Estuve unas horas en casa, sola, sentada en el piso, sin saber qué mierda hacer. Recaliente. Harta. Hinchada las pelotas a más no poder. Con ganas de matar a piñas a unos cuantos pero más que nada a él, que me tiene harta, que ya no tiene nada en común con el tipo que yo quería y me tiene harta porque no entiendo por qué siempre siento que lo tengo que ayudar aunque él haya sido una porquería conmigo. (No tengo ganas de hacer autocrítica, así que hoy la culpa de todo va a ser de él, ¿ok?).

Pensé mucho, lloré otro tanto, pataleé y después esperé.

El Chango llegó al rato, con cara de hacerse el boludo y un paquete de la rotisería chorreado de aceite.

Chango:
Traje unas empanadas.
Elena:

Chango:
Qué, empanadas comés, ¿no? ¡Si es lo mismo que una tarta! Tiene la misma masa y el mismo relleno, es lo mismo. Las minas que no se dan cuenta se engañan a sí mismas. ¿Estás a dieta? No necesitás, me gustás exhuberante.
Elena:

Chango:
Qué raro no estás con la tele… ¿te pasa algo?
Elena:
Se terminó. Estoy muy cansada.
Chango:
¿De qué? ¿Qué pasó?
Elena:
Ya está, Chango. Te tenés que ir. Ya no te debo nada.
Chango:
¿Me podés explicar qué pasó?
Elena:
No tengo ganas. Mirá, el tema es así: Te perdono lo de Jul.
Chango:
¡Amooooooor….! ¡Por fiiiiiin!

Se acercó para darme un beso, o abrazarme, o algo así, y yo me corrí para quedarme de espaldas onda culebrón mexicano.

Elena:
No entendiste. Te perdono lo de Jul. El resto no. Ni que seas un zángano, ni que te hayas cagado en mí, ni que hayas tenido la bajeza de volver acá con la mentira de que en la casa de tu mamá no hay lugar. Estoy cansada, ya no me parecés gracioso, ni divino, ni encantador, ni incorregible ni una mierda, ¿entendés?
Chango:
Lo de mamá te lo puedo explicar, entendió mal ella.
Elena:
…. como te decía, te tenés que ir. O me voy yo, es lo mismo. Pero vos ya no sos más parte de mi vida. Yo llego hasta acá.
Chango:
¿Te puedo explicar?
Elena:
¡No me interesa! Acá se termina. Por lo menos aprendiste que podés ser mejor persona. A mí con eso ya me alcanza porque siento que no perdí el tiempo con vos. Tenés este fin de semana para buscar otro lugar, el lunes te tenés que ir.
Chango:
No me hagas esto…
Elena:
Y te aclaro que una empanada y una tarta no es lo mismo. Las tartas pueden ser de una tapa, y de cualquier modo, aunque tengan dos tapas, comés menos masa y más relleno. Si elegís un relleno sano es mejor que una empanada. Porque aparte tarta comés una porción, y empanadas te comés tres.
Chango:
¿Querés una empanada?
Elena:
No. Tengo bananas.