Mejor Amiga:
¡Te extraño!
Elena:
¡Yo también! Odio vivir tan lejos, no puedo ir más a tu casa cuando se me canta.
Mejor Amiga:
¡Viste! ojo que ahora si venís sin avisar capaz te abre la puerta Francisco en pelotas.
Elena:
Pero nena, no hace ni 10 días que vive ahí y ya anda en calzoncillos como si nada…. sabés a quién me hace acordar, no…
Mejor Amiga:
Por favor, no comparemos, Francisco es visualmente agradable.
Elena:
No me preguntes por qué pero me acordé de las publicidades de Eyelit, con Goycochea, ¿te acordás?
Mejor Amiga:

¡síiii! bueno, ves, yo tengo mi Eyelit en casa, vos tenías un slip bordó comprado en Ciudad del Este.
Elena:
Cheeeee, no seas así, el Chango era buenmozo, sólo que en un modo no convencional, tipo Dove, un hombre “real”.
Mejor Amiga:
¿Cuando decís “real” querés decir gordo y feo?
Elena:
Sabés que el otro día pensaba lo mismo, hay que dejar de decir “real” y decir las cosas como son.
Mejor Amiga:
Hablando de las cosas como son, ¿qué supiste de Albóndiga Hedionda?
Elena:
Nada.
Mejor Amiga:
Mejor así. Ahora hablemos de Francisco.
Elena:
ok, contame, ¿cómo va todo?
Mejor Amiga:
Bárbaro, la verdad, pero ayer no cogimos y yo medio que me preocupé.
Elena:
Bueno, pero están conviviendo, cuando convivís garchás mucho menos. Es como si trabajaras en una panadería, no comés facturas todos los días, pero sabés que si querés una está ahí, siempre accesible, entonces, si un día no tenés tanto hambre decís “ya fue, me la como mañana”.
Mejor Amiga:
¿Por qué no me dijiste esto antes?
Elena:
Pensé que era de público conocimiento.