La vida con príncipe azul
Como niños a los que se les niega un juguete o una golosina, los hombres chillan y patalean cuando sus ocurrencias no son festejadas como si se tratara de descubrimientos asombrosos y se ofenden profundamente cuando no celebramos cada iniciativa con efervescencia incontenible y ofertas de sexo (esto último los hombres, no los niños).
Es que ellos necesitan ser reyes, genios, perfectos y si no reciben hurras incondicionales se sienten defraudados. Pero ¿Cómo explicarles que eso no es condicion sine qua non para nuestro amor?
¿Cómo hacer que comprendan que no los amamos menos por el hecho de que nos irrite que estén tocando la guitarra hasta las 3 am y dejen enfriar la comida porque se colgaron “leyendo un blog”, sino que, al contrario, nuestra tolerancia es la más clara muestra de que los amamos con devoción?
¿Cómo explicarles que nuestra cara de culo resignada no significa, en ningún modo, que nuestro objetivo sea coartarles la inspiración o sabotearles sus proyectos personales y que los apoyaremos aunque para nosotras sea un dolor de huevos?
El amor es no quejarse porque tardan 45 minutos en bañarse y gastan miles de litros de agua sin pensar en el medio ambiente, ¡no besarlos apasionadamente porque son limpios!
El amor es no alterarse cuando es hora de salir y ellos todavía están en bolas y querer invitarlos al cine a pesar de eso, ¡no aplaudirles la libertad de expresión y perdernos 10 minutos de película!
Lo que quiero decir es que no hace falta vitorear cada hábito, cada manía y cada hobbie para expresar afecto sino que, al contrario el amor está en la aceptación de las cosas que más nos molestan del otro, justamente porque nunca alcanzan a opacar todo lo bueno.
Así que sí, Chango, te espero con el pollo y las papas en la mesa mientras hablás por teléfono con tu amigo, porque me gusta que tengas vida social; hacé pan casero a las once de la noche de un martes porque está bien romper la rutina; usame la laptop porque quiero que trabajes cómodo en el sillón; olvidate el celular en modo silencioso porque está bien que lo personal no influya en las horas de trabajo… pero no esperes que esté loca de contento.
Igual te amo.
Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com
Romi
4 de Febrero, 2009 a las 15:54
Jaja!! buenisimo!! una muy buena explicacion para mis caras de orto!… Simplemente GENIAL!
Yo odio que mi novio medico tenga guardias dia por medio, pero yo lo elegi con esa profesion y me la tengo que aguantar asiy apoyarlo en su proyecto, aunque mi cara de orto llegue hasta el suelo!
Saludos!
Natalia Alabel
4 de Febrero, 2009 a las 16:22
Me encantó el primer párrafo, es la verdad pura.
Lilu
4 de Febrero, 2009 a las 16:24
que ternura! ojalá algún día el chango te entienda!
Carolain
4 de Febrero, 2009 a las 17:06
Este post es genialísimo. Gracias!
Carolain
4 de Febrero, 2009 a las 17:10
Igual, también hay que besarlos apasionadamente y festejarles las cosas. Si no pasa espontáneamente con cierta frecuencia, para mí, falta algo.
laura
4 de Febrero, 2009 a las 17:42
muy buen post, Elen, cada vez me gusta más este blog
Acerbus
4 de Febrero, 2009 a las 17:45
Chicas:
Las queremos igual, aunque no tengamos ni idea de por qué es la cara de culo, aunque sospechemos que es por algo que hicimos (o no hicimos).
Las queremos igual, aunque cuando preguntemos ¿qué pasa?, la respuesta sea un “nada” con cara de asco.
Las queremos, mujeres, porque saben perdonar nuestras inconcientes burradas.
Lor
4 de Febrero, 2009 a las 18:14
Coincido contigo! Muy buen post!
Gala
4 de Febrero, 2009 a las 21:06
Ja ja ja! Hay formas y formas de demostrar afecto, clarísimo
Andrea
4 de Febrero, 2009 a las 22:03
Me encanto muy tierno y si eso es el amor.
Disfruté mucho de la nota sobre las parejas sexuales de la Oh Lala a todos nos pasó y si no duran mucho, prefiero el equilibrio.
ladyMirinda
4 de Febrero, 2009 a las 23:13
mi marido cada vez que hace algo digno de festejar (para él, obvio) dice su frase: “no escucho loas, loas!!!” ay dios, cómo le acertás siempre elen, sos tan perceptiva, que das miedo!
((...gi!...))
5 de Febrero, 2009 a las 7:23
me quedo meditando y si me agarra el ataque se lo leo al novio mio..

Eve
5 de Febrero, 2009 a las 11:59
Totalmente de acuerdo en que aprender a tolerar lo que no nos gusta del otro por lo insignificante que es eso a comparaciòn del amor que sentimos, es un gran crecimiento en la pareja, y una anestecia para la convivencia.
Ahora… en la transición hay que luchar mucho en contra de los instintos psicopátas que llevamos adentro…
Lola
5 de Febrero, 2009 a las 12:01
Acerbus, el “nada” con cara de culo (no de asco) es porque no podemos andar explicando siempre qué es lo que sucede (o nos convertiríamos en madres de nuestros novios/esposos/etc.)
Pero ahora tenemos un remedio: colgaremos este post de la heladera para que no tengan que preguntar “qué te pasa?”.
besos elen!
Eve
5 de Febrero, 2009 a las 12:03
me faltò el
de la ironía chicos… jej
Saludos.
Eve
5 de Febrero, 2009 a las 12:04
de una lola!!!!
ACERBUS: Hacen muy bien en sospechar que la ‘cara de culo’ es por algo que hicieron (o no hicieron…)
SLDS!
Kanban
5 de Febrero, 2009 a las 12:32
que no te vendan amor sin espinas, ya lo dijo el gran J.M.S.
Fran
6 de Febrero, 2009 a las 0:43
Yo te acabo de amar a vos, me pasaron esto blog hoy y no puedo parar de leerlo!!!!!! Me cago de la risa solo en mi cuarto como un desquiciado, te imagino en todas las sitaciones!
El chango es LO MAS!
verito
25 de Junio, 2009 a las 2:54
me parese ke la cara de orto de la ke ablas , la mayoria de las veses tiene ke ver cn la dignidad ke aveses dejams de lado..y en eso , nada tiene ke ver el otro , creo