Si tuviera las piernas de Jennifer Aniston no me preocuparía demasiado. Le diría al Chango que se instale en casa tranquilo y me ocuparía de salir con un hombre diferente cada noche para volverlo loco. A diferencia de “The breakup”, sin embargo, tendría una gran fuerza de voluntad y terminaría por echarlo nuevamente a la calle, celoso y derrotado.

Pero mis piernas son más bien como las del Diego, o las de Mariana Briski cuando está más gorda, y mi mamá me enseñó que siempre hay que ayudar a la gente. Además, no está en mi naturaleza negarme a darle una mano a quien la necesita, aunque a esta altura ya sé que eso es un gran defecto más que una hermosa virtud.

Por otra parte -y esto es una gran confesión- ayudarlo ahora me permite dar rienda suelta a todos mis instintos maternales y, quizás, hacerlo sentir un sorete inútil que nunca cuidó lo que tenía y ahora sólo puede experimentarlo de prestado.

Por las dudas consulté con Maxi para estar segura de hacer lo “correcto”.

Elena:
El Chango dice que necesita quedarse en casa unos días.
Maxi:
¿Por qué? ¿Qué pasó?
Elena:
Dice que el hermano se quedó sin laburo y está viviendo en lo de la madre y ya no hay más lugar…
Maxi:
Que se vaya a lo de un amigo.
Elena:
Dice que ninguno tiene lugar… ¿Vos qué pensás? ¿Qué le digo?
Maxi:
Yo sé que le vas a decir que sí porque te da lástima, pero tené cuidado, o por lo menos aprovechá para divertirte un poco.
Elena:
¿Y cómo hago eso?
Maxi:
Bueno, yo todavía te debo una por lo de mi vieja, así que para empezar invitame a mí a comer y a dormir y lo hacés sentir un desubicado.
Elena:
¿Te prestarías a algo así?
Maxi:
Seh, no hay problema. Ahora, ¿qué onda? ¿vos estás enamorada de este tipo?
Elena:
¡Qué se yo! La verdad que creo que no, pero es como que le tengo cariño, no puedo NO ayudarlo, aunque seguro me quiera cagar con algo, no puedo decir que no…
Maxi:
Ya sé, te conozco, sos buenuda. Bueno, dale 10 días para encontrar algo, cualquier cosa te quedás en casa. Igual te aviso que tengo algunas reglas, pero nada del otro mundo, eh, te vas a poder adaptar. Lo que sí… traete la laptop porque no puedo compartir la máquina.

Elena:
Gracias, no sé qué haría sin vos…
Maxi:
¡Yo tampoco! Pero te entiendo, estas cosas tardan meses… Mientras me sigas tratando como hasta ahora todo bien.
Elena:
Disculpá el desastre, es que no sé qué hacer con este hombre.
Maxi:
No te preocupes, son cosas que pasan. ¿Esto lo hablaste con Adrián?
Elena:
Obvio que no, necesitaba una opinión calificada.

Así que los próximos días tendré al Albóndiga viviendo acá, pero tendrá que pagar la mitad de todo, no le voy a cocinar ni limpiar, va a dormir en el living y no va a poder usar mi wi-fi porque le puse clave.

Insultos, consejos, sugerencias… ¡ya!