Todavía no reacciono. Tengo a este tipo viviendo conmigo de nuevo pero ya no lo conozco. No puedo empatizar, bien podría ser el plomero o un amigo de mi primo o el hijo del vecino. Es lo mismo. Es un
extraño y me pone incómoda.

Todavía no llegué a esa etapa en que todo el tiempo estás recordando las cosas lindas de la relación, ni se me ocurrieron cosas desopilantes y divertidísimas para hacerle. Cada tanto me viene un pantallazo de alguna noche feliz o alguna mañana de sol escuchando The Smiths mientras yo limpiaba y él dormitaba en una silla, pero ese hombre redondito y risueño nada tiene que ver con este señor ruin y demacrado que ahora comparte conmigo el baño.

¡Estoy completamente desconectada!

>> Día 2:

Albóndiga se levanta temprano y hace el mismo ruido de siempre. Pone MTV a las 7 de la mañana, mientras yo intento dormitar cuarenta y cinco minutos más, gracias a la fantástica posibilidad que me han dado de trabajar desde casa.

Usa mi café instantáneo y deja aureolas del líquido matutino en mi mantel de falabella. Eso sí, lava la taza. (Esto lo sé por evidencias sonoras y posteriormente visuales).

Golpea mi puerta, supongo que para preguntarme si puede comer algo. No contesto. Se va.

A la noche, cuando vuelvo, él está mirando Dr. House.

Elena:
¿Comiste?
Chango:
Sí, te dejé arroz con pollo en un tapper. ¡Cheeeee, Cameron está enamorada de House!
Elena:
Ya comí, gracias. Seguí mirando que te falta bocha.
Chango:
Vení a mirar conmigo, ¿sí?
Elena:
Tengo que adelantar un laburo para mañana.
Chango:
Trabajás mucho… ¿Qué tal tu día?
Elena:
… bien, bien, bueno, hasta luego. Ah, ¿cómo va la búsqueda de departamento?
Chango:
Todavía nada, pero mañana hablo con uno de los chicos a ver si tiene lugar.
Elena:
Bueno, apurate.
Chango:
Parece que te molestara que yo esté acá…. ¡yo vivía acá…!
Elena:
No me hagas contestarte, en serio. Hacé lo que tengas que hacer, pero que te quede claro que sos mi ex.
Chango:
Ouch…

>> Día 3:

Me toca levantarme temprano para hacer unos trámites. Albóndiga ya está arriba, y la casa huele a tostadas.

Chango:
Vení, comete una tostadita mami, vení. ¡Buen día!
Elena:
Buen día, yo como tostadas de gluten nada más, ¿te acordás? Gracias igual.
Chango:
Bueno, tomate un cafecito, está recién hecho.
Elena:
(?) ….
Chango:
Che, estaba pensando que si querés hoy puedo hacer un locro, aprendí hace poco, no me sale como a mi vieja pero es muy digno, ¿querés?
¿Compro un buen tintillo?
Elena:
Mejor otro día, hoy no vengo a la noche. Ah, eso, plis no traigas a nadie, no me gusta que vengan desconocidos.

Chango:
¿Por eso estás tan linda? Antes nunca usabas tacos…
Elena:
EsqueMaxiesaltochauquetengasunlindodía.

Cierro la puerta, y los pies empiezan a dolerme mi bien me subo al ascensor. Hoy va a ser un día largo, y encima tengo terapia.

* No dormí con él, ¡malpensados!
** Este post va para Romi, que todos los lunes, miércoles y viernes me pone “post, post post!”