, sin ir más lejos, el chango consiguió que le amasara fideos caseros, me pusiera una tanga de encaje y le comprara el regalo del día de la madre a mi suegra alegando que soy “muy buena cocinera“, “la mujer más sensual del mundo” y tengo “un gusto impecable“.

> En el sexo, lo que mejores resultados da es decir “estuve con otras minas, pero ninguna te llega a los talones“. Te creemos, siempre.