Con el tema de la gripe porcina, los obsesivos, paranoicos, exagerados y víctimas de los medios tienen la excusa perfecta para dar rienda suelta a sus excentricidades, y mientras el Chango se limpia la boca con la misma servilleta que usó para sonarse la nariz y yo tomo agua de un vaso que hace dos días está tirado en la oficina, otros eligen tomar algunas precauciones.

Elena:
Lindo, nos vemos hoy, ¿no?
Maxi:
No me mates divina, pero no puedo, me estoy yendo a la guardia.
Elena:
¿Pasó algo? ¿Estás bien?
Maxi:
No, no sé, me estornudó una mujer encima en el subte y me empecé a sentir mal, sentí que la saliva me tocaba la cara, quiero estar seguro de que no tengo nada. Me pasé alcohol en gel en las manos y en la cara pero por las dudas.

Elena:
Ah, pero no importa, mirá que yo ya tengo algunos mocos igual, eh, ¡de última nos contagiamos los dos!
Maxi:
Pero ¿estás tomando algo? ¿Llamaste al médico? Con más razón, no nos veamos, no quiero contagiarme peor.
Elena:
Además de TOC sos hipocondríaco, ¡no tenés nada! Tomate un paracetamol y listo.
Maxi:
Ya tomé. No te enojes pero no soporto estar enfermo. Te lo compenso en la semana, te llevo a tomar el té con muffins de frutos rojos ¿sí?.

Elena:
Dale, yo te ayudo a contar que los arándanos sean número par.
Maxi:
¿Me ayudás a sacarlos?
Elena:
¿Cómo sacarlos?
Maxi:
Claro, primero los sacamos, comemos la masa y después comemos los arándanos. Si no son número par no importa, pero no me gusta comer las dos cosas juntas.

Elena:
Deduzco que primero nos vamos a tener que lavar las manos…
Maxi:
No hace falta, el alcohol en gel aniquila más del 99% de los gérmenes y bacterias.

Así que ayer me quedé sin ver a Maxi, pero aproveché para esterilizar mi casa, no vaya a ser cosa que algún día lo invite y no quiera ni entrar…