Después de mi reacción del otro día, la verdad es que me quedé un poco asustada… Quizás con tantos años de Albóndiga haya perdido la perspectiva.

Por ejemplo, a veces me sorprenden gestos que para los demás son normales, como un mensaje de texto para ver cómo me fue en el dentista, o un chocolate regalado porque sí.

Para mí esas actitudes solo son propias del más perfecto príncipe azul, y Maxi las tiene todas. ¿Por qué no le aguanto nada?

Adrián:
Te escucho.
Elena:
Le contesté mal a Maxi, le dije que no quería jugar a la noviecita cuando me dijo que quería presentarme a la mamá y se enojó.

Adrián:
¿Por qué no querés conocer a la mamá de Maxi?
Elena:
Porque no.
Adrián:
Al terapeuta no se le contesta así…
Elena:
Bueno, lo que pasa es que no quiero meterme otra vez en una relación como la que tenía antes, con todos esos compromisos familiares, pienso en eso y me quiero matar, quiero estar tranquila ¿entendés?

Adrián:
Para tener una relación como la que tenías antes tendrías que estar con la persona con la que estabas antes. ¿Pensás que no aprendiste nada en todo este tiempo?

Elena:
Aprendí poco, vos lo sabés, yo lo sé. ¿Por qué lo extraño al Chango?
Adrián:
¿Por qué lo extrañás?
Elena:
Porque era divertido y porque lo podía cuidar. Maxi se cuida solo… y porque el Chango me parecía muy masculino, creo.

Adrián:
Con vos siempre es lo mismo, siempre tenemos que hablar de tipos de hombres. Escuchame, ¿me podés hacer un favor?

Elena:
Claro.
Adrián:
Está visto que no vas a poder reflexionar por vos misma, así que esta vez vas a hacer lo que te digo ¿podés?

Elena:
Por supuesto.
Adrián:
Pedile disculpas a Maxi, pero sincerate. No le digas lo que me dijiste a mí, porque yo ya sé lo que te pasa en verdad. Bueno, decile eso a él.

Elena:
¿Eh, qué me pasa?
Adrián:
Te pasa que te habías encariñado con esos “orangutanes”, como decís siempre. Te encariñaste, y ahora no los vas a poder ver más. Y eso que Estela no era la suegra modelo ni mucho menos. Hacete cargo. No te querés encariñar. ¿Viste la película “Marley y yo”? Buento, acá sucede algo similar. No querés un perro nuevo porque sabés que este también se va a morir.

Elena:
Voy a hacer de cuenta que no comparaste a Estela y a la mamá de Maxi con perros porque quizás tengas razón, pero cortemos la sesión acá, plis.

Adrián:
Me parece bien. Además estaría bueno que le dijeras que sos irracional y te gusta el Chango.
Elena:
Basta, terminó la sesión.
Adrián:
Sí, sí, ya terminó. Decile la verdad y mandale saludos, decile que lo extraño.
Elena:
¿Viste qué buen pelo que tiene?
Adrián:
Ni me lo nombres, lo veo y quiero ir a Shwanek.

Llegué corriendo a casa y le mandé un mail a Maxi:

From: Elena Paoloni
To: Maxi <maxi@muchopeloesvirilidad.com>
Sent: Tuesday, July 07, 2009 8:15 PM
Subject: Perdón

Perdoname, lo que quise decir es que no quiero volver al tipo de relación que tenía antes. No es que no quiero ser tu novia, sino que no quiero ser nuera, porque después me voy a encariñar y si nos va mal nunca más voy a poder ver a tu familia y los voy a extrañar. Es eso.

Y además que yo todavía no cerré mi historia anterior. Estoy con quilombos en la cabeza, pero perdoname por haberte dicho lo de jugar a la noviecita, fui muy maleducada. Me gustás mucho y no quiero que sufras ni ofenderte. Contestame los llamados, sí?

Respondió a los doce minutos:

From: Maxi <maxi@muchopeloesvirilidad.com>
To: Elena Paoloni
Sent: Tuesday, July 07, 2009 8:27 PM
Subject: Re: Perdón

Todo bien, linda. Tardaste un poco en reflexionar, pero está bien. ¡Quién no se ha enamorado de un gordo folklorista! Yo, pero a mí no me gusta el folklore.

Te espero a que cierres tu historia. Mi ex tampoco se fue completamente de mi vida, me llama y me dice que me quiere pedir perdón o cosas así, una cínica. Estas cosas van para largo. Y como me tenés que compensar, imagino que vas a venir a conocer a mi mamá. El jueves, que es feriado. Te paso a buscar a las 12 y media.

Ahora estoy más asustada que antes.

¿Qué me pongo? ¿Tengo que llevar algo?