Categoría El mío

Pecados provinciales

En: De hombre, El mío, Reflexiones y confesiones

Toda la vida fui igual. Tacaña, avara, egoista, angurrienta en el más extremo de los sentidos.
Cuando era chica le usaba las pinturitas a mi hermano para no gastar las mías, y le comía las galletitas a mis compañeros para no invertir en un paquete. Ya en la secundaria, escribía con letra chica y jamás dejaba [...]

La odisea de Morfeo

En: El mío, Nidito de amor

Por alguna razón que desconozco, mi concubino necesita que su despertador suene exactamente una hora antes de cuando debe levantarse. Al parecer, su cerebro necesita sesenta minutos completos
para comprender que debe salir de la cama para comenzar su día, y esto estaría relacionado con el hecho de que su sueño es pesado, pesadísimo, tan, tan [...]

Machete Ponce

En: De hombre, El mío

Con los años viene el autoconocimiento, y con él la aceptación de las propias limitaciones.
Yo, por ejemplo, hace tiempo dejé de lado los zapatos de tap, las castañuelas y el tutú de tul rosa porque sé que en la vida podré ser bailarina de ninguna índole.
De la misma manera, cuando un hombre se acerca a [...]

Antropofagia

En: Diálogos conyugales, El mío

Mirando el programa de Tinelli.
Elena:
¿Jelinek está buena?
Chango (babeando):
Seeeeeeeeaaaaagghhhhh
Elena:
¿Aunque sea tonta, no?
Chango:
Está buena igual… mirá, vos tenés que pensar que para que una mina me guste se tiene que parecer al asado…
Elena (¡?):
…Qué… ¿Por la…carne?
Chango:
Sí, tiene que tener muuuuuucha carne. Yo a vos te quiero comer cuando te veo. ¿Te imaginás? ¡Uuuuuooooh! ¡Me hago sanguchitos de [...]

La Silvina

En: Diálogos conyugales, El mío, Reflexiones y confesiones

- Andá, no me molesta, en serio-, mentí. -¿Segura? -Sí, fue tu novia de la adolescencia, no me parece mal que se vean…además pasaron como quince años.
Así decidió el chango encontrarse con Silvina, su primer amor y, según él, el más puro, inocente y sincero que jamás haya sentido.
Silvina era su compañera del jardín de [...]

Detalle

En: De hombre, Diálogos conyugales, El mío, Nidito de amor

No puedo creer que a meses escribir en este blog ya esté cayendo en un lugar común tan evidente como afirmar que los hombres no tienen ojo para el detalle. ¡Pero es cierto! O por lo menos a mí me tocó el más distraido de la Argentina.
La semana pasada mi concubino debió viajar por trabajo [...]

Si al menos uno de los miembros de una pareja es capaz de mantener un mínimo orden, la casa que compartirán tiene salvación. Por más esordenado, torpe y desprolijo que sea el otro, el ordenado irá juntando detrás las porquerías, y logrará dar una ilusión de pulcritud al hogar.
Pero este no es mi caso, como [...]

Eso sí que no

En: El mío

A las mujeres nos dan celos las cosas más extrañas. Muchas de nosotras podemos tolerar sin problemas que las compañeras de trabajo de nuestro concubino le acomoden el sweater o le digan que está lindo. Incluso podemos llegar a comentar con alguna de ellas lo buenmozo que está, ahora que se dejó la barba, sin [...]

La cena está servida

En: De hombre, El mío

¿Cuántas veces hemos salido apuradas de casa con el cuidado de avisar que “te dejé comida en la heladera, bichi“, sólo para volver horas después y encontrar bolsas de papas fritas, envoltorios de alfajor y migas de galletita regados por el piso?
“¡No había nada!” nos dirán, indefectiblemente ante nuestra mirada atónita. Y es que no [...]

Zen-saciones

En: El mío

Es bien sabido que cuando un hombre necesita algo no se lo procura por sí mismo: se queja. A los gritos, con llantos, con reproches, con miradas, como sea. Todo es válido para conseguir lo que quiere.
Con esta idea en mente, el chango viene haciendo puchero hace varias noches porque le duele el cuellito. Y [...]

Sobre este blog

Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com