La vida con príncipe azul
No hay nada peor que ir al supermercado el jueves con el 20% de descuento.
Es una experiencia horrible en que la certeza acerca de la propia mortalidad se materializa y nos sentimos presas de un sistema que nos castiga todo el tiempo. No solo hay que romperse el culo para procurarse el alimento, sino que además hay que ir a buscarlo a ese lugar que, estoy segura, fue ideado por una de las mentes más perversas de la historia.
Hordas de bestias sin control llenan sus changuitos con cartones de leche entera, sachets de yogur, kilos de queso cremoso, galletitas dulces y gaseosas ídem, bandejas y bandejas de carne, botellones de aceite, paquetes de fideos y todo tipo de productos considerados “familiares”.
Mientras, gritan todo el tiempo: “¡Jonathan, vení para acá! ¡Papá te va a pegar si no venís ya mismo! Y vos, boludo, ¡hacé algo, no ves que tu hijo hace lo que quiere! Andá a buscar las mayonesas, hacelfavor ¿Dónde está la abuela? ¡Jonathan, la concha de tu madre, dejá a tu hermana tranquila!!!”
Luego corren a la caja más cercana y esperan. Y esperan. Y esperan, dejando que los productos de heladera pierdan, inexorablemente, la cadena de frío.
En medio de esta odisea épica estábamos el Chango y yo la semana pasada, solo que en la caja rápida. Teníamos cinco o seis cosas que necesitábamos para esa noche. Detrás nuestro había al menos veinte personas en la misma situación hacía cuarenta minutos.
De pronto se nos acercan dos tilingas, de no más de 14 años, shorts cortísimos, tops que no dejaban nada librado a la imaginación y cara de borders sin remedio. En las manitas sostenían un bolsito rosa, un paquete de hebillitas y un paquete de caramelos sabor chicle globo.
Y cuando digo borders sin remedio lo hago con el fundamento que me otorga el hecho de que, de tooooooda la gente que allí había, hayan elegido al chango, negro, con cara de orto, bufando fastidiado, impaciente de esos que no pueden quedarse quietos en su lugar y alternan el peso de su cuerpo entre un pie y otro, transpirado y vestido con ropa deportiva, para pedirle un favor:
Nena adolescente 1:
Disculpáaa, ¿nos dejarías pasar, que tenemos esto solooo? ¡jiiji!
Chango (mira lo que tienen):
Pfffffffffffnaaananananana, volá de acá, me estás cargando, nena. Además, no me pidas permiso a mí solo, pedile a toda esta gente que también está esperando. Rajá de acá, andá a hacer la cola.
Las nenas salen corriendo, asustadas, y yo las sigo con la mirada. Detrás nuestro, el resto de los clientes del supermercado asienten con aprobación.
Señora:
Si hubiera tenido un sachédeleche vaya y pase, pero…
Señor:
Que vayan a hacer la cola, como todos nosotros.
Señora2:
Además ¡Esta es la caja rápida, todos tenemos dos o tres cosas! ¡cómo van a decir “esto solo”?
Señor2:
Estuviste bien, pibe.
Chango:
Gracias, chicos, gracias.
Cuando nos tocó a nosotros, la cajera nos saludó con simpatía y nos cobró enseguida. No se rompió el postnet, ni se quedaron sin bolsas. En 3 minutos estábamos afuera.
El Chango había dado un paso al frente y no se había dejado pisotear. Sentí que ese día se había hecho justicia y…
Chango:
Esperá… nos olvidamos de la masa de tarta.
Elena:
Si te callás te hago una casera.
Chango:
Hecho.
… y me fui a amasar.
20% my ass.
Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com
Die
25 de Febrero, 2009 a las 11:45
jejeje buenisimo! hizo muy bien el Chango en decirles eso, lastima lo del final pero se compenso no?
yo también odio esas cosas, no hay nada peor que los días de promociones, los odiooo
beso!
Matías
25 de Febrero, 2009 a las 11:50
jajja, si, lo único que faltaba era que tuviese que entrar, comprar la masa de tarta y pedirle a las pendejas que le dejen pasar eso solo. Hiciste muy bien en defender la decisión del Chango, cueste lo que cueste.
Saludos,
Jote
25 de Febrero, 2009 a las 12:02
a mi me paso algo peor en disco de mar del plata.. estaba en la caja rapida (hasta 15 unidades) estaban por atenderme a mi cuando de repente se acercan dos minas con un changuito repleto (se caian las cosas literalmente) y se pone adelante mio, a lo q la miro con cara de pocos amigos y al lado un tipito de disco diciendole pasa por aca señalando adelante mio.. y de repente le veo semejante panza de embarazo de ya-voy-a-tener-en-cualquier-momento y le pregunte a la cajera y me dice pero esta tb es para embarazadas y discapacitados
y le digo pero me stas jodiendoo?? nos quedamos hasta mañana entonces
me dio una broncaa!!!
Natalia Alabel
25 de Febrero, 2009 a las 12:23
Me encantó este post!
Peter
25 de Febrero, 2009 a las 12:43
Lo bueno de vivir lejos de capital es que no hay ordas de gente el dia de la promocion del 20%
yodolores
25 de Febrero, 2009 a las 12:45
Lo más extraordinario es que la cajera no se haya quedado sin bolsas, sin posnet o sin vida mientras te atendía… nunca tuve esa suerte.
Romi
25 de Febrero, 2009 a las 12:46
Definitivamente a las pendejas habia que decirles “vayanse al kiosko hijas de puta”… y tambien odio a disco los dias de promo porque las colas sin infinitas…
Y odio a las viejas que se levantan temprano los domingos y no tienen nada mejor que hacer que preguntarte el precio de las cosas porque ellas no ven!! la puta madre loco!! agarren los anteojos!
Pam
25 de Febrero, 2009 a las 12:59
Odio profundamente ir al supermercado, estoy de acuerdo en que ese lugar lo ideó una mente perversa.
Acerbus Pluribus
25 de Febrero, 2009 a las 13:18
No dejo pasar a nadie en las colas. Ni en la del supermercado. Me gustó la frase:
“Y vos, boludo, ¡hacé algo, no ves que tu hijo hace lo que quiere! ”
Es interesante que cuando hacen macanas, son TUS hijos. Y cuando sobresalen, son MIS hijos.
((...gi!..))
25 de Febrero, 2009 a las 13:47
yo me violento un poco cuando las madres se desquician… pero trato de imaginarme a mi en esa situación y me quiero morir!
a mi me encanta en realidad ir a a hacer muchas compras al super pero no lo que implica (lease hacer la cola y caminar hasta casa cargada como una mula)
sólo dejo pasar a las abuelitas/tos poruqe me pueeeeeden y siento que me miran con ojos de gato con botas de shrek!
el chango estuvo bien y vos idola amasando (que es eso?)!!!
Laura
25 de Febrero, 2009 a las 13:48
cada vez me gusta más tu blog, Elen.
Buenísimo el post de hoy jejej
Romi
25 de Febrero, 2009 a las 15:12
Para los que odian ir al super como yo… LESHOP.com es una muy buena opcion si viven en capital. Hice una minusiosa comparacion de precios entre Disco y Le Shop y la diferencia no existe. Solamente te cobran 9 pesos por mandarlo a tu casa, pero lo mandan en el horario y dia que vos elijas, te lo mandan clasificado en bolsas de colores (almacen, heladera, limpieza, perfumeria, etc)… y tambien hacen un 15% o 20% de descuento con algunas tarjetas de credito o debito y con algunas revistas que traen cupones.
La contra es que hay que sentarse en la compu a seleccionar los productos, pero una vez armada la primer lista, queda guardada y la proxima lo vas sacando de ahi.
A mi me encanta!
Saludos!
PD: Frutas y verduras y carne, no recomendables en leshop. Para el resto es buenisimo! Con los lacteos cero problema!
Juan Carlos
25 de Febrero, 2009 a las 17:21
vos no leas Elen, es para el chango:

¡amaaaaaaaaaaaaaargo!
Listo, volvemos a la normalidad jaja
Clavículas Exuberantes
25 de Febrero, 2009 a las 18:03
Yo necesitaría saber, si es posible, cuál de Excursiones es el Chango. Necesito ponerle una cara.
El post buenísimo, como siempre.
gi!
25 de Febrero, 2009 a las 20:59
comenté algo más largo y no salió:(
es muy triste!
en fin, me divertí con el post!
ana
26 de Febrero, 2009 a las 0:27
Muy bueno el post Elen! Como siempre e realidad!
Por mi parte desistí de ir al super con mi marido. Ya es insoportable ir como para tener que aguantarlo con cara de tuje y preguntadonme cada dos minutos “¿ya nos vamos?” o diciendo “bueno daleeeee agarrá cualquiera son todos iguales” eso a todo lo que me quede mirando por más de 2 segundos. Asi que después de varias veces de la misma cantinela, me fui sola, asi seguí y voy a seguir!!!
Saludos!
Lilu
26 de Febrero, 2009 a las 12:01
A mi me gusta ir al supermercado cerca de fin de mes, poca gente, cero colas, tranquilidad… Huyo de esa multitud enloquecida los principios de mes! Pero a veces no se puede y mi cara de fastidio se nota.
Bien por tu Chango!
Saludos!
ops
27 de Febrero, 2009 a las 9:48
Tal cual, te podés encontrar de todo adentro del super.
Es horrible cuando camino a éste, se te larga a llover y llegas mojada… la parte de las heladeras transforma automáticamente tus pesones en dos metralletas, y ahi es cuando decidis cruzarte de brazos.
paz
27 de Febrero, 2009 a las 11:53
aaaaaaa zarpado relato elen!
el chango negro y con cara de orto me mató