No tengo celos. Respeto el derecho que tiene Maxi de cerrar su historia, así como yo estoy cerrando la mía.

Lo que me molesta es la falta de respeto de aquellas ex parejas que piensan que es perfectamente normal seguir molestando a la gente para apaciguar sus culpas. Si hiciste las cosas mal, bancatelá, viejo, hacete cargo y viví como puedas, con la conciencia sucia o no, según seas mejor o peor persona.

Pero no vengas a “cerrar las cosas” o a querer “dejar todo bien entre nosotros”, o “intentar ser amigos”, porque ese puente lo quemaste cuando le hiciste mal a la persona que supuestamente tenías que cuidar.

Al margen de todo esto, Maxi se encontró ayer con la piba esta. Llegó a la noche con la cara desencajada, despeinado (¡horror!) y bastante nervioso.

Elena:
¿Me querés contar?
Maxi:


Elena:
Dale, no aguanto la intriga, te hago un té con miel.
Maxi:

Bueno, en la taza verde… No tenía ganas de ir.
Elena:
¿Y por qué fuiste?
Maxi:
No sé, por respeto, me parece, o por curiosidad, o no sé, ya te dije, quería que me viera bien.
Elena:
¿Y te vió bien?
Maxi:
Me parece que sí. Yo llegué re tranquilo, me senté, pedí un café y una medialuna y le pregunté a ella qué quería, y…

Elena:
¿Medialuna después de las 7 de la tarde?
Maxi:

Sí, sí, para que vea que estoy rehabilitado, igual me re costó, no corresponde comer facturas a esa hora pero te digo, causó buena impresión.

Elena:
Sos grosso, bueno, dale, seguí.
Maxi:
Y me dijo que está de novia y “muy feliz”, que “quiere que estemos bien” y que “me extraña en su vida”.
Elena:
¡Típicooooo! ¡Qué obvia que es! ¡Culposa de mierda!

Maxi:
Sí, bueno, y después me preguntó cómo estaba yo, y me dijo que ella “necesita saber que yo estoy bien”, así que yo le dije que no me puedo quejar de nada, le sonreí y le dije que ella ya no necesita saber más nada de mí.

Elena:
¡Drama queen! ¿Se lo dijiste enojado?
Maxi:

No, no, reeee pausado, tranquilo, muy Ari Paluch, muy zen. Encima se moría por que yo le preguntara si todavía está con Hernán, pero yo no le pregunté nada, me re tiró la lengua, y después me preguntó si estoy con alguien.

Elena:
¿Y vos qué le dijiste? Ojo, te aclaro que no estoy celosa eh, si pasó algo me podés contar, eh, no es que me moleste, está todo bien, me parece re normal, a mí me pasó lo mismo, está bien, o sea, todos tenemos derecho y bueno, si pasó algo me podés contar.
O sea, todo bien.
Maxi:
¡Claro, claro, lo tomás como una adulta, veo! Igual no pasó nada, quedate tranquila. Le volví a decir que no necesitaba saber eso y listo.

Elena:
No, no, en serio, me podías contar tranquilo, eh. Ahora, ¡Qué polémico!
Maxi:
Y después le pregunté si necesitaba algo más, y me dijo que no, que quería “charlar”. Así que me quedé callado hasta que me tuve que ir porque tenía que ir al baño y el de ese bar no es bueno. Así que pagué todo y me vine para acá. Y ella me dijo si me podía llamar y yo le dije que “no, gracias”.

Elena:
Bueno, qué se yo, ¿cómo te sentís?
Maxi:
Como el culo, nervioso, mal, no sé, no tendría que haber ido. Quedé re bien con ella, re “entero”, pero estoy hecho mierda, la odio, la mina es una hija de puta y me cagó la vida, ¿entendés? y yo soy un tarado por seguir diciéndole a todo que sí.

Elena:
Bueno, ya está. A todos nos pasa lo mismo. Si no lo hacés es peor porque te la pasás pensando en eso, en cómo estará, en si habrá engordado, si te verá bien o mal, si estará con otro, si con el otro cogerá mejor que con vos, si su familia lo tratará bien, si harán chistes sobre vos o si se cagará de risa de vos con los amigos y te dirán “el cornudo”…

Maxi:
Che, andá callándote.
Elena:
Sorry, es que re empaticé.

Igual no estoy celosa ni me molestó, o sea, es re normal. No pasa nada. Además ella no es taaaaaaaaaaan flaca, es normal, tampoco es una diosa que raja la tierra, y si él ahora está conmigo es porque quiere estar conmigo y me ve linda. Así que todo bien, no estoy celosa ni me molesta, porque por algo es la ex, así que todo bien.