Anoche estuve en mi casa. Cuando llegué, me sorprendí al ver lo ordenado que estaba todo. No limpio
ni alegre, sino simplemente ordenado, como quedan los lugares cuando quien los habita no presta la
más mínima atención a lo que allí sucede, y solo los utiliza para dormir.

Elena:
Bueno, hablemos, tengo novedades.
Chango:
Yo también.
Elena:
Empiezo yo: En 10 días me mudo, así que no voy a usar más este departamento, así que podés usarlo
si querés, como prefieras.

Chango:
Nah, no puedo pagar el alquiler, te iba a contar que vuelvo a lo de mamá.
Elena:
¿En serio?
Chango:
Sí, estoy triste porque ahora sí, es definitivo.
Elena:
Bueno, hace mucho que es definitivo… pero no estés mal, vas a ver que todo va a estar bien. No te
digo que vamos a ser amigos pero no nos vamos a odiar, eso está bueno.
Chango:
Te voy a extrañar tanto…
Elena:
Y sí, yo también… pero voy a tratar de acordarme de las cosas buenas y espero que vos también.
Chango:
Yo también. ¿A dónde te mudás? ¿Al departamento que vimos la otra vez?
Elena:
No a otro que es más caro pero es más lindo, por esa zona.
Chango:
¿Te puedo ir a visitar?
Elena:
Y… no… quiero empezar todo de nuevo, no te enojes pero preferiría no verte más.
Chango:
Ah…
Elena:
Ojo, igual re quiero que seas feliz, eh, pasa que yo quiero ser feliz también. Y si te veo, no voy a poder porque me voy a acordar de todo. Mejor no te veo y listo.

Chango:
¿Pero y si te pasan cosas buenas no me las vas a contar? ¿Yo no voy a estar ahí?
Elena:
Es que no se puede. Yo te amé mucho, no puedo tenerte más en mi vida porque me hace mal. Pero a mí me va a ir bien… y a vos también, eh. Esto es lo mejor.
Chango:
Ojalá… pero prometeme que no vas a cambiar nada, ni se te ocurra bajar de peso que sos una bomba, eh. Tenés toda la carne que tiene que tener una mujer.
Elena:
¡Gracias! Más bien tengo toda la carne que tienen que tener dos o tres mujeres.
Chango:
Estás perfecta, siempre me vas a gustar, lo sabés.
Elena:
Gracias. Vos siempre vas a ser mi changuito aunque no nos veamos nunca más. ¿Cuidate mucho, sí?
Tratá de ser bueno, cuidá a la chica con la que estés, prestá atención a los detalles, no la dejes sola, colaborá, ayudala, sé atento, sé cariñoso, ¿sí? No te dejes estar, prestá atención siempre y sé compañero.
Chango:
Sí…

Llorando (yo más que él, me parece), nos dimos un abrazo largo. Lo solté cuando se me llenó la nariz de mocos y me tuve que levantar para ir a buscar un pañuelo.

Me encerré en el baño un ratito a terminar de llorar lo último que me quedaba adentro. Me lavé la cara y salí, lista para dormir catorce horas.

En mi cama estaba el Chango, todavía vestido, en posición  fetal, callado y mirando al vacío. Sin decir nada me acosté al lado de él y lo abracé hasta que nos quedamos dormidos juntos por última vez.

(Escribo esto y lloro).