El otro día salí de lo de Adrián pensando en lo que me había dicho, en qué quiero para mi vida y qué clase de tipo quiero al lado.

Mientras bajaba por la escalera pensaba en un posteo para hacer hoy y, como sigo borrando sistemáticamente los correos y mensajes del Chango, tenía planeado hablar de las señales a las que hay que prestar atención cuando sospechás que tu pareja tiene una amante.

Saqué la agenda y empecé a anotar, para no olvidarme, y me choqué con… Maxi, que estaba parado en la puerta del edificio, con jeans oscuros, converse rojas y polera negra. ¡Cómo me gustan los hombres que usan polera!

Elena:
Ay, perdoname, ¡hola! Hace mucho que no venías, ¿estabas enfermo o cambiaste de horario?
Maxi:
¡Hola! No, cambié de psicólogo.
Elena:
Es que es re estafador Adrián, ¿no? Yo a veces pienso en cambiarlo, pero es como un novio sorete al que querés y no podés dejar aunque sepas que no te lleva a ningún lado, es re masoquista de mi parte.
Maxi:
Bueno… sí, es estafador y además no viene nunca y se confunde los pacientes, de hecho a mí siempre me dice “Mauro”, pero no es por eso.
Elena:
¿Por qué es?
Maxi:
Mirá, es medio largo. Tomemos un café y que no te mensajee tu novio esta vez, ¿qué te parece?
Elena:
Jajaja dale, vamos a un bar más lejos, ¡pero decime qué hacés acá si no tenés turno con Adrián!
Maxi:
Vine a invitarte a tomar un café.
Elena:
Ah, cierto que tenés TOC… hablando de eso, ¡nunca llamaste a mi casa y encima le dijiste a Adrián que estábamos saliendo!
Maxi:
Es que me dijo Adrián que no te llamara porque lo ibas a matar y que habías vuelto con tu marido así que preferí no hacer más nada. Igual no va a durar, estoy seguro, y ahí voy a tener tu número listo para consolarte y dejarlo a Adrián sin laburo.
Elena:
Hmmmmejor vayamos a tomar un café, dale, y te cuento algunas cosas, y vos me contás por qué Adrián creyó que éramos novios.

Mientras caminábamos traté de retomar el hilo de mi idea para el post. No conviene dejar el mail abierto, ni dar el teléfono de casa, ni tener a tu amante en Facebook, ni dejar jamás el celular en algún lugar donde pueda ser visto por otra persona. Ni mostrarse en público con ella, ni que todos tus amigos sepan y se hagan los boludos y te lo nieguen cuando preguntás, ni…

Maxi:
¿Estáaaaas?
Elena:
Uh, me colgué, perdón. ¿Me decías algo?
Maxi:
Te preguntaba si me querías contar por qué volviste con tu marido.
Elena:
No volví, me enteré de que hace como un año que me caga con una de sus amigas así que digamos que no sé bien qué voy a hacer en un futuro, pero por lo pronto no lo quiero ver ni en figuritas.
Maxi:
Upa, qué onda, lo re odiás ¿no?
Elena:
No, qué se yo, es más bien que lo desconozco. Es re frase hecha, pero la sensación de que viviste una mentira por años no te la saca nadie.
Maxi:
Te re entiendo, a mí me pasó algo parecido. Bah, lo mismo. Mi mujer me lo negaba todo el tiempo pero yo le encontré una caja de forros en la cartera.
Elena:
¡NO!!!!!!
Maxi:
Sí… ojo, mirá que yo entiendo que no es fácil estar con una persona que tiene TOC y está todo el tiempo yendo a terapia y se persigue y todo eso, pero…
Elena:
No, pará, mirá no, disculpame. Yo ya estoy harta de la gente que se echa la culpa de lo chotos que son los demás. Vos podés estar enfermo, o equivocarte o lo que sea, pero si hay UNA cosa en la que tenés que confiar siempre es en que tu pareja va a ser tu Norte y tu cable a tierra y no te va a lastimar. ¿Vos la perdonaste?
Maxi:
Y… la verdad que no. Y corté todo contacto, te juro que es lo mejor. Te vas olvidando de a poco. Es re jodido, pero funciona.
Elena:
Sí, yo estoy haciendo lo mismo, voy quemando puentes y va desapareciendo todo lo que me hacía mal. ¡Estamos re zen!
Maxi:
Son cincuenta pesos, pero el café está incluido.
Elena:
¡Me salís más barato que Adrián!
Maxi:
Y soy más lindo.
Elena:
Bueno, ojo, Adrián no es feo.
Maxi:
Pero yo soy más lindo.
Elena:
Es cierto.
Maxi:
Y no le dije a Adrián que eras mi novia. Le dije que pensaba que podías serlo pero no te quiero asustar, ni te conozco.
Elena:
Y no, y encima nos cruzamos en terapia, ¡qué polémico!
Maxi:
Bueno, por eso cambié de terapeuta, al final no te dije. Mirá, no sé nada de vos, pero te quiero conocer.
Elena:
Bueno dale, conoceme, pero te aviso algunas cosas, mirá que soy rrrrrecornuda, depresiva, posiblemente frígida y no sé qué hacer con mi relación, mi pareja me pide perdón sin parar pero no quiero. Así que fijate si no te estás metiendo en un problema, estás advertido.
Maxi:
Qué me importa, yo tengo que prender y apagar la luz cinco veces antes de salir de casa y me lavo las manos todo el tiempo. Ya fue, tengo ganas de estar con una mina que sea simpática y me haga reír, tampoco pido tanto, veamos qué onda. ¡Aparte cornudos somos todos!
Elena:
¡Y peronistas!
Maxi:
¡Ni hablar! De casa al trabajo y del trabajo a casa para encontrar a mi mujer en la cama con otro.
Elena:
Durísimo.

¿En qué estaba? Ah, sí, en qué tipo de hombre quiero.

Que sea simpático y me haga reír.

Para empezar.