Esta vez no llegué tarde porque Maxi puso el despertador más temprano. Me duché, me sequé el pelo con el secador de su ex, me cambié la ropa interior y me calcé los jeans mágicos.

“Boluda, estás a full, ¿qué te pasa?”, dijo mi compañera de trabajo Natalia ni bien me vió entrar a la oficina. “¡Estás cogiendo, zorra! ¿Con quién? ¡Contá todo!” gritó Juani desde el escritorio de atrás.

“¡Eeeh, tanto se me nota?!”, pregunté intrigada.

Natalia:
Para empezar, ese sweater lo tenías puesto ayer, y te hiciste brushing, o sea que te bañaste a la mañana y no querías llegar con el pelo mojado porque si salís de tu casa, cuando llegás acá lo tenés seco, así que venís de otro lado.

Juani:
Además tenés la piel bien, estás coloradita, y estás de buen humor, te dieron murra, obviamente.
Elena:
Che, son unos zarpados, soy una mujer recién separada y además ¿no pensaron que por ahí vengo del gimnasio o que me hice el brushing en mi casa?
Natalia:
¡Ahora le dicen gimnasio…!
Juani:
Te vimos por la ventana, boluda, te bajaste de un auto y saludaste a un tipo con un beso en la boca.
Elena:
Quizás era un picosaludo inocente…
Natalia:
Bueno, dale, empezá a hablar.

La verdad es que sí, estoy divina, brillo, me siento bien, la estoy pasando genial. Pero me falta algo… y no digo que muera por ir a comprar productos de limpieza o hacer empanadas para un regimiento, pero extraño la sensación (ilusión, ya sé, i-lu-sión) de tener un hogar en vez de un bulo.

Le conté a los chicos la historia con Maxi y después de que me tildaran entre carcajadas de “atorranta”, “femme fatale” y “ninfómana sin remedio”, me senté en mi escritorio para arrancar con el laburo del día.

(Fueron muchos años de abrazar la misma panzota rechoncha antes de dormirme…)

En mi casilla, entre los reclamos de mi jefe, las promociones del Santander Río y los powerpoints de mi viejo, tenía un mail del Chango y otro de Maxi.

Leí primero el del Chango:

from: Chango <Chango@soylaalbondiga.com>
to: Elena Paoloni <elenapaoloni@g mail.com>
date: Wed, Jun 3, 2009 at 9:36 AM
subject: Buenos días, reina
mailed-by: gmail.com

Si me abrís la puerta de “tu” casa me gustaría hacerte una cena especial. ¿Puedo? No me quedo a dormir.

Elena:
Che, ¿qué hago? El Chango quiere cocinarme una cena especial hoy a la noche.
Juani:
Decile que sí, que te agasaje.
Natalia:
Pero no te lo cojas.
Juani:
Ah, sí, las piernas cerradas.
Natalia:
Igual acá lo importante es que lave los platos él, es como la prueba del auto, que si la mina te levanta la traba para que te puedas subir es porque vale la pena, como en la película de De Niro. Si el pibe lava los platos y te atiende como te merecés, tseguí viéndolo hasta que se curta.

Juani:
Para mí que el pibe se quiere matar porque estás con otro, pero ya fue, si tanto dudás es porque lo querés ver.

“A las 10 y media”, tipeé escueta; acto seguido hice click en el mensaje de Maxi.

from: Maxi <Maxi@tengoelpelodelDrShepherd.com>
to: Elena Paoloni <elenapaoloni@g mail.com>
date: Wed, Jun 3, 2009 at 10:22 AM
subject: Hey!
mailed-by: gmail.com

Diosa me encantó anoche, ví que dejaste la taza directamente sobre la mesa y dejó la aureola del café pero no es nada, lo limpié con Mr.musculo y salió enseguida. Si podés, la próxima usá los mantelitos, igual todo bien, muá.

…..

(?!?!?!?!?!?!?!?!)

El Chango jamás usaría “mantelitos”.