En pleno siglo XXI, las pruebas fehacientes de que una se ha separado nada tienen que ver con discutir por un mueble, tirar un cepillo de dientes a la basura o ir sola a una reunión de consorcio.

Tampoco son claros indicadores de la ruptura los gritos e insultos, haber guardado los portarretratos en algún lugar poco visible ni mucho menos ocupar los dos lados de la cama sin pudor.

Todo eso es vago y trivial comparado con los tres signos indiscutidos de que estás soltera otra vez:

1) Él te bloqueó en el gtalk y en el msn.
No sabés cuándo está conectado, así que entrás y salís de los mensajeros instantáneos y del mail a toda hora. Lo peor es el sábado a madrugada, porque si estuviera online por lo menos significaría que no salió a reventar la noche con alguna atorranta o, peor, con la manga de ebrios sin remedio a los que llama cariñosamente “los chicos”.

2) En los SMS te pone quién es.
Asume que, como ya no es tu pareja, no tenés por qué tenerlo en la agenda del celular y entonces te aclara que es él el que te pregunta si le llegó la factura del celular a tu casa, como si hubiera otros cinco o seis tipos con los que compartías domicilio, o como si no te supieras su número de memoria.

3) Cambia su estado en Facebook.
“Chango figura ahora como soltero/a“, aparece en la pantalla. El oráculo ha hablado. Por si te quedaba alguna duda: estás sola.