La vida con príncipe azul
Cuando tenía más o menos 10 años solía decir que cuando fuera grande tendría una heladería. Nada me seducía más que la idea de tener ahí,cuando yo quisiera, ese manjar cremoso al alcance de la mano.
Me imaginaba llevando una dieta puramente compuesta por dulce de leche granizado (en los 80 no existía el noventoso súper dulce de leche), chocolate con almendras y frutilla a la crema, sin límites.
Más tarde comprobé que esta idea de volverse loco para siempre con algo que está disponible a todas horas es totalmente inviable, aunque a veces creo que el resto de la gente todavía no se dio cuenta.
Un amigo mío siempre decía que la convivencia era lo más parecido a vivir en la fábrica de Willy Wonka: Todos los días sexo, todos los días pete, todos los días tocar teta.
Pero la realidad no es así. Los primeros meses de concubinato los pasás revolcándote en la cama a todas horas, eso es cierto, pero luego esa frecuencia se va haciendo cada vez más menos hasta que, si tenés suerte, te hacés uno en la semana y uno o dos el finde, en general el domingo a la tarde. Eso es todo, la verdad sea dicha.
Las jornadas laborales inhumanas, los problemas domésticos, el agotamiento físico y la certeza de que “eso” va a estar ahí al día siguiente y al otro y al otro hacen que nos inclinemos por una hora más de sueño antes que por una sesión de tantra loco, porque total “mañana, cuando no esté tan cansada le pongo un poco más de onda…“.
Y no habría problema con eso, si no fuera porque en todos lados parecen bombardearte con el mensaje de que lo único que hay en la vida es el sexo, un culo redondo y jugoso listo para hincarle el diente, unas súper gomas apenas sostenidas por unos triangulitos de lycra y un constante deseo de estar en frenético contacto bucal con un pito como si se tratara de la última coca en el desierto.
Si bien todos los sexólogos del mundo -sean gorditas mediáticas, señores canosos parecidos a Héctor Alterio o ignotos laburantes- insisten en que no hay una frecuencia “normal” sino que depende de cada uno; lo cierto es que para nuestro entorno da la sensación de que lo normal es ser una ninfómana desesperada por calentar a cuanto macho se nos cruce en el camino, aunque siempre, siempre hay que ser la más trolita para el nuestro.
Hay que querer todo el tiempo, estar dispuesta a cada minuto y vivir para ello. Colgar fotos chupando helados en el flog, hacer doble tanda de glúteos para que el pantalón nos calce como a Cathy Fulop y caminar como una Alfano en celo.
Esto sin mencionar el ideario popular del “macho cogedor” que tan arraigado parece estar a nuestro imaginario colectivo. Según dicta este concepto, un macho que se precie siempre la quiere poner. A cualquier hora, en cualquier lugar y con cualquier cosa que tenga dos bolsas de carne colgando de la parte superior de su cuerpo y un agujero un poco más abajo.
Contrastando con nuestra vida, veo que después de varios años de convivir con el Chango y haberlo hecho de todas las formas posibles, él sigue siendo un niñito hambriento en la fábrica de chocolate, y en cierta forma estoy agradecida, porque no hay nada más lindo que saber que todavía soy capaz de encenderlo, aunque mis caderas sean 20cm más anchas que las de Evangelina Anderson y mis pechos no salgan directamente de mi cuello como los de… qué se yo, alguna otra de esas. Pero la chispa no es la misma. Hace bastante que vive rodeado de las mismas golosinas, entonces a veces prefiere entregarse a los brazos de morfeo para no sentirse un muerto en vida cuando suene el despertador a las 6 a.m.
Yo, por mi parte, estoy muy lejos de tener ganas todos los días. A veces estoy tan embalada pensando en temas del laburo (me quieren cagar, me van a cagar, me cagaron, ¿a dónde va mi carrera?), entregada a algunas obsesiones personales (un alfajor son 270 kcal o sea 20 mins de cinta así que si voy 20 mins antes de la clase y corro a la noche me como el havanna que quedó del sábado…) o sacando cuentas relacionadas con cuestiones operativas (esta semana me llega la luz y si viene con aumento no vamos a poder comer tanta carne, a menos que dé de baja el cable pero sin cable me aburro), que ni se me pasa por la cabeza sacarme la ropa y refregarme contra el Chango, por más tentadora que resulte la idea para todas las chicas que lo conocen y no duermen con él.
Hacemos lo que podemos, cuando podemos. Cuando nos da el tiempo y cuando nos responde el cuerpo. Cuando no estamos destrozados porque otra vez nos tuvimos que quedar hasta tarde cerrando un trabajo, o cuando logramos desenchufarnos del fantasma del fracaso profesional o económico que nos nubla el juicio.
Pero no sé si está bueno que sea así. En vez de ponerme en contra de los medios por default o despotricar contra la vida moderna, hoy quisiera pensar un poco más en lo que me pasa a mí en la intimidad.
El otro día, el Chango me dijo: “esta bien que estés cansada, pero no te pierdas la oportunidad de disfrutar. Es algo natural, no dejes que lo afecte lo que pasa afuera“. Ahí hice un click. Y aunque pasaron muchísimos años desde que deseché la idea de la heladería propia, si tengo que ser honesta me gustaría tener antojo de sexo más seguido. No cada ocho horas como Moria Casán, ni al estilo pornostar, pero sí con las ansias de quien abre una botella de vino rico a la hora de la cena y huele, con emoción, el corchito.
Lo que quiero decir es que quisiera cagarme en todo e intentar volver a la época en que mi capacidad de abstraerme del mundo exterior era tan grande que solo pensaba en cucuruchos, porque la verdad es que la pasaba mejor que ahora.
Y lo voy a hacer.
Como decía mi amigo del cuarto párrafo, ¡a coger, que se acaba el mundo!
Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com
Laura
23 de Febrero, 2009 a las 9:47
grandes verdades Elen, tantas veces el entorno nos va condicionando que está bueno intentar, intentar siempre.
Sino, ahora es el trabajo o la economía y luego a eso se le sumarán los niños y sino….cualquier otra cosa. No hay que bajar los brazos nunca, te lo digo desde mi humilde experiencia
Andrea
23 de Febrero, 2009 a las 10:18
La famosa idea de las mochilas (hay que sacarse la mochila del laburo cuando llegas a tu casa) creo que es muy dificil de aplicar. A mi me pasa lo mismo e intento dejarme llevar po el (que siempre quiere) me relajo y listo. Pero lamentablemente los hechos en general de la vida muchas veces condicionan nuestro apetito sexual (en menor o mayor medida). Ojala puedas relajarte y gozar!
((gi!))
23 de Febrero, 2009 a las 10:35
si es verdad yo quiero!!!
quiero querer todos los días —porque yo quiero en realidad—- pero o me quedo dormida o me quedo dormida!
y Lau tenés razón no quiero que me arrastre la carga de las malditas ocupaciones y obligaciones y perderme lo mejor!
a laburarlaaaaaaa todos los días!;)
Romi
23 de Febrero, 2009 a las 10:55
Uff siento que sos mi doble, me estas leyendo la mente?? Tal cual lo que me viene pasando desde hace 6 meses, luego de 1 año y pico de convivencia. Me duermo, toy frita, tengo mil problemas en la cabeza y cero ganas de ponerme a “calentar la pava”….
Mi novio se queja y se queja, el esta “siempre listo” como los boy scout (de hecho es boy scout, ja!) y yo siempre rechazo y rechazo y rechazo hasta que ya me da verguenza y accedo sin ganas…
No me puedo desligar de los problemas diarios ni de mi cansancio fisico. Quiero que vuelva mi psicologa de sus vacaciones ya!!… jaja
Al menos me siento mejor sabiendo que no soy la unica en el mundo con este temita en la cabeza.
Saludos
PD: Excelente post
may
23 de Febrero, 2009 a las 11:01
Imaginate con un bebé que se levanta 3 veces por noche y una oficina de 9 a 5 las ganas!
Para peor, marido sin trabajo, en casita y descansado!
yodolores
23 de Febrero, 2009 a las 11:40
Elen, tomate un ratito para disfrutar de tu vida, basta de trabajo, calorias y pagos. Pensá en lo que tenes y pasala bien.
Y si viene con sexo, mejor!
Pero no te obligues a ser una vedette come hombres. Solo saboreá las situaciones.. tenes un chango al lado que te quiere y seguro está ahi para saborearlas con vos!
besos!
Lola
Lulú
23 de Febrero, 2009 a las 16:43
La verdad que no sé como se hace eso de desenchufarse y relajarse para poder disfrutar de otras cosas, pero lo cierto es que hay que tratar de buscar la forma porque es necesario. De todos modos creo que el haberte dado cuenta ya es un paso re grosso.
Julieta
23 de Febrero, 2009 a las 16:50
“A veces estoy tan embalada pensando en temas del laburo (me quieren cagar, me van a cagar, me cagaron, ¿a dónde va mi carrera?)…o sacando cuentas relacionadas con cuestiones operativas (esta semana me llega la luz y si viene con aumento no vamos a poder comer tanta carne, a menos que dé de baja el cable pero sin cable me aburro)”
jajajaj te felicito, eso básicamente, resúme mi esquema de pensamiento de todos los días!
Yo no convivo, pero esas cosas no me cortan el apetito sexual, por suerte!!!!!! relajate y gozá! al menos un poco
Besos
Kabeza
23 de Febrero, 2009 a las 17:26
Abstraerse y disfrutar, sí.
frida
23 de Febrero, 2009 a las 17:37
tuve la mala suerte de mi anterior relacion no tener casi nada de sexo durante muchos años…desde el principio yo tenia ganas y él no, era asexuado, no se…asi que ahora que estoy con un chango que esta siempre listo, no desperdicio la oportunidad…yo se (repito: lamentablemente) lo que es querer, ponerte la de leopardo, perfumito… y que no se le caiga ni un gesto!!! aprovehaaaa querida! deja esos pensamientos y preocupaciones para despues de los 60.
Matías
23 de Febrero, 2009 a las 20:06
Excelente desición Elena! de eso se trata, de no dejarse invadir por el afuera que continuamente atenta contra nosotros. Y a no pensar tanto el el futuro, porque nos prohíbe disfrutar del presente.
Abrazo.
ladyMirinda
24 de Febrero, 2009 a las 1:43
La máxima de mi amiga dice: “polvo que se pierde, polvo que no se recupera” (estaba reunidas con mis amigas y luego de decir esa frase, salí como taponazo) ….vos ves….
((...gi!...))
24 de Febrero, 2009 a las 6:31
chicas soy una turra…
anoche arruine un HOT moment diciendo que sentía olor a perro!!! (no se si mi pequeño caniche se había acostado en alguno de los almohadones del sillón o uqe pero habia olor!!!)
WTF!!!
como voy a hacer eso!!!
por más que haya olor no me pude haber desconcentrado así!
obviooooooo uqe arruiné todooooo y el chico en cuestión se ofendió profundamente…
puede ser tan pero tan b==lu=a?:(
Luly
24 de Febrero, 2009 a las 8:38
si es verdad me pasaba cuando estaba en conviviencia, coincido totalmente con tu narracion jajaja
y si hay que esforzarce porque como lei mas adelante, polvo que se pierde no se recupera, besos!
ops
24 de Febrero, 2009 a las 11:57
jajajaja excelente elena!
http://www.jamoning.blogspot.com
Sire
24 de Febrero, 2009 a las 15:27
Tenes razón, es asi nomás!
El unico momento que puedo sentirme descansada es el sabado a la noche, o el domingo a la mañana, y que pasa? los sabados por lo general tenemos cumpleaños, nos acostamos tarde, el domingo nos quedamos dormidos, nos levantamos de raje para cumplir con las reuniones sociales y despues ya arranca el lunes otra vez.
Este sabado mi concubino se fue a una despedida de soltero, vino tan loco con lo que habia visto que se puso mimoso, pero le tuve que decir, por orgullo feminista, que nunca me iba a tocar si venia caliente por otra.
Despues me sentí mal, a ver si se lo va a buscar afuera por rompe pelotas, no?
Lilu
24 de Febrero, 2009 a las 18:20
como te entiendo Elen! Me pasa lo mismo, asi que ahora cambiaré mi actitud y a disfrutar un poco más!
Peter
24 de Febrero, 2009 a las 21:33
Hay que se siempre un macho cabrio y tener ganas??
Eso es un invento no me jodan!
Pedro Palacios
25 de Febrero, 2009 a las 0:35
Lo de convivir es muy cierto. En realidad, sospecho que cuanto mas tiempo vivimos juntos, menos sexo tenemos. ¿Por que será?
Desencontrada
25 de Febrero, 2009 a las 22:58
Elen! pensa que un buen rato de sexo tambien quema calorias, y despues podes comerte un havanna y zafar de la bicicleta… y encima vas a estar de mejor humor!
a mi tambien me paso cuando convivia, pero tambien hicimos la prueba de hacerlo mas seguido y andabamos con mas ganas… como dicen las abuelas: las ganas vienen comiendo!
besos
D
Smash
26 de Febrero, 2009 a las 9:52
Me encanta el sexo… eso es innegable, pero a mi novia no le pasa lo mismo (considera que no es lo importante en la vida)…
Pasé de estar en una relación de cojer todos los días, a otra que lo hacemos los findes.
Por mi tengo ganas todos los días… lamentablemente ella no opina lo mismo.
¿Lo que no se consigue en casa, se compra hecho afuera?.
Saludos.