La vida con príncipe azul
Todas las rupturas son difíciles.
Primero romper con mamá, darnos cuenta de que ya somos mujeres adultas y podemos tomar nuestras propias decisiones.
Después romper con la gente que nos hace mal pero a la que estamos acostumbrados o con un trabajo que sólo nos trae problemas, para enfrentarnos a una nueva búsqueda.
Y romper con una carrera universitaria que nos tiene a mal traer hace años, nos harta y nos llena de desidia.
O romper con vicios como las gomitas o los pancitos saborizados y entregarnos a las lechugas y los jugos en polvo sin azúcar.
Y ni hablar de una relación amorosa que nos ahoga, nos apaga, pierde sabor y se convierte sólo en un puñado de actividades sistemáticas que encaramos bajo el axioma “es porque nos amamos”, que junta polvo en un estante de la cocina hasta que decimos basta.
Todas las rupturas implican cambios, y todos los cambios dan miedo, nos generan ansiedad e incertidumbre.
Pero aún así le ponemos el pecho a las balas, y después de mucho meditar, luego de noches de vigilia para pensar con desesperación qué es lo que debemos hacer y qué es lo mejor para nosotros, finalmente nos decidimos.
Y rompemos.
Bueno, las cosas no iban bien. No me sentía cómoda hablando con él de mis problemas. La comunicación no fluía. Éramos dos extraños sólo unidos por cuestiones pragmáticas. A mí me quedaba cómodo y a él le convenía económicamente. No más que eso.
Ya no tenía ganas de verlo, ni de hablar con él. Estaba cansada de sentir que le estaba abriendo mi alma a una pared, que a él no le importaba nada de lo que me pasara y que sólo buscaba pasar el rato.
No tenía sentido seguir. Le dije que había aprendido mucho a su lado pero que él ya no estaba en mi futuro. Que ya había sido suficiente y que nada había cambiado desde que empezamos a vernos, y yo ya no tenía más tiempo para darle.
Él me dijo que no me precipitara, que no tomara decisiones en un estado tan emocional, que no entendía mi actitud, que siempre me voy de todos lados, que no sabe de qué me estoy escapando, que reflexione.
Pero yo no lo escuché. La decisión estaba tomada y la ruptura no tenía vuelta atrás.
Ayer corté con mi terapeuta.
Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com
changa (ex luli)
11 de Diciembre, 2008 a las 9:41
Si ya no le iba, me parece muy bien; de todas formas nunca le encontre sentido a la terapia (:S)
Saludos
martin
11 de Diciembre, 2008 a las 9:53
la puta que te parió
me hiciste asustar elena paoloni!
no hagas esas cosas hitchoskescas o como se escriba. Un día vas a matar de un infarto a un lector y la familia te va a demandar!
un besoo
M (Una Ramera)
11 de Diciembre, 2008 a las 10:13
Hice trampa.
Cuando empecé a leer esas líneas abandónicas no pude creer que fueran para el Chango. Así que leí la línea final. Y después lo disfruté muchísimo más.
¡Beso!
Vulgar
11 de Diciembre, 2008 a las 10:24
Yo hice eso una vez, pero ya estaba viendo a otro. Y valió la pena, todavía estamos juntos
Lilu
11 de Diciembre, 2008 a las 10:33
Muy buena decisión Elen! Pronto encontrarás uno mejor! Fuerza!
Erupipu
11 de Diciembre, 2008 a las 10:45
Por un momento pensé..Chau Chango!!!!!
Tu blog Genial!!asi en mayusculas
Romi
11 de Diciembre, 2008 a las 10:48
Todo una cruel realidad, he pasado por todas esas rupturas, incluida la terapeuta… ahora tengo una psico que es una diosa total!! :D… no hay mal que por bien no venga y cuando se cierra una puerta se abre una ventana!!
Victoria (23)
11 de Diciembre, 2008 a las 10:58
Hey Elen! Saliste en Revista Apertura! Qué Seria! jeje
Pero te pusieron “Elena Paolini” :S jeje. Igual saliste divina.
Beso.
aprendiza
11 de Diciembre, 2008 a las 11:09
Por un momento..me dejaste sin respiración!!
no podía pensar que ya no habría más historias del Changooo jijijiji
Besotesss
Y bueno..lo que sobran son terapeutas!!
Clavículas Exuberantes
11 de Diciembre, 2008 a las 11:17
Está perfecto
Siempre y cuando no lo deje como se deja a una amiga porque nos habla mal de nuestro novio
JuanO
11 de Diciembre, 2008 a las 11:24
Hice lo mismo que M_Una_Ramera, no lo pude evitar.
Y pensar que te hinché tanto las bolas para que empezaras…
Fabi
11 de Diciembre, 2008 a las 11:49
Elena,
te mato! Hasta el final pensaba que estabas hablando de que habías roto con el Chango y se me había caído el mundo a los pies!
Genial, muy logrado. Hace falta talento para encandilar al lector hasta ese punto en sólo un párrafo. Felicitaciones, eres un pedazo de escritora.
m-
11 de Diciembre, 2008 a las 11:50
Ay… elena.. por favor!!! me asustaste, y casi que también hago trampa pero me contuve
delfi
11 de Diciembre, 2008 a las 12:01
Yo también hice trampa, nos asustaste!
carla
11 de Diciembre, 2008 a las 12:48
jajaja!!!! hice trampa y leí el final, por que no podía soportar la posibilidad de que dijeses esas cosas del chango.
ay elen, sos una grosa!!!!!!!!!!
Sole
11 de Diciembre, 2008 a las 12:56
Buuuuuaaaaaa!!! y yo q me crei acompañada pq estoy en medio del proceso de haber cortado con mi novio!!! buuuu! snif! sniff!
me parecio genial! y comparto tambine el “corte” con los pancitos saborizados. ahora a mi psico no la dejo ni loca!! es una grossa!!!
besos y felicitaciones!!
Nat
11 de Diciembre, 2008 a las 12:57
Elen!!!
El susto que me pegaste, mujer!!! Bueno, de acuerdo con vos, si no da para más, a otra cosa mariposa!!!
Besos.
Alfonso de La Plata
11 de Diciembre, 2008 a las 13:50
¡Elena sos un Genio! Por un momento me entusisame. Envidio al chango.
Carolina
11 de Diciembre, 2008 a las 13:52
Salud!
Marilina
11 de Diciembre, 2008 a las 15:00
Yo cambié de terapeuta 2 veces!! 2 psiquiatras, y ahora una psicologa, y ahora me siento barbara… eso significa q mejoré, no?? jajaja! besos
Marilina
11 de Diciembre, 2008 a las 15:01
Sorry gente, el segundo “y ahora” no iba.. mejorè pero sigo siendo atolondrada!
ana
11 de Diciembre, 2008 a las 15:14
Evidentemente todos caímos!
Muy bueno como siempre! Hace poco que leo tu blog y como es genial, espero tus actualizaciones con muchas ganas!
Hace menos de un mes renuncié a mi laburo … y soy feliz. Aunque con mi chango tengamos que ajustar el cinturón!!!
LO*QUE*SEA
11 de Diciembre, 2008 a las 15:35
la descripción inicial de las rupturas es todo lo que mi terapeuta me quiere hacer entender y no ha podido.. jaja Elen, te podría pagar a vos y de una vez rompo con ella y dejamos esta farsa!
Besos Elen (sabía que el chango no tenia nada que ver)
fukerito
11 de Diciembre, 2008 a las 17:10
Era obvio que no hablabas del Chango, ademas… Es Perfecto
((...gi!...))
11 de Diciembre, 2008 a las 18:20
yo la deje, pero quiero volverrrrrrr….
no se si es el fin de año , los 2 trabajos, la carrera o el GTA… pero la necesito!!!
=)
BsOs!
ana paula
12 de Diciembre, 2008 a las 0:23
la terapia debe ser un lugar donde sientas que es positivo para tu vida y tus relaciones, cuando se convierte en una visita al dentista no sirve, tal vez de una no tenis felling con el terapeuta pero como a veces creemos que podemos hacer funcionar todo seguiste, copado que te diste cuenta, hay que poner huevos y romper con lo que no nos hace sentir bien, con lo que no nos hace SENTIR, ojala encuentres alguien que de verdad te ayude a cosntruir no solo que te cobre la visita y anote ls recetas del canal gourmet que se va acordando mientras vos sos un mar de mocos…Suerte!! de una sabia que no era por el chango, creo que cuando rompes con alguien que realmente amas lleva tiempo poder escribir sobre eso…besitos
Crystal
12 de Diciembre, 2008 a las 0:30
excelente… tengo que romper mas me parece je besos
Marichu
12 de Diciembre, 2008 a las 0:44
Como al resto de tus lectores me pegaste un buen susto…sonamos, pensé…nos quedamos sin “El Chango”.
Eso de romper y romper es excelente, quiero a la gente fastidiosa bien lejos, cada vez me cuesta menos tomar ese tipo de decisiones, debe ser parte del entrenamiento o de la odiosidad que aumenta con el paso los años.
beso
Lola
12 de Diciembre, 2008 a las 6:54
Jajajaja.. me hiciste reir…
Aunque yo no me asuste, mientras iba leyendo y pensando que dejabas al Chango, me imaginaba como seria el “nuevo”(siempre tenemos un “nuevo” en vista, cuando dejamos)… y que nuevas historias nos contarias. Igual, esta bueno que no haya sido (una no puede ser mala las 24 hs.)GENIAL!!!
Eve
12 de Diciembre, 2008 a las 9:13
Elen!!!! Hace dos semanas corté con mi terapeuta también!!! (luego de un tremendo, incomprensible, agotador e innecesario monólogo de justificación y de culpa…)
Me asusté… pensé que se trataba del chango al principio… se me iba todo al carajo! jaja.
Saludos.
veroz
12 de Diciembre, 2008 a las 10:32
qué susto.
Zim
12 de Diciembre, 2008 a las 10:34
Qué suspenso, excelente! jajaja
Quiero ser una mantenida
12 de Diciembre, 2008 a las 16:59
Guacha, se me paro el corazon… no entendia nada, pero al final me rei mucho.
No te preocupes, sabes cuantas veces hice eso en tarapia, por lo menos 3 o 4.
Ya va a pasar.
Milton!
12 de Diciembre, 2008 a las 18:20
Qué manera de ensuciarme los calzones, viejo!
WatashiKa
12 de Diciembre, 2008 a las 23:58
ME ASUSTE!!! todavía tengo una cosa en la panza, que mala >.<
Igualmente, ya llegando al final tuve que hacer trampa^^U
(pd:si, soy una de esas lectoras silenciosas que solo saltan en momentos como este^^U)
silvia
13 de Diciembre, 2008 a las 16:34
Aia, y estoy planteándome empezar, y ahora no sé, otro vínculo más en mi vida…
Andre
13 de Diciembre, 2008 a las 18:17
Me encantó lo que es escribiste en Oh Lala. Estas en alguna otra revista?
manuela
14 de Diciembre, 2008 a las 0:03
sí, sí… hay que romper para poder seguir. pero quién recoge los pedazos?
casi me infarto.
besos!
Gonzalo
14 de Diciembre, 2008 a las 0:08
Me encanto. Te falto romper con los amigos que si uno no llama no llaman, romper con los vecinos que uno siempre saluda y cuando pueden se hacen los otarios para no hacerlo.
Independiente del final, donde se revela con quien rompiste, ¿en todo momento no tuviste a tu Chango en la cabeza?