“Yo no te quise decir nada, pero a mí ese chico nunca me gustó”, “siempre supe que había algo raro”, “él nunca me cerró”.

Cuando te separás (o te estás tomando un tiempo, o está todo mal porque te cagaron con Jul, whatever), tus amigos enseguida se preocupan por vos. Quieren hacerte sentir bien de algún modo, reconfortarte para que dejes de llorar y puedas decidir qué hacer con tu vida.

¿Y qué manera más efectiva de hacerlo que hablar mal del que te hizo daño?

“Ese chico no te merece”, “es feo”, “a veces tiene comida en los dientes”, “no me gusta cómo te trata”, “es un vago”, sentencian con la tranquilidad de quien se sabe/cree dueño de una verdad absoluta.

Ahora, ¿por qué no te lo dijeron antes? ¿Por qué no te advirtieron, que estabas eligiendo mal, que tengas cuidado, que hay algo que no va bien, que no va a funcionar, que vas a sufrir?

¿Será porque saben que jamás los escucharías?

Está bien, supongo que los que dejan que te estroles contra la pared saben que para aprender es necesario tocar fondo y enfrentarse a los problemas sin intermediarios. Lo que más huellas deja es la propia experiencia, y de nada sirve lo que te quieran transmitir los demás.

Entiendo entonces que algunos hayan elegido callarse, pero también agradezco los insultos que muchos otros le profirieron a mi adúltero ex concubino, como por ejemplo los que aparecen en este mail de mi mejor amiga:

from Mejor Amiga <mejoramiga@gmail.com>
to Elena Paoloni <elenapaoloni
@gmail.com>
date Sat, May 16, 2009 at 11:28 AM
subject I told you so
mailed-by gmail.com

Boluda, yo te lo dije o no te lo dije? Bueno, no te lo dije pero te habrás dado cuenta.

Este pibe no era para vos,aparte de que es horrible es malo, come mucho y es gritón. Nunca lava los platos y no me gusta para vos. Igual si no te lo dije te lo digo ahora para aprovechar que todos deben estar a full con que es un forro, pero sabés que siempre lo pensé.

Es una albóndiga hedionda, no le hables más. Y si te arreglás me voy a enojar mucho, porque es un cómodo y te hace ser ama de casa.

Y ahora que te cagó ya está, no sé qué otras puebas necesitás para darte cuenta de que te lo tenés que sacar de encima.

Si querés llorar todo bien, yo voy a estar para abrazarte y darte comida, pero tené en cuenta que jamás te voy a decir que le des otra oportunidad, por más que lo quieras y te quieras casar con él ni da, negrita, tené que estar con alguien que te valore.

Así que si volvés, te voy a cagar a piñas y no voy a ir a tu casamiento.

No seas estúpida, te quiero,

MejorAmiga

(Igual… la próxima me avisan, ¿sí?)

 

** Este post está dedicado a mi amigo personal, el glorioso Esteban Q. (Gracias C por el datito)