Hay muchas maneras de ser infiel.

Normalmente, cuando pensamos en infidelidad lo asociamos a lo sexual y la pareja. Acostarse con otra persona, besarla, coquetear sin vergüenza o simplemente pensar en otro todo el tiempo son las formas más comunes de meter los cuernos en mayor o menor medida y según cada relación, pero hay muchas otras.

Entre amigos, dejar escapar una confidencia a alguien que no fue elegido para oírla es ser infiel, tanto como dejar plantada a tu compañera de aventuras de toda la vida para irte de shopping con una que conociste hace dos meses en el laburo.

Pero en todos los casos, la idea por detrás es la traición al equipo.

El que es infiel traiciona la confianza del otro pero no porque se desnuda adelante de un tercero o porque habla demás, sino porque es desleal. Destruye la idea de “vos y yo contra el mundo”, y deja solo a quien da por sentado que eso nunca sucederá, que a su vez se sorprende dolorosamente al comprobar que lo que consideraba un vínculo sagrado no lo es tanto.

En mi caso, no hay nada que me haga sentir más adúltera que mirar una película sin el Chango. No puedo. Siento que se la está perdiendo, que debería estar mirándola conmigo, que la quiero comentar con él; pienso que él jamás vería una película sin mí y me lleno de culpa.

A menos que se trate de comedias románticas que él detesta o algún film mudo de 3 horas, nuestro acuerdo de equipo es mirar todo juntos, y ni hablar de las series que seguimos. Ni siquiera pispeamos los avances que cuelgan en otros blogs, porque queremos compartir cada escena, cada giro inesperado de la trama.

Claro que esto me complica un poco a la hora de ir al cine con amigos porque solo puedo elegir aquellas películas que creo que al Chango no le van a interesar, que son las que usualmente tampoco me interesan a mí, pero hasta ahora me vine arreglando sin problemas, hiriendo algunas susceptibilidades (”¿Todo lo tenés que hacer con él? ¡Nosotras somos amigas desde antes!”), pero dentro de todo sin mayores incidentes.

El tema es que ahora el Chango tuvo que viajar por trabajo y yo estoy acá, solita, con los dos últimos capítulos de Lost en el pendrive y tanto tiempo en mis manos…

La carne es débil… ¿Qué hago?