La intimidad en una pareja se construye con diferentes rituales que no necesariamente tienen que ver con el sexo.

Para sentirse verdaderamente cerca de alguien, debemos llegar a apreciarlo en toda su tridimensionalidad. No alcanza con haber visto al otro desnudo, o con saber qué perfume usa o qué aliento tiene a la mañana. Hay que escarbar un poco más, reconocer en los hábitos de nuestra pareja las excentricidades que lo hacen único.

Anoche me quedé a dormir en lo de Maxi porque salí muy tarde del laburo y no tenía ganas de volver a casa.

Hasta ahora, habíamos mantenido las formas, supongo que para seducirnos o no quedar como los cerdos roñosos que realmente somos. Bah, al menos yo, porque este pibe nada tiene de roñoso, lo comprobé cuando entré al baño a buscar un desodorante mientras él hacía pis.

Maxi:
Ya aprendí a hacer pis frente a otras personas, me siento un grande, antes no sabés lo que me costaba.
Elena:
Felicitaciones, pero disculpame… ¿vos te acabás de limpiar el pito con papel higiénico?
Maxi:
Sí, claro, por qué, ¿hay gente que se lo limpia con toalla?
Elena:
¡No! ¡Nadie se limpia el pito después de mear! ¡Se sacude y ya!
Maxi:
Por favor, qué antihigiénico. Yo toda la vida me limpié la puntita con papel, si no después quedan manchas en la ropa interior, mal olor y microbios, aparte todo el mundo se limpia.
Elena:
¡Te juro que no!

(Nadie se limpia, ¿no?)

(¡Feliz cumpleaños, Romi!)