La vida con príncipe azul
¡Qué difícil es mantener el encanto en la pareja! A medida que vamos tomando confianza se van perdiendo los pudores, y mientras crece la intimidad y el amor se hace un poco más reconfortante y menos adrenalínico, sacamos el par de ojotas de cuando íbamos a la pileta de Racing y la remera con estampados fluo de Mickey marca Hering que jamás tiraremos a la basura.
Ya no corremos a cepillarnos los dientes ni bien nos despertamos, sino que nos animamos a besar así, con aroma a.m. y con la modorra cariñosa que nos dan los primeros rayos de sol que se cuelan por las persianas.
Sin embargo, cada uno de nosotros tiene algo que desearía que nunca, nunca viera el otro. Tengo una amiga que adora sacarse los mocos y hacer bolitas, otra que se come las uñas de los pies -hace yoga y es muy flexible-, y otra que le revisa el celular hasta a su madre.
También conozco gente que le ocultó su edad a su pareja hasta que estuvo segura de que la relación iba en serio, y un compañero de trabajo que se levanta a la madrugada para comer maní con chocolate y bombones marroc porque su novia cree que está a régimen y si lo ve lo reta.
En mi caso tengo un secreto oscuro, que me llena de vergüenza y me hace sentir fea, fallada de fábrica, condenada, como si en mi vida anterior hubiera cometido un crimen espantoso y ahora estuviera pagando con este castigo kármico. Y hace años que intento que el Chango no se dé cuenta.
Hoy a la mañana nos levantamos bien temprano, tomamos café y conversamos sobre las vacaciones, el último número de la revista El Amante y lo que haremos el fin de semana. Yo trataba de seguir la charla, pero tenía la mente en otra cosa. Finalmente, a las siete y media lo despedí, y corrí al baño a buscar lo que necesitaba para remediar este defecto imperdonable que padezco desde la pubertad y que aqueja a todas las mujeres de mi familia, del lado de mi mamá y del de mi papá.
Agarré el espejo con aumento y la pincita de depilar y las miré con la desesperación de un diabético al tomar las jeringas con insulina, o la de una cuarentona soltera ante un frasco de tintura rubia. Comprendí que toda mi vida seré presa de esas dos herramientas, pero no me puse nerviosa. El espejo, la pincita y yo tenemos un acuerdo tácito inquebrantable.
Me acerqué al balcón y me coloqué a la luz casi pornográfica del día, y empecé a sacarme los pelitos de la pera. Negros, duros, dios mío, cómo puedo tener esto. A medida que avanzaba con ese trabajo artesanal sentí esa especie de excitación morbosa que provoca lo asqueroso. Sacaba uno, después otro, buscaba en mi cara con la precisión de un radar, pellizcaba, tironeaba con exactitud milimétrica, miraba cada cardo concentrada y alegre como un enanito minero, borracha del placer que me provocaba saber que pronto todo quedaría suave y yo sería por diez días una mujer normal. Chau pelito, chau pelito chau…
Y en eso escuché el ruido de las llaves. No tenía tiempo de ocultarme, no había escape. El Chango abrió la puerta y me encontró en camisón, con mis amigos depilatorios en la mano y toda la pera colorada.
Chango:
¡Qué boludo, me olvidé el celular!
Elena:
Te juro que no es lo que pensás…
Chango:
Qué, ¿la barbeta? No te preocupes, te la ví una vez mientras dormías, no es tan grave. A mí no me molesta, si querés dejate la chivita, yo te amo igual.
Elena:
….
Chango:
Y lo mismo con las axilas, si no querés no te pases la cosa esa eléctrica los miércoles, dejá pasar más días. Bueh, me voy que se me hace tarde, ¡dame un beso puercoespincitolindo!
Elena:
Si le contás esto a tu próxima novia te reviento a piñas.
Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com
Flor
19 de Diciembre, 2008 a las 10:50
jaja muy bueno!
Diego
19 de Diciembre, 2008 a las 11:13
Las dos últimas participaciones del diálogo son lo más.
Me muero de la risa.
Vulgar
19 de Diciembre, 2008 a las 11:14
Son gustos personales. Mis novios siempre me preguntaron qué métodos depilatorios utilizaba. Incluso uno de ellos me pidió si me podía acompañar a depilarme!
Ah! y mi abuela le llevaba 10 años a mi abuelo. Lo gracioso es que nos enteramos cuando se murió.
M (Una Ramera)
19 de Diciembre, 2008 a las 12:14
“barbeta” me mató. El relato es la representación total del amor. Es hermoso.
Mejor reservo mis muertos en el placard, no sea cosa que mi concubino se de una vueltita por acá!
Beso
Ippolita
19 de Diciembre, 2008 a las 12:21
Naaahhh!!!
O sea, por un lado, enamorado-tierno-dulce, por el otro hijodeputa-como-vas-a-decirme-eso!!!
Porque no sé a vos, pero a mí si me dicen una cosa así, me muero…
Romina
19 de Diciembre, 2008 a las 12:39
Un “chango” que se precie de tal, JAMAS va a reparar en los bellos, no importa donde esten ubicados…
Somos nosotras las fobicas, las que no podemos tolerar el micoscopico enemigo que se asoma en cualquier region de nuestro preciado cuerpo, y sale el muy atorrante sin vergueza para crecer y nos desquicia…
alternatyka
19 de Diciembre, 2008 a las 13:39
Noooo, me dio verguenza a mí, senti el mismo calor q habrá enrojecido tus mejillas cuando te agarrró in fraganti!!! Es increíble que nos hagamos tanto melodrama por cosas q para ellos son insignificantes!!! A partir de hoy yo tbien me dejo la chiva, jaja!
carla
19 de Diciembre, 2008 a las 13:59
jajajaaaaaaaaaaaa
ay no no no, me muero de la verguenza!!!! que te descubran y descubrir que toda tu estrategia de ocultismo fue en vano, por que ya lo sabían!!! es como cuando reconocí en publico que había vuelto a fumar y ya lo sabían todos!!!!!!!!!! y
con lo que me costó confesarlo!!!
WatashiKa
19 de Diciembre, 2008 a las 14:13
“si queres dejate la chivita, yo te amo igual” xDD
el Chango es genial…
Gala
19 de Diciembre, 2008 a las 14:41
Ja ja ja! Q hdp! No puede tener esas salidas tu chango…
Todxs tenemos un par de pelos desubicados (o cosas aún piores!) q nos esforzamos x eliminar/disimular y yo siempre me pregunto lo mismo: seré esclava de x vida a caretear esta “deformidad”? Q laburazo, mi dior!
ana
19 de Diciembre, 2008 a las 15:55
Elen, no te preocupes! todas hacemos esas cosas! Por mi parte jamas dejo que me vea depilandome, si quiere entrar a donde estoy, mis gritos freneticos se escuchan de varias cuadras, a lo que rezonga diciendo ¡APURATE que tengo que entrar! … ya lo sabe, pero a puro grito lo mantengo alejado!
Carolain
19 de Diciembre, 2008 a las 15:55
Me meo de la risa..
Yo sufro lo mismo. Por suerte (pero, lamentablemente, también “por ahora”), son sólo tres. Igual, la que me espera a los 50 si el primero me apareció de adolescente..
Lo más, más odioso, es cuando ya se nota el puntito negro malvado pero todavía no se puede pescar con la pincita. Agh, la impotencia.
Laura
19 de Diciembre, 2008 a las 16:30
Mi mamá se pone el rulero en el flequillo a escondidas de su marido, y yo como caramelos a hurtadillas… todas tenemos algo que esconder, pero por favor, ni en chiste digas lo de la próxima novia… queremos Pájaro en mano de por vida!
Lilu
19 de Diciembre, 2008 a las 16:57
increible! y ya lo sabia! te dejó helada! no sabés si matarlo o comerlo a besos!
fukerito
19 de Diciembre, 2008 a las 18:46
Como siempre un grande el chango!!!!!!!!
Lectora silenciosa
19 de Diciembre, 2008 a las 23:39
jajaja revivi lo que me pasó el día que mi maridito entro por la puerta mientras yo estaba con la crema depilatoria en los bigotes!! sali corriendo al baño tapandome la boca gritando “aaaahhhhh!!!”…
Obviamente a el ni le importo y es mas muchas veces es “el comentario gracioso” de una reunion con amigos…
laura
20 de Diciembre, 2008 a las 9:53
te leo siempre y raramente comento pero esta vez quiero decir que entiendo que por reacciones como esta es que llegaste a perdonarle la vida a tu Chango cuando colgó los toallones sin centrifugar. Es un grandeeee
((....gi!...))
20 de Diciembre, 2008 a las 13:06
yo lo único que no puedo hacer adelante de el es ir al baño!
lease (nº 2)
como no tenemos los mismo horarios tengo el reloj puesto para q me den ganas cuendo el no está!!!
no lo puedo evitar!!!
Besos!
Fran
20 de Diciembre, 2008 a las 14:42
Yo me tiro del balcon.
Zurda
20 de Diciembre, 2008 a las 16:22
Elen, no me canso de leerte. Sos lo más. Y el Chango es, sin lugar a dudas, tu media naranja. Me encantaría tenerlos como amigos. A propósito, no tendrá él amistades que anden buscando su “pájaro en mano”? Ashudanos Elen! Basta de treintañeras solas! Sos nuestra esperanza!
Zim
20 de Diciembre, 2008 a las 17:48
Todos tenemos esos secretos extraños!
Me causó mucha gracia el diálogo
Natalia Alabel
20 de Diciembre, 2008 a las 18:59
A mí me pasa algo similar con unas arañitas azules que tengo en la parte interna de la rodilla. Ya van dos veces que mi amorcito me dice -uy, mirá, tenés un moretón. Y yo le contesto siempre, -ay, sí…”un moretón”…no sé como me lo habré hecho…
Al año siguiente lo vuelve a olvidar. No es maravilloso?
Mono
21 de Diciembre, 2008 a las 13:30
Totalmente identificada con la tematica del post.
En mi familia es una mal necesario, ya que a la vez que nos averguenza, nos une y da identidad como parte de un mismo clan.
Por otro lado, mi novio descubrió la pelusa a minutos de conocerme y desde ese día es uno de sus pasatiempos favoritos sacármelos con la pinza de depilar a la luz del sol … cuando estamos en crisis pienso en la demostración de amor que me da cada mes al depilarme y disfrutar de ello, y entonces me digo a mi misma: “No puedo ser mas afortunada!!!”
Grisel
21 de Diciembre, 2008 a las 21:34
Con cada posteo me enamoro más de la relación tuya con el Chango!
Cuando tenga un novio y convivamos, espero que sea como él ajjaa.
Romi
22 de Diciembre, 2008 a las 8:45
Bueno, aca estoy de vuelta de mis vacaciones (lo bueno dura poco) y me encuentro con muchas novedades!! que buena la pagina nueva!!
Respecto del post de hoy, realmente genial…
Mi chango tiene dos “anecdotas” respecto del tema…
Una es que siempre que yo digo ” No me mires mucho que no me depile”… el contesta… “yo tampoco me depile”… eso me hace sentir mejor. Mi Chango es un OSO con pulover incluido!…
Hace poco espere que se fuera a jugar al futbol y aproveche a quitar mi karma (bozo) con cera…
Cuando volvio me miro y me dijo.. “te depilaste no??”
y si, tenia la cara al rojo vivo!! un desastre! Pero igual me quiere… todos pasamos por eso alguna vez en la convivencia… Saludos!
Lor
22 de Diciembre, 2008 a las 17:31
El Chango es lo mas…
Que lindo cuando se llega a tener tanta confianza!
La Otra
22 de Diciembre, 2008 a las 19:40
Comento muy pocas veces, pero es mi obligación decir que mi Ruso lleva una pinza de depilar en su necessaire cada vez que viajamos por si yo la olvido, y que me pasa la depiladora eléctrica en la parte posterior de los muslos.
Eve
23 de Diciembre, 2008 a las 12:21
Jajajaja, que bueno elen!!!! yo tardé menos en que mi chico descubriera los cardos de la bajo pera, y respecto del resto, aprendió a dejar pasar desapercibidos mis momentos de fiaca invernal por conservar mi can can de nutria!!! jajaja (vale aclarar que trato de que esas fiacas no se prolonguen tanto, justamente por si algún día me deja y habla de mi con la nueva… totalmente de acuerdo contigo)
Saludos!
Malu
26 de Diciembre, 2008 a las 16:24
jaja! No está mal, che! algunas mas, otras menos, pero todas tenemos pelos!! Es peor tener olores desagradables… no? ademas mi novio se depila la espalda y con cera! (secretito). Beso Maru, que tengas un buen año!
Sire
29 de Diciembre, 2008 a las 13:22
Elen, yo tambien tengo !! los odio, los detesto, me dá bronca, y lo peor no me salen cada diez dias, tooodoooss los dias!
Llevo la pincita en la cartera, y si me la olvido, ese dia estan mas largos!
Anita
13 de Febrero, 2009 a las 10:11
Elen, dejá de sufrir y hacete la depilación definitiva con láser. ¡Es una maravilla! Claro que es un poco cara… ¡pero es la plata mejor invertida!! Es la única manera de terminar con la humillante esclavitud de la pinza
mejormilenmano
20 de Marzo, 2009 a las 17:16
jajaja a mi me sale un solo pelito en la pera , lo odio!
aunque esta vez tardo mas q nunca en volver a crecer y pense que ya no volveria , lo extrañe, ya es parte de mi.
Es el mejor amigo de mi pera jaja
(me muero si alguien alguna vez me lo descubre!)
Natalia
9 de Junio, 2009 a las 17:36
Me siento totalmente identificada, ya que soy presa indefectible de la pinza y espejo y me desespero cuando nos las tengo a mano, que desgracia!!! Me mató ¨la luz casi pornográfica del día¨ porque es lo mismo que yo hago!! un flash!