¿Qué intención se oculta detrás de un piropo? ¿Qué misterioso mensaje intenta transmitir un hombre que piropea? ¿Pretende excitarnos, sorprendernos, alegrarnos el día?

Andá a saber. Lo cierto es que el modo en que un muchacho describe a una mujer que le gusta dice mucho sobre sí mismo. La elección de las palabras correctas es un arte complejo, y el efecto de cada sílaba debe ser cuidadosamente planeado.

Los que mejor piropean, desde luego, son los albañiles, que arman frases maravillosas sin el menor esfuerzo y con la rapidez del rayo. “Cómo te chuparía esa conchita, bebé“, “tanta carne y yo con hambre“, “qué ganas de lengüetearte todita” o “te hago cinco sin sacarte a respirar” son algunos clásicos a los que las mujeres estamos acostumbradas.

No se quedan atrás los colectiveros, los maquinistas del subte ni los mecánicos, que siempre están dispuestos a murmurar alguna delicia en tono lascivo, al estilo de “miamooor quérmosaquesó“, “con ese culo debés cagar garotos” o “estás tremenda, pero lo que mas me gusta es tu cortachurros“.

Pero no todos pueden alcanzar ese dominio total del lenguaje. A algunos les cuesta un poco más, y si no vean estos ejemplos:

1.
Elena:
Describime a tu mujer ideal.
Maxi:
Alta, con curvas, tiene que ser linda de cara… los ojos y la boca de Angelina Jolie, las piernas de Cameron Diaz, las tetas y el culo de Pampita, el pelo de Luisana Lopilato…
Elena:
No, no, esperá, mejor decime algo lindo a mí directamente.
Maxi:
Ah, pensé que no hacía falta, ¡si sos divina! Te deben decir todo el tiempo. Bueno, me gustan tus cejas, son muy simétricas, pero lo más lindo que tenés son los colores de tu cara… son como un cuadro.

2.
Elena:

Describime a tu mujer ideal
Chango:
Petisa, culo grande, tetas grandes, morocha, bocona. O sea, petisa como Elena, el culo grande como el de Elena, las tetas de Elena… jaja te maté ahí, ¡seguro pensaste que iba a decir las de Jul!

Elena:
Pensé que no te atreverías y dirías las de Kloosterboer, a decir verdad, pero veo que no tenés límites.
Chango:
No, las tuyas toda la vida, tu pelo, tus ojos, tu bocota y tu nariz gigante. Sos diez kilos de milanesas de mi vieja hechas con 100% carne argentina y yo quiero ser tu limoncito, bebota.

Van cabeza a cabeza, ¿no?