El dolor de que dejen de amarte es soportable, pero la tristeza de dudar si alguna vez te amaron y si todo lo que diste valió la pena es imposible de medir.

Hace días que no contesto el teléfono. Borré los primeros 20 mensajes del celular sin leerlos, no abrí ninguno de los mails cuyo remitente rezaba “Chango”.

No me siento en condiciones de analizar nada. Si todo esto se tratara de que el hombre con el que duermo hace tanto tiempo también toca a otra, supongo que no sería tan difícil tomarlo como un error, un traspié, algo que le puede pasar a cualquiera.

Pero no es eso. Es como cuando después de veinte capítulos de una serie te muestran una escena que une todos los puntos de la trama y de repente, en retrospectiva, entendés todo de un saque.

Me resulta imposible no teñir los recuerdos lindos de mi amor con la presencia de Jul.  Cada cumpleaños al fue con un escote pornográfico, cada llamado suyo al celular que el Chango atendió en el otro cuarto ahogando una risita, cada noche que pasó “laburando hasta tarde” o “tomando una birra con un amigo” se resignifica y se convierte en una oportunidad de ellos para estar juntos, no sólo teniendo sexo, sino haciéndose chistes, inventando sus propios códigos y acercándose cada vez más.

¿Cómo no imaginarme las cosas que le dijo o el modo en que la miró todos estos meses? ¿Y después actuaba como si nada?  ¿Y yo? ¿Cómo no me daba cuenta? ¿Se puede amar a alguien de verdad y tener una relación paralela con otra persona? ¿Como volver a confiar? ¿Quién me quita la sensación violenta de que el “amor de mi vida” es un desconocido? ¿Se puede empezar de nuevo desde otro lugar? ¿Para qué?

Lo único que hago es comerme la cabeza con las imágenes obvias de ellos dos siendo felices juntos, a escondidas, y yo acá, con un trapo de piso en un balde lleno de Poett primavera, la plantilla de excel  con las cuentas del mes llena de renglones rojos, en piyama y con un paquete de galletitas al lado.

Y con esa maldita sensación de que nunca habrá nadie como él…

Acaba de llegar el mensaje 21. ¿Lo leo?