Elena:
…y entonces ahí me dijo que la espontaneidad no es lo mío.
Adrián:
¿Qué pensás que quiso decir?
Elena:
Que tengo un palo en el orto todo el tiempo, o algo así, qué sé yo, igual es cualquiera, yo puedo ser espontánea. ¡El otro día compré chipá en Retiro! ¡Si eso no es ser espontánea no sé qué es!
Adrián:
Es ser autodestructiva, hablemos de eso.
Elena:
No, porque le compré al más limpito.
Adrián:
Te estoy cargando, bueno y ¿qué vas a hacer?
Elena:
Me quiero ir de mi casa.
Adrián:
¿Abandonás el barco?
Elena:
No, no es abandonar, es decir “muy rico todo pero mañana tengo que madrugar”, y cerrar una etapa.
Adrián:
Irte del lugar donde vivís te va a hacer cerrar una etapa…
Elena:
Sabés que no sé… ¡pero estoy tan cansada de esta historia! No la puedo remar más, yo quería terminar siendo amiga del Chango pero no se puede.
Adrián:
¿Qué dice Maxi?
Elena:
Ahora le voy a contar, hoy duermo allá.
Adrián:
A que te dice que te vayas a vivir con él. Te digo porque lo conozco, yo lo analicé.
Elena:
¡Sos loco! Hace poco que lo conozco y además con lo obsesivo que es no me va a bancar.
Adrián:
¿Vos te irías a vivir con él?
Elena:
Sería una locura.
Adrián:
¿Te irías a vivir con él?
Elena:
No sé si a vivir, pero pasaría unos meses ahí, me encanta él. Ponele, llevaría unas medias, unas bombachitas y la laptop, pero no llevaría mis muebles. O sea, sólo llevaría lo que entre en un bolso. O sea que no sería “irme a vivir”, sino pasar un tiempito, ¿entendés?
Adrián:
No. Veamos. Te querés ir de la casa donde vivís con el Chango para ser espontánea y te instalarías en lo de Maxi.
Elena:
Más o menos, sí.
Adrián:
Así no puedo trabajar. Terminamos la sesión acá, andá a tu casa, pensá y hablamos la semana que viene.
Elena:
¡Pero me tenés que dar tu opinión profesional!
Adrián:
Estoy muy confundido.

¿Alguien me recuerda para qué estoy yendo a terapia?