La suegra en tanto figura femenina influyente es, en el 99% de los casos, un dolor de huevos.

Las hay de todo tipo: las metidas, las mosquitas muertas, las sucias, las criticonas, las chusmas, las tremebundas que inventan tragedias para llamar la atención, las que hacen regalos horrendos, las que piensan que sos una inútil, las celosas, las que te boicotean sin parar, las falsas… y la lista sigue.

Y después están las dos o tres suegras simpáticas y discretas que constituyen la excepción que confirma la regla, como Martita, la mamá de mi primer novio. Aaah, divina como Martita nunca hubo otra. Era una mujer centrada, simpática, me trataba bien, no se metía en mi vida ni criticaba mi uniforme del colegio arrugado.

Ojo que Estela tampoco estaba mal. Su motivación en la vida es creer que el Chango es el muchacho más perfecto del mundo y ninguna de nosotras, simples chirusas nos merecemos a ese regalo del cielo. De ahí sus comentarios estilo “¿Vos lo cuidás al nene? ¿Come bien?”, o “El nene está trabajando demasiado, está cansado, ¿por qué no lo ayudás? ¿Trabajás vos?” o incluso “Vos sí que te sacaste la lotería con el nene”. A pesar de eso, Estela no corta ni pincha. Sólo molesta un poco,

Pero es sabido que por cada Martita te toca padecer a dos Estelas y cinco o seis Lilianas.

Maxi:
Perdoname mamá pero no vinimos para que te hagas la irónica. Nos vamos a tener que ir.
Liliana:
¿Podemos comer en paz, Maxi? No me hagas pasar vergüenza, tanto lío porque expreso una opinión…
Maxi:
Chau.
Elena:
Chau, Liliana, ¡gracias por el almuerzo!

Acto seguido, Maxi me agarró del brazo, me alcanzó la campera y nos fuimos sin dejarle meter bocado a Liliana, que se quedó con los tres platos de mero oloroso a medio comer y una caja de galletitas de limón de clavo que seguro le daría a la “muchacha”.

Elena:
Cuando quieras me podés explicar qué fue ese quilombo… ¿No era que tenías que quedar bien con tu mamá?
Maxi:
Sí pero me saca, no puedo. ¡Es conchuda!
Elena:
Y… sí… Pero todas las madres y suegras son difíciles, mi vieja es jodida también.
Maxi:
¿Vamos a comer algo por ahí así te sacás el gusto a pescado?
Elena:
Me la debés, después de aguantar a esa señora desequilibrada.
Maxi:
A que tu vieja es peor.
Elena:
A que no, pero no apostemos, ya tuvimos suficiente suegra para un año y medio o más.
Maxi:
Sí, ni hablar. Además, las migas no tienen nada que ver con el TOC, no entiende nada.
Elena:
No. Le tendría que haber contado que nos conocimos en lo de Adrián. Igual… qué masculino de tu parte levantarte e irte así.
Maxi:
Te calentó, ¿no?
Elena:
Sep.

Las suegras son como los granos. Es mejor dejarlos así y no tocarlos hasta que se vayan solos.