Cuando era adolescente, tenía un noviecito del que estaba muy enamorada. Él había tardado mucho en darme bola, y sólo lo había hecho después de convencerse de que la chica que le gustaba -que no era yo, claro-, no lo quería.

A mí no me importó. Él me hizo la parte como corresponde y yo que soy muy ingenua pensé que finalmente se había enganchado conmigo.

Sin embargo, unos meses después, Ivana, una compañera de él que yo no conocía del todo bien, se me acercó un miércoles a la tarde en una clase de natación.

Disculpame que me meta, te lo digo para que no te lastimen porque a mí me lo hicieron y no estuvo bueno. A Pablo le gusta Aldana y ahora que él está con vos, a ella también le gusta, fijate“.

Debería decir que la noticia me cayó como un baldazo de agua fría y que sufrí como loca, pero no. Todo tiene un final, y me pareció una buena idea evitarme un desamor quinceañero devastador, de esos que te llevan a llenar dos o tres cuadernos con incoherencias y cartas cursis.

El conocimiento es poder.

Al día siguiente, a la salida del cole, le dije a Pablo que no quería salir más con él,  sin darle ninguna explicación. Él no dijo nada demasiado elaboradp, aunque en un momento saltó con un “si vos pensás que a mí me gusta Aldana estás equivocada“, bastante nervioso.  Contesté que si él tenía cola de paja no era mi problema y me fui a mi casa sin llorar.

Ese día aprendí que hay que elegir las batallas. Tenemos que decidir por qué cosas vamos a pelear y saber corrernos a tiempo cuando no vale la pena para ahorrarnos un dolor mucho más grande que el de sabernos derrotados.

Ahora me resulta imposible no pensar en toda la gente que sabía lo de Jul y no dijo nada. ¿Por qué no me lo dieron a entender? ¿Nadie pensó en mí? ¿No tengo derecho a saber lo que pasa para poder tener control sobre mi propia vida? ¿Cómo podés ver que a tu amiga la cagan sistemáticamente y nunca insinuar nada? ¿Es discreción o cobardía? ¿O es que todos se reían de mí a mis espaldas, manga de cínicos?

Ufff… ¿Dónde estás, Ivana? ¿Por qué no viniste a rescatarme?