Elena:
Estoy tratando de tener ganas de coger y no me sale.
Terapeuta:
Ajá.
Elena:
Sí, yo todas las noches trato de mentalizarme, de entrar en contacto con mis sentidos, pero es imposible. Incluso me compré ropa interior nueva y una pollerita a cuadritos pero no tengo ganas de ponérmela… estoy muy cansada a la noche, me parece, pero a la mañana también estoy cansada.
Terapeuta:
¿Cansada de qué?
Elena:
Y… yo me levanto y voy a trabajar y estoy hasta tarde ahí. Odio mi trabajo. Después vengo a casa y hago el resto de los laburos que tengo por mi cuenta, y en el tiempo que me queda voy al gimnasio y hago las cosas de la casa y después ya se hace muy tarde… entonces yo estoy cansada de cocinar todo el tiempo y que él nunca me diga que está rico, porque además tengo que estar pensando que no come zanahoria, no come brócoli, no come berenjena, no le gustan las cosas del freezer y estoy un montón de tiempo cocinando y él después llega a la hora que quiere sin avisar y está todo frío y a mí no me gusta comer tan tarde porque acumulás más grasas. Además yo ya estoy cansada porque después del trabajo tuve que venir a limpiar el piso o el baño, y él nunca está en casa y nunca viene a las reuniones de consorcio porque lo aburren. Igual yo limpio el piso porque a mí no me gusta que élande descalzo sobre el piso sucio, él ni se da cuenta, lo que pasa es que no me gusta tampoco que venga a dormir con los pies negros. Y después por ahí se enoja porque el lavarropas hace ruido a la noche pero si no lavo a la noche después él no tiene calzoncillo o camisa para el otro día…
Terapeuta:
Entonces él es tu bebé, no tu hombre y por eso no podés verlo como objeto de deseo.
Elena:
Estás loco, qué desubicado, si seguís así no vengo más.