La vida con príncipe azul
El Chango siempre dice que lo seduce cuando una mujer come con gusto y sin culpas. Dice que alguien que puede disfrutar de una grande de muzza será igualmente capaz de disfrutar del sexo más apasionado.
Y creo que tiene razón. Los hidratos de carbono son un pasaje directo a un placer absoluto, igual de primitivo que el coito o una felación.
Cuando comemos, todos nuestros sentidos se fusionan para provocarnos las sensaciones más intensas, más emotivas. De la misma manera, cuando tenemos sexo comprometemos nuestro cuerpo entero en un sinfín de movimientos mágicos que ponen en juego caricias, aromas, sabores, suaves sonidos, sombras sugestivas.
Para que se den idea de cómo es el Chango en la intimidad, me basta con describir cómo fagocita un alfajor cachafaz de los que conseguimos en cualquier kiosco.
1- Coloca el alfajor durante 15 minutos en la heladera. Esto le dá una textura más consistente y un sabor sutil y refinado, además de evitar pegotes en los dedos del comensal.
2- Lo retira de la heladera y lo coloca, sin papel, en el centro de un platito de postre. Toma un chuchillo y se sienta a la mesa.
3- Posiciona el alfajor de manera vertical, como si fuera una rueda de delicioso chocolate.
4- Procede a rebanar una de las tapitas con total cuidado y la come de a poco, saboreando cada bocado.
5- Repite la operación con la tapita restante con la precisión de un cirujano. Se asegura de estar retirando con este procedimiento la mayor cantidad de masa posible y come, ahora con un poco más de excitación.
6- Se pasa la lengua por los dientes para retirar los rastros de masa y chocolate y se chupa los dedos por la misma razón. Lame el cuchillo.
7- Ha llegado el momento. En el platito sólo hay un disco sólido de dulce de leche alfajorero. Murmura “hmmmbebéeee“. Lo toma entre sus dedos, lo huele y lo mira con devoción, hasta que finalmente le da un mordisco. Suspira y gime despacio mientras el manjar se derrite en su boca. Continua hasta terminar. Gime nuevamente. Sonríe.
8- Después de unos instantes, suele volver a la heladera en busca de otro alfajor, porque con uno no le alcanza. Repite desde el paso 2.
Y si, señores. El chango es un hombre que le pasa el pancito a la vida.
Brindo por él.
Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com
lacubita
3 de Diciembre, 2008 a las 9:01
Pasarle el pancito a la vida es una de las frases más logradas qeu escuché en los últimos tiempos. Y no me canso de decirlo: el chango es lo más!
Flor
3 de Diciembre, 2008 a las 9:40
Mirá vos…
Ro
3 de Diciembre, 2008 a las 9:56
Hago exactametne lo mismo con los havanna de dulce de leche, y es un P L A C E R!!!
Andreita
3 de Diciembre, 2008 a las 10:21
Concido…Pasarle el pancito a la vida!!!De las frases mas comprometidas con la realidad que he escuchado!!jaja!!!
Romi
3 de Diciembre, 2008 a las 10:32
Tus frases Elen son para un libro…!
Aguante el Cachafaz!
ana
3 de Diciembre, 2008 a las 11:05
Elena,
Tus comentarios no paran de sorprenderme!
Realmente genial!
lalola
3 de Diciembre, 2008 a las 11:06
Elen, sos una privilegiada. Y el Chango se ve que sabe lo que es bueno en la vida, y por eso lo disfruta.
Espero que el paralelismo que hiciste no me condicione la vista. ¡O voy a andar catalogando a todo el mundo según cómo traten su comida!
saludos!
Lina
3 de Diciembre, 2008 a las 11:27
Me imagino a un tipo mirando el dulce de leche y diciendo “hmmmbebéeee“ y me revuelco de la risa. Igual, todo lo demás es de lo más erótico. Y lo de pasarle el pancito a la vida, es genial y lo pienso empezar a usar (con su permiso, Elena)
Milton!
3 de Diciembre, 2008 a las 12:37
ajajajaj yo con los havanna hago algo parecido… solo que en lugar de rebanar, lo corto en porciones como pizza…
valentin
3 de Diciembre, 2008 a las 15:36
ajjaja menos mal que hablamos de alfajor y no de helado torpedo!!!
vamos chango todavia!!
Lilu
3 de Diciembre, 2008 a las 15:41
los alfajores me pueden, mi chango también!
clodin
3 de Diciembre, 2008 a las 16:05
mmmmmmmmmm cachafaz…
Ce
3 de Diciembre, 2008 a las 16:40
Elen tu descripción de la forma de comer el alfajor que tiene el Chango me produjo imagénes vívidas casi pornográficas… o yo estoy muy mal o vos las hiciste con segunda…
Salutes
Y yo me comía así las galletitas, una tapita primero, luego el relleno y luego la otra tapita
redfish
3 de Diciembre, 2008 a las 17:35
Elena, gran, pero gran relato erótico.
Cortazar, sobre su cuento <>, dijo: “Fue el cuento más erótico que he escrito, y nadie lo notó.”
beso,
rf
redfish
3 de Diciembre, 2008 a las 17:36
agrego el nombre del cuento que no salió en el anterior comentario: “La señorita cora”.
Flora Nkuranga
3 de Diciembre, 2008 a las 17:41
ahhh mi changuin hace eso con uno de maicena + cindor bien fria. Creo que es orgasmico para el, asique mi placer es prepararle todo, plato de postre incluido!
Olivia
3 de Diciembre, 2008 a las 17:50
Mi chango, prepara el la comida, picando todo finito y usando los mejores ingredientes. Nada simple y si es simple, lo mejora. Te explica paso a paso lo que está haciendo, “estoy caramelizando la cebolla”, pregunta si lo prefiero con o sin pimienta, disfruta la preparación y se siente el mejor chef del mundo cuando saltea los camarones en aceite de sesamo, tirandolos hacia el techo y atrapandolos justo. Al momento de sentarse a comer no necesita grandes presentaciones, le basta con la olla o los dedos, es voraz, un poco ansioso, pero sabe parar. Se saborea, gime “mmmquebuenoquequedó” no se para hasta que se ha terminado todo, pregunta si me ha gustado y se echa en la cama, esperando que yo termine para pedirme que lo abrace. Lo amo.
Me re encanta tu blog, lo mejor del año!
benshi
3 de Diciembre, 2008 a las 21:27
me calente….
Elena
3 de Diciembre, 2008 a las 22:00
Bueno chicos…. a veces no usa cuchillo! Si está muy hambriento hace todo lo mismo pero sólo valiéndose de sus dientes
(redfish, me encanta mucho ese cuento).
luli
3 de Diciembre, 2008 a las 23:50
maravilloso!!!
Pasarle el pancito a la vida….
Te la robo!!
Saludos
((...gi!...))
4 de Diciembre, 2008 a las 5:48
no probé nunca ese alfajor lo vi mil veces en el kiosco y nunca lo compro…
pero siempre lo miro con muchas ganas…
=)
si me lo vuelvo a cruzar en el kisoko le entro…
adegea
4 de Diciembre, 2008 a las 9:47
Muy erótico.
“Pasarle el pancito a la vida”, preciosa frase.
carla
4 de Diciembre, 2008 a las 14:29
jajajaja!!! ay ay ay elen no paré de reirme!!!!!!111
jajaja!!!
es todo un ritual. que ricos que son los cachafaz!!!!!
pasajero023
4 de Diciembre, 2008 a las 15:05
y los que se comen el alfajor sin siquiera llegar a sacarle el envoltorio?
Luis Ricardo
4 de Diciembre, 2008 a las 15:56
Aaaah, ojalá se consiguieran alfajores en México!!!!
Carlos Alberto
4 de Diciembre, 2008 a las 16:05
tu chango come el chocolate con cuchillo como george constanza!
m
4 de Diciembre, 2008 a las 22:24
“Pasarle el pancito a la vida” tiene todo para ser la mejor campaña del año despues de Mamá Lucchetti.
Juan
5 de Diciembre, 2008 a las 19:20
Creo que nunca me había reído tanto!! Todavía me estoy riendo a carcajadas!!! Es genial.
la bonaerense
6 de Diciembre, 2008 a las 15:47
No entiendo xq no pasé antes por acá!
muy buen blog.
El chango es lo más.
eushinashina
7 de Diciembre, 2008 a las 11:10
me adhiero a lo del cuento de Cortázar.
ni capitanes del espacio
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acá en córdoba no hay cachafaces
valentin
8 de Diciembre, 2008 a las 23:12
leo la olala por juliesta pink y sebastian wanraich
m,e hacen reir tanto tanto tanto tantooooooooooooooooooooo
besos
valentin
8 de Diciembre, 2008 a las 23:15
tanto tanto tanto
AnaLía
6 de Febrero, 2009 a las 21:33
YO TB COMO ASI LOS ALFAJORES TATIN!!! y el bonobon parecido… de a capas, tb le paso el panchito a la vida?
mal porq engodar el pan y la vida… tb