Tengo la casa limpia, es verdad. El Chango duerme todas las noche en el otro cuarto, con la puerta cerrada y sus ronquidos son tolerables. Hizo sus compras (fiambres, pan, milanesas hechas de la rotisería de Coto, alfajores, coca), e incluso llevó su ropa al lavadero (no sabe usar el lavarropas).

Aún así, siento que me usurparon la casa. Este fin de semana tenía que trabajar, así que le pedí que se fuera unas horas. Dijo que hacía mucho frío para salir, pero que no iba a hacer ruido.

Eso no me sirvió, claro, porque no puedo trabajar en cosas importantes si tengo gente respirando al lado mío, menos cuando hay una fecha de entrega de por medio. No puedo, me distraigo, estoy pendiente de lo que hacen o todo el tiempo quiero charlar, o me pone nerviosa que la otra persona no tenga una entrega importante y yo sí y mientras ellos miran la tele o comen yo tengo que trabajar y me pongo más nerviosa y me bloqueo y no sale nada y las horas pasan y como muchas cosas dulces y me siento culpable e inútil y nunca es productivo, así que llamé a Maxi.

Maxi:
¡Heeey! ¿Cómo va? ¿Estás con el okupa?
Elena:
Ja-ja, pero qué gracioooooso, no me cargues más o le digo a Adrián que sos suicida y que llame a tu terapeuta nuevo. Y sí, todavía está acá.
Maxi:
¡Qué temperamento! ¿Ya se comió tus cosas, se tiró gases en tu presencia y recalentó guiso de la madre?
Elena:
Todavía no, pero quedate tranquilo que no va a faltar oportunidad y aparte es todo muy raro porque desde que está no se mandó ninguna. Oíme, ¿vas a estar hoy en tu casa?
Maxi:
A la tarde no, pero a la noche sí, ¿por?
Elena:
¿A qué hora te vas?
Maxi:
A las 2 y vuelvo tipo 10, ¿venís a dormir?
Elena:
¿Te puedo pedir un favor? ¿Puedo ir a laburar a tu casa? Y si querés te espero con la comida, paso ahora y me quedo mientras vos no estás. ¿Es mucho pedir? No puedo pensar acá con Albóndiga.
Maxi:
Hmmmmsí, en principio no hay problema, pero…
Elena:
Dale, plis, me llevo la laptop, ya sé que no compartís PC. Es que no puedo escribir si hay gente, vos me entendés.
Maxi:
Está bien, pero hay algunas cositas…
Elena:
Decime, no hay problema.
Maxi:
No apoyes los pies sobre la mesita del living, usá los posavasos y no te enojes, pero no dejes migas en el sillón, la otra vez dejaste y después pincha cuando me siento.
Elena:
Está bien. ¿Algo más?
Maxi:
Es que es antihigiénico, más que nada es por eso… ah y sabés qué, ponete un pulóver que no tenga pelos de la gata porque no sé si soy alérgico, así no quedan acá. Y creo que nada más… Ah, no cocines, vamos a algún lado o traigo algo cuando vuelvo.
Elena:
Es porque no querés que te abra las alacenas, ¿no?
Maxi:
¡SHHHHH! Te dejo el té y el café sobre la mesada.

Vamos, que no está tan mal, eh.

(Del Chango ni noticias, dormía cuando me fui. Tengo un poco de miedo.)