La relación nuera-suegra es una de las más complejas en lo que a vínculos humanos se refiere. Desde el principio se constituye como una lucha territorial tácita, que se desarrolla en silencio, cubierta por un manto de cordialidad que muchas veces es genuino, pero otras es fingido con esfuerzo.

La verdad es que nunca tuve problemas con mi suegra, más allá de los celos esperables de su parte porque yo le robé al nene, y de la mía porque el nene dice que nadie amasa fideos y plancha camisas como mamá.

De todas maneras, imaginé que estos días serían vividos por ella como una vuelta al paraíso. El retorno del Chango sería una fiesta y ella lo taparía de atenciones. Le llevaría el desayuno a la cama, lo dejaría cambiar de canal cuantas veces quisiera y le haría sus platos favoritos todos los días.

Quizás ella haría uno o dos comentarios sobre lo tonta que fui al dejarlo ir, y le aseguraría a su hijo que ya encontrará una mujer mejor, pero eso sería todo: sólo se dedicaría a disfrutar de la compañía de su bebé.

Sin embargo, anoche me sorprendió un llamado de Estela a las 12:20:

Estela:
Elena, habla Estela ¿dormías?
Elena:
Hmmmno, hola Estela! ¿Cómo le va?
Estela:
Y, más o menos, ya no sabemos qué hacer acá, no podemos dormir, se ve que nos desacostumbramos…
Elena:
¿Al calor?
Estela:
De qué calor me hablás, querida, te digo por los ronquidos del nene, no lo podemos parar con nada… antes de ir a vivir con vos no era así.
Elena:
Era peor, Estela, pasa que perdieron la costumbre.
Estela:
Bueno, ¡decime qué le doy!
Elena:
Mire, lo que usted tiene que hacer es, para empezar, no darle mucha comida a la noche. Fíjese que no se hinche tomando gaseosa, dele jugo, y tampoco lo haga cenar muy tarde porque se va a dormir con la
panza llena y es peor. Después, mientras duerme, si usted ve que ronca mucho, lo que tiene que hacer es ponerlo de costado y hacerle unos mimitos en el cuello y en los hombros, pueden ser unos masajitos o unas caricitas porque con eso él se relaja y empieza a roncar menos. Y ahí ustedes tienen que aprovechar y dormirse porque al rato empieza de nuevo con los ruidos y ya es imposible. Ah, y dele una manzanilla o un tilo antes de dormir, para que descanse mejor. Si no, otra cosa que puede hacer es darle una golosina o un café para que tarde en dormirse y les dé ventaja a ustedes para acostarse primero, eso también funciona.
Estela:
Bueno, vamos a ver qué pasa… si no te lo vamos a mandar de vuelta. ¡Cuando quieras lo podés pasar a buscar!