Maxi está trabajando como loco, y calculo que medio espantado, así que me tocó dormir el viernes en casa.

El sábado me levanté bastante tarde y de mal humor. Hace como tres semanas que estoy intentando escribir una nota y no le encuentro la vuelta. Estoy desconcentrada y con muchas cosas que hacer, aunque esta vez son cosas para mí y no para un muffin que pide comida y toallones limpios.

Mientras me lavaba la cara ví un grano nuevo, que va a estar espléndido para la Kermese de blogs, y me encontré algunas canas, pecas, pelos y demás maravillas de la estética. Pero lo que me depabiló no fue ese cuerno colorado que ya me empezaba a doler (¿trucos para que desaparezca un grano en un día, alguien…?), sino un dulce olorcito a café que venía de la cocina.

Chango:
Buen día…
Elena:
Buen día, ¿todo bien?
Chango:
Todo bien, hice café, ¿querés?
Elena:
Bueno, dale, ¿hay algo para comer?
Chango:
¡Medialunas! ¡Con dulce!
Elena:
Aaaah, ¡excelente!
Chango:
Hoy me quedo acá todo el día así que si no te molesta voy a ordenar un poco todo.
Elena:
… ?
Chango:
¡Soy una caja de sorpresas!
Elena:
¿El baño también vas a limpiar?
Chango:
Todo. Pero a la noche vemos una película.
Elena:
¿Abajo del sillón también vas a limpiar?
Chango:
Ah, sí, ahí también.
Elena:
¿Podés limpiar las ventanas?
Chango:
Bueno, pero vemos una película y comemos en el sillón.
Elena:
No hay comida, hay que ir a comprar y no tengo ganas.
Chango:
Yo compré para hacer picada.
Elena:
Bueno, dale, pero no me hagas renegar porque estoy de mal humor.
Chango:
No terminaste esa nota, ¿no?
Elena:
No, obvio que no. No me sale.
Chango:
Bueno, pero al final siempre te sale, relajá.
Elena:
Este café está salado…
Chango:
No, si le puse un sobrecito de edulcorante de esos que están al lado de…
Elena:
Al lado de la sal… porque son de sal. ¿Me hacés otro?
Chango:
¡Marcha!

El resto de la mañana lo pasé en el balcón, tratando de escribir, mientras escuchaba ruidos extraños, como el del balde lleno de limpiador líquido, el del aerosol de blem y…. el de la aspiradora.

A esa altura me empecé a preocupar.

Elena:
Dejá un minuto eso, vení.
Chango:
¿Qué?
Elena:
No conseguiste departamento, ¿no?
Chango:
… Es que no tengo plata. Dame unos días más y yo no te molesto, de verdad…
Elena:
Es como ese capítulo de Alf, que Willy lo quiere echar y Alf se hace el bueno por unos días y los re ayuda a los Tanner hasta que un día se manda una cagada y le explota el horno.
Chango:
Bueno, pensalo así: ¡el horno no lo sé usar!
Elena:
Vale. Pero esto no significa nada, eh.
Chango:
Significa que me querés y me hacés un favor.
Elena:
Vení que te enseño a usar el lavarropas.