Adrián:
¿Cómo anduviste esta semana?
Elena:
Bien, qué se yo… muchas cosas juntas, ¿no? Vino el Chango a comer a casa…
Adrián:
¿Lo invitaste  vos?
Elena:
No, él quiso hacerme una cena especial.
Adrián:
¿Qué te hizo?
Elena:
Milanesas de la carnicería de Chiche, que son las que más me gustan y se acordó… Está bien, ¿no? Es un esfuerzo, comparado con cómo veníamos en la convivencia…
Adrián:
Decís que puso en el horno milanesas y es un esfuerzo… Me parece que no querés que te dé el alta.
Elena:
No, no, perá. Lo que yo digo es que es una diferencia a como estaban las cosas antes.  Pensá que antes no era capaz ni de hacerse un café.
Adrián:
¿Qué hacía tu papá en tu casa?
Elena:
¿Cómo “qué hacía en mi casa”? No te entiendo.
Adrián:
Claro, que qué hacía. ¿Hacía algo? ¿Alguna tarea?
Elena:
Mirá, la verdad que no sé porque no estaba nunca, todo lo hacían mi mamá y la señora que limpiaba.
Adrián:
O sea que vos no tenés ningún rol masculino autosuficiente…
Elena:
Bueno, él era autosuficiente, iba a laburar 12 horas por día…
Adrián:
Eso es ser autosuficiente en lo monetario, pero en tu casa no hacía nada, vos nunca lo viste arreglarse solo para nada.
Elena:
¡Había división de roles, Adrián! Vengo de una familia pequeñoburguesa en donde el padre procuraba el sustento y la mujer se quedaba en la casa con los hijos, no sé cuál es el problema ahí.
Adrián:
¿Qué hacía tu mamá?
Elena:
Nos cuidaba a nosotros y hacía todo lo de la casa, administraba la guita, se ocupaba de que a ninguno de nosotros nos faltara nada y qué se yo, esas cosas.
Adrián:
¿Y fuera de casa? ¿Trabajaba?
Elena:
No.
Adrián:
Te tengo que llevar como una nena… a ver, ¿y vos qué hacés? Contame un día tuyo antes de separarte.
Elena:
Me levantaba, preparaba la vianda del Chango, me iba al gimnasio, volvía, me duchaba y me iba a laburar. Al mediodía aprovechaba para hacer cosas que me habían quedado colgadas, como comprar algo que hiciera falta, ponele cordones o detergente o pagar alguna cosa, y a la vuelta del laburo hacía la cena y escribía para alguna revista o preparaba algún laburo freelance. Después comíamos, yo lavaba los plaPerá, esto ya te lo dije mil veces, ¿a dónde querés llegar?
Adrián:
A lo que ya te dije mil veces, que ustedes no tienen división de roles y vos no registrás que estás haciendo todo vos, que sos insegura y pensás que si no dependen de vos no te van a querer. ¿Por qué necesitás que te necesiten y no que te quieran? ¿Te pusiste a pensar eso? ¿Y qué pasa si un hombre quiere estar con vos porque sí? ¿No pensás que puede pasar eso?
Elena:
Yo no creo que él me necesite, si tiene a la madre, o sea, sí creo que es bastante inútil pero creo que podría conseguir a cualquier otra que le dé de comer o le dé un ibuprofeno cuando le duele algo. ¿Vos no creés que un inútil puede ser capaz de querer?
Adrián:
Un inútil sí, pero un tipo que está por perder a la mujer que dice que ama por haberla engañado y quiere ir a tu casa para tener relaciones sexuales con vos en vez de hablar y sincerarse no sé. Contestá la pregunta. ¿Pensás que un tipo puede querer estar con vos aunque no te necesite?
Elena:
¿Qué sabés si tenía ganas de coger? Y no sé, pensé que él quería estar conmigo porque sí…
Adrián:
¿Qué vas a hacer?
Elena:
No sé. ¿Puedo no hacer nada?
Adrián:
Por supuesto. Es tu tiempo ahora.
Elena:
No sé qué quiero hacer, pero quiero que se preocupen por seducirme.
Adrián:
¿PreocupeN?
Elena:
El Chango y Maxi, bah, aunque Maxi se preocupa, pero debe ser porque es el principio…
Adrián:
¿Sólo se preocupa por seducirte porque es el principio? ¿Y después qué va a hacer?
Elena:
Convertirse en el Chango y cagarme con Jul, supongo, jajja no, mentira, qué se yo, dejar caca en el bidet, eructar, pensar que se puede vivir del aire y dejarse estar, o creer que yo soy incondicional y que me voy a bancar cualquier cosa…
Adrián:
Vos SOS incondicional.
Elena:
¡No!
Adrián:
Sí, y vamos a terminar acá. Pensá en eso para la próxima.