Categoría Nidito de amor

Lo que voy a contar hoy se le antojará al lector, en un principio, un relato falaz, imposible o propio de una dimensión paralela.
Llego a casa después de un día de los mil demonios. He discutido con el carnicero al punto de revolearle una bolsa de carne picada sobre el mostrador y llamarlo estafador a [...]

Medalla de plomo

En: De hombre, El mío, Nidito de amor

Me acuerdo de la presentación de los dibujitos de Alf, en la que Alf tenía una serie de pesadillas hasta que se despertaba de golpe y exclamaba con firmeza: “¡no volveré a comer golosinas antes de dormir!“.
Me acuerdo de haberle preguntado a mi mamá por qué Alf había dicho eso.
Me acuerdo de su explicación: “Mucha [...]

In-Utilísimo

En: De hombre, Diálogos conyugales, El mío, Nidito de amor

Hay una escena de la película “El amor (primera parte)” que no puedo sacarme de la cabeza. La joven pareja protagonista comparte un departamento medio pelo en la Capital Federal, donde los desperfectos propios de las construcciones viejas no tardan en aflorar.
En un momento la chica descubre que la persiana del cuarto está trabada y [...]

Marketing viral

En: Diálogos conyugales, Nidito de amor

Además de lidiar con mi histeria, mi total incapacidad para mantener en orden el cajón de las bombachas, y mi paranoia y ansiedad constantes, el chango tiene que soportar estoicamente mi manía de cocinar todo light.
No me malinterpreten: yo soy la primera en picotear un pancito saborizado, unas papitas, un bocadito bonafide o unas gomitas, [...]

La odisea de Morfeo

En: El mío, Nidito de amor

Por alguna razón que desconozco, mi concubino necesita que su despertador suene exactamente una hora antes de cuando debe levantarse. Al parecer, su cerebro necesita sesenta minutos completos
para comprender que debe salir de la cama para comenzar su día, y esto estaría relacionado con el hecho de que su sueño es pesado, pesadísimo, tan, tan [...]

Detalle

En: De hombre, Diálogos conyugales, El mío, Nidito de amor

No puedo creer que a meses escribir en este blog ya esté cayendo en un lugar común tan evidente como afirmar que los hombres no tienen ojo para el detalle. ¡Pero es cierto! O por lo menos a mí me tocó el más distraido de la Argentina.
La semana pasada mi concubino debió viajar por trabajo [...]

Si al menos uno de los miembros de una pareja es capaz de mantener un mínimo orden, la casa que compartirán tiene salvación. Por más esordenado, torpe y desprolijo que sea el otro, el ordenado irá juntando detrás las porquerías, y logrará dar una ilusión de pulcritud al hogar.
Pero este no es mi caso, como [...]

Un yogur cada día

En: El mío, Nidito de amor

Sábado. 8:40 am.
1- El chango dice “te hago el desayuno”.
2- Agarra el sachet de yogur que ya estaba colocado en su correspondiente jarrita.
3- En vez de cortar la punta del sachet del lado contrario a la manija, hace un agujero bien grande justo al lado de la susodicha.
4- Se prepara para servir el yogur en los bols.
5- [...]

Con una mano en el corazón, yo pensaba que el chango se adaptaría a un estilo de vida civilizado -el mío-, y que con el tiempo ambos estaríamos perfectamente sincronizados para llevar adelante un hogar inmaculado, respetando todas las reglas que a mí se me antojara imponer.
Según mis planes, los días transcurrirían suaves y perfumados [...]

Una terrible afección

En: De hombre, El mío, Nidito de amor

Las dos cosas que más le gustan a cualquier hombre, además del sexo y la televisión, son comer y dormir.
No me importa que me acusen de simplista. Así como los bebés lloran de hambre o de sueño, los hombres experimentan un terrible disconfort si se ven privados del descanso o la comida.
Mi papá, por ejemplo, [...]

Sobre este blog

Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com