Años de experiencia

25 Nov 2009 En: Los otros

Mejor Amiga:
¡Te extraño!
Elena:
¡Yo también! Odio vivir tan lejos, no puedo ir más a tu casa cuando se me canta.
Mejor Amiga:
¡Viste! ojo que ahora si venís sin avisar capaz te abre la puerta Francisco en pelotas.
Elena:
Pero nena, no hace ni 10 días que vive ahí y ya anda en calzoncillos como si nada…. sabés a quién me hace acordar, no…
Mejor Amiga:
Por favor, no comparemos, Francisco es visualmente agradable.
Elena:
No me preguntes por qué pero me acordé de las publicidades de Eyelit, con Goycochea, ¿te acordás?
Mejor Amiga:

¡síiii! bueno, ves, yo tengo mi Eyelit en casa, vos tenías un slip bordó comprado en Ciudad del Este.
Elena:
Cheeeee, no seas así, el Chango era buenmozo, sólo que en un modo no convencional, tipo Dove, un hombre “real”.
Mejor Amiga:
¿Cuando decís “real” querés decir gordo y feo?
Elena:
Sabés que el otro día pensaba lo mismo, hay que dejar de decir “real” y decir las cosas como son.
Mejor Amiga:
Hablando de las cosas como son, ¿qué supiste de Albóndiga Hedionda?
Elena:
Nada.
Mejor Amiga:
Mejor así. Ahora hablemos de Francisco.
Elena:
ok, contame, ¿cómo va todo?
Mejor Amiga:
Bárbaro, la verdad, pero ayer no cogimos y yo medio que me preocupé.
Elena:
Bueno, pero están conviviendo, cuando convivís garchás mucho menos. Es como si trabajaras en una panadería, no comés facturas todos los días, pero sabés que si querés una está ahí, siempre accesible, entonces, si un día no tenés tanto hambre decís “ya fue, me la como mañana”.
Mejor Amiga:
¿Por qué no me dijiste esto antes?
Elena:
Pensé que era de público conocimiento.

Día del lector anónimo

23 Nov 2009 En: Pájaro en mano

Este es el segundo Día del lector anónimo que festejamos en Pájaro en mano, así que los invito a ustedes, lectores tímidos y silenciosos, a que nos dejen un saludo a mí a los albañiles que tengo acá al lado, picando las paredes de la cocina.

Aprovecho para agradecerle al resto los comentarios, los mails y los consejos, y sobre todo la buena onda que tienen todos menos un par que me bardean por twitter. ¡Los quiero!

El día del lector anónimo es una iniciativa de Lake, Jose y Capitán Intriga. El diseño de la imagen es, por supuesto, obra de Willito.

7:45 am

20 Nov 2009 En: Nidito de amor

Un hombre y una mujer. Él, vestido con ropa de labor. Ella, gordota, rubia, cuarentona, con un chaleco matelaseado color rosa y unos tejanos de tiro altísimo.

Él tiene un handy en la mano y escucho que se comunica con alguien: “La unidad se encuentra vacía, repito, la unidad se encuentra vacía”.

Los maullidos de la gata se oyen desde el ascensor, así que temo que haya pasado algo, o que, peor, se estén viniendo a quejar por ese temita.

Elena:
Hola, qué tal, yo vivo acá, estaba sacando la basura, ¿paso algo?
Señora:
…. (cara de orto)
Señor:
….
Elena:
Hola, ¿de dónde son?
Señor:

Señora:

Señor:
Soy el administrador.
Elena:
Ah, qué tal… ¿pasó algo? ¿necesitan pasar?
Señor:
Sí.
Elena:

Le abro la puerta a estos extraños, y la señora decide empezar a hablar… a los gritos.

Señora:
Porque a mí me cae agua DE TU DEPARTAMENTO, a MI TECHO, tengo UN AGUJERO EN EL TECHO DESDE OCTUBRE Y NADIE HACE NADA.
Elena:
…yo me mudé hace 10 días.
Señora:
¿Y a mí quién me va a pagar la alfombra nueva? ¡Eso es lo que yo quiero saber!

Señor:
¡Qué hermosa esta gatita! ¿Cómo se llama?
Elena:
Mora. No entiendo, ¿yo qué hice? ¿De dónde cae el agua?
Señor:
Ay, mirá qué linda, cómo se queda, ¡es hermosa! A ver, dejame ver…. y…. no, acá va a haber que romper todo… ¡Hola Mora!
Elena:
¡! ¿Romper todo?
Señor:
Sí, tenemos que sacar los muebles, romper todo acá abajo, ver los caños y cambiarlos. Te vas a quedar sin agua por una semana, andá vaciando todos los muebles, arrancamos en un rato, a las ocho, ocho y media.
Señora:
A mí esto me lo tienen que solucionar ya mismo. ¡¡YA MISMO!!
Señor:
¡Qué linda esta gatita, me encanta! Yo tengo muchas fotos de gatos en el celular, y también de mi nieto mirá.
Señora:
YA mismo mandamos a la gente para que me solucione este problema. ¡Esto es urgente!

Son las 2 de la tarde y sigo esperando a los albañiles. ¿Alguien sabe si los albañiles de capital son puntuales? Me voy a quedar sin trabajo.

Muchísimas  gracias a Francisca Codoceo por su  nota en Kilómetro cero sobre Pájaro en mano, que pueden leer acá. Les dejo la bajada:

“Calzoncillos sucios encima de la mesa, frascos de manjar vacíos dentro del refri y toallas mojadas en el piso del baño son algunos hábitos que Elena odia de convivir. Si muchas mujeres han decidido desahogar su soltería en la web, esta exitosa bloguera escribe y se queja de todo lo contrario: tener pareja y tener que soportar lo que eso significa.

Haz lo que yo digo

18 Nov 2009 En: Los otros

Si hay algo que me encanta de esta la vida, es que en algún momento, siempre, los papeles de invierten. Así, por obra del destino o de decisiones personales o quién sabe qué, los que un día son jefes pasan a ser empleados de cuarta, las flacas engordan y los pobres pegan un buen laburo, los solteros eternos encuentran el amor y los matrimonios felices se desmoronan después de años de compartirlo todo.

En fin, cruzar de vereda es mucho más común de lo que parece y hasta los más sabios corren el riesgo de encontrarse, de repente, bailando en la cornisa.

Mejor Amiga:
Tengo que contarte  algo…
Elena:
Esperá, no me digas nada, dame pistas.
Mejor Amiga:
Necesito de tu experiencia pero le tengo miedo a tus consejos.
Elena:
¡Es algo de tipos!
Mejor Amiga:

Yes. Tengo un problema de posible concubinato.
Elena:
¿Se te instaló alguien? ¿Quién? Pensé que estabas sola.
Mejor Amiga:
¿Te acordás del chongo que no me cerraba? Bueno… ahora me cierra, creo.
Elena:
¿Creo? ¿Ya te dejó el cepillo de dientes y chateó desde tu casa?
Mejor Amiga:
Sep… y ahora viene todas las noches a dormir.
Elena:
Y bueno, si estás contenta dale para adelante… no necesitás mis consejos.
Mejor Amiga:
Bueno, pero necesito saber todo lo que vos hiciste para hacer lo contrario. Por ahora no le lavé nada ni le dejé armar una carpeta con archivos en mi compu, pero estoy re cagada, mirá si se convierte en un Chango… ¿Ahí qué mierda hago?
Elena:
Bueno, pero vos andá fijándote. Si come con la boca abierta, tiene hábitos de higiene cuestionables y siempre anda en calzoncillo estate alerta, pero me parece que todo el resto se puede ir viendo sobre la marcha. Fijate nomás que no tenga amigas tetonas y putas.

Mejor Amiga:
El control remoto de la tele me lo deja usar a mí…
Elena:
Eso es para entaguzarte, ni bien se instale se lo apropia.
Mejor Amiga:
Pero ojo que también fue  al supermercado y trajo cosas, eh…
Elena:
¿Trajo salamín y coca cola?
Mejor Amiga:
Yogur con cereales, chocolate y jugo citric.
Elena:
Te odio, tenés un buen especímen en tus manos. Sano por el yogur, que sabe apreciar las cosas buenas de la vida por el chocolate, y elegante por el Citric. Quizás vaya todo bien, no estés nerviosa.
Mejor Amiga:
Si me ves planchar una camisa atame a un poste, te lo pido por favor.
Elena:
Ni en pedo, me pienso divertir mucho.

¿Alguno tiene un mensaje para Mejor Amiga? ¿Consejos de convivencia?

Mi amigo Maxi

16 Nov 2009 En: Los otros

Maxi:
¿Qué tal tu nueva casa?
Elena:
Bien, bien, chiquita, calurosa, vecinos maleducados, reglas de convivencia inciertas, pequeños problemas por todos lados… un hogar capitalino. ¿Vos, cómo andás?
Maxi:
Uf, yo bien, pero la gente está mal.
Elena:
¿Qué pasó, te llamo de nuevo tu ex?
Maxi:
No, no, resulta que estoy en una confitería, probando unos dulces para llevarle a mi mamá, no, y entra una parejita, que también quiere comprar dulces.
Elena:
Ajá…
Maxi:
Entonces la chica les dice que pueden probar los que quieran, y les señala una mesa con frascos y un montón de cucharitas de plástico.
Elena:
Ajá…
Maxi:
La novia prueba uno y dice que va a llevar ese, creo que era de manzana con canela; y el novio prueba otro y dice que está bueno. Ella le pide a la empleada un frasco del de manzana y se va a la caja a pagar, y en eso el chico dice “voy a probar otro más”. Ella le dice “te alcanzo otra cucharita”; y él le dice… escuchá esto eh, le dice: “no, dejá que uso la misma”.
Elena:
!!!!
Maxi:
Y ahí se empezó a poner todo muy tenso. Las demás empleadas del local se dieron vuelta, y la novia lo miró desencajada. “No, no podés, tenés que cambiar de cucharita”, le dice. El resto mira en silencio. El chico se ríe y dice “naaah, en serio, todo bien, uso la misma”. “No, pero no podés, tenés que cambiar de cucharita, esos dulces son para probar”. “Pero no los voy a mezclar, no pasa nada, mirá, limpita”, dice él, y ¿sabés lo que hace, Elena? ¡¡CHUPA LA CUCHARITA!! ¡La chupa entendés!! Yo en este punto ya no quería comprar nada en ese negocio pero estaba viendo si había que denunciarlos a control sanitario, o algo así. “¿Ves? ¡Impecable!”, dice el pibe. Y a la novia le veías la desesperación porque el pibe ya estaba agarrando el frasquito de dulce, y ella le decía “Esperá, esperá”, y él sonreía diabólico, y en eso la empleada sale de su trance y le dice “POR FAVOR, USÁ OTRA CUCHARITA”, y el pibe todavía no entiende y le dice “Pero no me molesta”; y ahí la novia le empieza a gritar “¡¿NO ENTENDÉS QUE LOS DEMÁS TAMBIÉN PRUEBAN DE AHÍ?! ¡ES DE PRUEBA, PARA TODOS!!! TODOS PRUEBAN DEL MISMO FRASCO, NO PODÉS METER UNA CUCHARA SUCIA!!!!”. El local completo ahí ya se relaja, pero la novia está como loca, toda colorada. El pibe se ríe y dice “aaaaah”. La verdad…

Elena:
Te pusiste nervioso.
Maxi:
Muy, pero compré los dulces igual, te compré uno para vos. Frambuesa y naranja.
Elena:
¿Recordame por qué somos solo buenos amigos?
Maxi:
Porque no tenemos onda, parece.
Elena:
Ah. ¿Sexo podemos tener?
Maxi:
Sí.
Elena:
Ok.

Adrián, o El Peor Terapeuta Del Mundo

13 Nov 2009 En: Los otros

Elena:
Vengo a que me des el alta.
Adrián:
No.
Elena:
¿Por qué?
Adrián:
Porque todavía nos queda mucho que trabajar.
Elena:
Nada que ver. Mirá: desde que vengo acá me separé, me mudé, dejé mi laburo en el Estado, lo único que me queda es bajar de peso y para eso tengo que ir a un profesional que me de una dieta de 25 calorías por día, o bien me drene la grasa quirúrgicamente, aunque eso me da miedo.

Adrián:
No te voy a dar el alta.
Elena:
¡Pero no es justo! ¡Ya hice todo!
Adrián:
¿Me estás cargando?
Elena:
…No…
Adrián:
Bueno, te cuento que ahora te tenés que adaptar a la ciudad, a estar sola y a ser independiente. Además, tenemos que asegurarnos de que tu autoestima no te lleve otra vez a una relación destructiva, que no engordes y que no te empieces a acostar con cualquiera con la falsa idea de que eso es “vivir la vida”.
Elena:
Uuuuh qué mala onda, viejo, dejame disfrutar.
Adrián:
Después del cuarto pibe con el que hagas el amor te vas a sentir vacía y seguro vas a terminar llamando a tu ex.
Elena:

Adrián:
Es decir, sos mi paciente hace un año y todavía no te ví tomar una decisión madura de una. Siempre das vueltas y te golpeás la cabeza contra la pared cinco o seis veces hasta darte cuenta de lo que tenés que hacer. la idea es que ahora aprendas a ser más prolija y pensar antes de actuar y no sobre la marcha. Hasta ahora hiciste muchos avances pero sufriste mucho en el camino. Esta terapia te tiene que servir para creer en tus convicciones y dejar de dudar cada vez que tenés que decidir algo. Todavía te falta, estás muy inestable.

Elena:
….”¿hagas el amor?”

Adrián:
Es que estoy grabando la sesión.
Elena:
¡¡¿¿Estás grabando esto??!! ¿¡Pero qué sos, Rolón?!
Adrián:
Uf, qué golazo escribir un libro y vivir de eso…
Elena:
Dios mío, dame el alta ya.
Adrián:
El mes que viene lo volvemos a charlar.
Elena:
Me parece bien, pero no te doy mi consentimiento para reproducir nada de lo que yo te diga acá.
Adrián:
Aaayyy eeeeellla que es taaan interesanteeeee…
Elena:
¡Pero si me estás grabando!
Adrián:
Bien, vamos a terminar acá. Te dejo con una pregunta: ¿Por qué siempre tenés que tener una respuesta para todo? ¿Qué pasa si no tenés respuesta? Y cierro con un comentario personal, si me permitís: no sos gorda, sos pulposa.

¿Alguien tiene el teléfono de Defensa al Consumidor?

El click

11 Nov 2009 En: Los otros, Reflexiones y confesiones

En todo vínculo amoroso, llega un momento en el que se produce un “click”. Hay un instante en el que
comprendemos con certeza cuál será el futuro de lo que hemos iniciado hace unos meses con dudas y entusiasmo.

Indefectiblemente, te das cuenta de si lo que tenés con alguien va a avanzar hacia el próximo nivel o naufragará en el limbo de las relaciones que no nacieron nunca. Después del “click”, ya no quedan dudas.

Maxi:
Ah… no te instalaste todavía…
Elena:
Sí que me instalé, ¿no ves que está todo? Falta que me  pongan internet nada más, pero el resto está todo.
Maxi:
…no, pero mejor vengo otro día, cuando hayas vaciado las cajas.
Elena:
Pero no seas tonto, ¡pasá!
Maxi:

Yo te dije que me ponen nervioso las cajas, ¿no?
Elena:
No sabía, pero me hacés acordar a un compañero de trabajo que tenía en el Estado, que no comía nada embolsado, decía que “no le gustaban las bolsas”…
Maxi:
A mí no me gusta cuando quedan las bolsas al sol. El material es poroso pero además recalienta toda la comida, le entra de todo, debe ser por eso que no le gustan.
Elena:
Entiendo… ¿Vas a pasar?
Maxi:
¿El baño cómo está?
Elena:
Impecable, pero tenés que desagotar con un balde.
Maxi:
… no puedo. ¿Vamos a tomar un café, mejor?
Elena:
Bueno, dale, de paso aprovecho y me traigo sobrecitos de edulcorante, que no lo encuentro por ningún lado.

Con Maxi recorrimos todo Barrio Norte en busca de un bar que cumpliera con los estándares de limpieza que él considera mínimos, y finalmente nos decidimos por un Café Martínez chiquito que está sobre Anchorena. La moza de ahí es maleducada, pero a Maxi no le importa, mientras esté todo prolijito.

Elena:
Contame cómo estás con lo de Laura, no dijiste más nada pero estás cada vez con peor TOC.
Maxi:
Es que me llama a la noche, no sé qué quiere, me quiere hablar, me manda mails contándome qué es de su vida y eso.
Elena:
Qué extraño… ¿y vos qué hacés?
Maxi:
Nada, la escucho, leo lo que me manda y le contesto  cortito.
Elena:

Maxi:
Es que sabés qué es lo que pasa, Laura era supuestamente la mujer con la que yo tenía que estar, yo con ella
bajaba la persiana, ¿a vos no te pasaba eso con el Chango?
Elena:
Más o menos. Yo siempre me imaginé que a la larga íbamos a fracasar, pero en cierta forma sí, pensaba que él era mi gran amor, así que te entiendo. Pero bueno, a veces las cosas no salen como uno imaginaba. Tampoco es la muerte de nadie. ¿Vos no estás mejor ahora? Yo estoy mil veces mejor.
Maxi:

Y, sí, pero a veces pienso que ahora que estoy mejor, quizás podríamos volver a intentar y ella ahora estaría
más cómoda. Pasa que ella no me pudo esperar a que yo esté bien, es lógico.

Elena:
Malísimo que pienses así, me da pena. Cuando la gente no está cuando la necesitás, la tenés que borrar de tu vida. Distinto es si vos la seguís queriendo.
Maxi:
¿Y cómo voy a saber eso?
Elena:
Para mí es fácil, o la querés o no la querés. Pero tiene que ser por quién es ella ahora, no por quién era cuando te enamoraste por primera vez. Si la seguís eligiendo es que la querés, pero tenés que pensar en el ahora, no en que querés que “todo sea como antes”. Antes no existe más.
Maxi:
… No sé, me confunde. Yo quiero estar con vos, nos llevamos bien, no discutimos, somos comprensivos. ¿A vos no te hace mal todo esto?
Elena:
No… es que sabés qué… me parece que nosotros somos mejores como amigos que como chongo y chonga.
Maxi:
Bueno, eso depende del tipo de pareja que busques. Si buscás un compañero, para mí vamos bárbaro. Ahora, si lo que querés es una onda Romeo y Julieta o Alma y Leo puede ser que no tengamos mucho que ver… pero depende de cómo lo mires.

Elena:
Es cierto eso… pero yo te quiero mucho. Si nos hubiéramos enamorado, ni yo estaría recibiendo mensajes
del imbécil del Chango, ni vos estarías acá contándome sobre Laura. Estaríamos los dos desembalando tazas y pasando el trapo de piso. ¿No querés que por ahora seamos amigos?

Maxi:
La verdad que sí, porque sos una gran amiga.
Elena:
Y vos sos un gran amigo. Y muy buenmozo.
Maxi:

Vamos que te ayudo con las cajas, de última me tomo medio rivo.
Elen:
Ok, pero al baño andá ahora, que el balde no lo vas a soportar.

En mi caso, el “click” pareció coincidir con el cambio de aire. Ahora, además de casa nueva, tengo amigo nuevo. Y todos sabemos que los tipos van y vienen, pero los amigos son para siempre. Me parece que salí ganando, ¿no?

Vamos por partes

9 Nov 2009 En: Nidito de amor

Cuando empezás a embalar, de entrada siempre te parece que será un trámite sencillo. “Es poco“, decís, y agregás “tengo pocas cosas, en un día liquido todo”. Personalmente, ni me acuerdo cuánto me duró esa opinión, creo que menos de cinco minutos hasta que abrí el primer placard.

Vas de a poco, con las cosas más grandes. Después de seis horas atando libros en paquetitos, te parece que “ya hiciste lo más pesado“, y todavía tenés buen ánimo.

Más adelante, tipo siete, siete y media, cuando ya empieza a oscurecer, te empezás a poner nerviosa. Acá empieza la etapa “voy bien, voy bien, le doy para adelante“.

A las dos de la madrugada, finalmente, te das cuenta de que tenés muchísimas cosas, que sos una completa inútil embalando, que aunque no necesites dos tercios de lo que te estás llevando no pensás dejar nada porque todo tiene “valor sentimental” y que en cuatro horas llegan los del flete. Esta fase se denomina “laputamadrequemeremilpariómierdamierdamierda”, y se extiende por varias semanas, hasta que una está completamente instalada en el nuevo lugar.

A las seis de la mañana, mientras yo despotricaba contra una cinca de embalar que para mí no pegaba nada, tocaron el timbre y empezó la mudanza.

Los muchachos del flete se llevaban mal con el chofer. Ahí había una interna feroz cuyo origen no llegué a comprender, aunque sospecho tendrá que ver con la distribución del ingreso y su relación con el tipo de
trabajo que realiza cada uno. El chofer es un vago y sólo maneja, dirán los peones, mientras ellos se desloman cargando porquerías de esta pendeja forra que tiene de todo. El chofer, por su parte, alegará que para eso les pagan y que encima se quedan con las propinas.

Mi gatita hizo caca varias veces mientras ellos cargaban las cosas, y el aroma empapó el palier de mi edificio, pero siguiendo con los muchachos: uno de ellos era morocho redondote, fornido y con cara de pocos amigos. El otro era un señor canoso de ojos claros, de los que sacan a pachanguear a las señoras en los bailes y seducen con su simpatía. Seguramente hará suspirar a más de una cincuentona suburbana, y tendrá varios amores fugaces que en algún momento coincidirán en algún lado y se armará quilombo. De los dos, no hace falta que diga quién era mi favorito.

El peón malo se quejó porque según él había demasiadas cosas, luego porque el sommier pesaba mucho y más tarde porque no le gustaba el agua saborizada que le ofrecí y además odia a los gatos.

Finalmente, se negó a llevar mi modular, alegando que por la escalera no pasaba, y que no pensaba desarmarlo. Me sentí culpable (maldito peón psicopateador) y le dije que estaba bien, que después yo lo desarmaba y lo transportaba por mi cuenta en algún otro momento.

Una vez subido todo al camión, éste demoró dos horas completas en recorrer una distancia que en auto no excede los 50 minutos, en parte por la carga, en parte por la parsimonia del conductor.

Cuando llegaron, el chofer estacionó a una  cuadra del edificio, porque “si pongo el camión acá me van a hacer una multa y no me quiero arriesgar”. Los peones lo odiaron con el alma, pero a él le chupó un huevo.

Al ver el ascensor, el peón malaonda empezó a resoplar como loco. “Pfffff nos vamo’ a ir a la’ cincodelatarde
de acá”, “Pfffff, este forro estaciona lejos a propósito”, etc., mienras el “fachero popular”, ídolo, le hacía bromas a la encargada, que se reía y se ponía colorada.

Fue gracias a ese coqueteo digno de una tira de Suar que logramos entrar el camión en el garage para descargar más cómodos; pero esto no le alcanzó al peón malaonda, que siguió resoplando y quejándose hasta subir la última caja.

Cuando terminó, me dijo al pasar “no te va a entrar todo acá, no tené lugá para lo mueble”.

Acto seguido, se desplomó sobre mi cama con su ropa de trabajo y seis o siete litros de transpiración condensada y cubierto de pelusa húmeda. Sonrió por primera vez en el día, mientras yo lo miraba incrédula.

El peón pintón, por su parte, pidió usar el baño y rompió el botón y, tirando del palito para desagotar, desprendió el flotante, así que ahora estoy con un balde que compré en el chino hasta que cambie todo el dispositivo, pero todo bien porque era un divino.

Cuando se fueron me quedé sola, con setecientas cajas y bolsas, muebles atravesados, tierra y bollos de papel de diario. Entonces me llegó un sms del Chango: “Feliz mudanza, espero que empieces bien tu nueva vida“.

No le contesté, porque tenía mucho que acomodar.

Embalaje

6 Nov 2009 En: General, Nidito de amor, Reflexiones y confesiones

¡Pero qué cantidad de basura tengo en mi casa! Al final, este Chango lo único que hacía era generar mugre que ocupaba lugar, pero cosas, lo que se dice cosas, son todas mías.

¿Por qué tengo cuatro juegos de tazas? ¿Por qué no uso ninguno? ¿Alguien necesita nueve frazadas? ¿Qué hace el traje con el que se casó mi viejo en mi placard?

Mañana es la mudanza. Me compré 20 cajas grandes de cartón corrugado, dos rollos de cinta gruesa y un paquete de bolsas de consorcio “fuertes” (Asurín, sos una estafa). Anoche usé la colección de diarios del Chango para envolver la vajilla y los adornos, y después acomodé tápers, cacerolas, el wok, coladores, cubiertos, vasos, chopps, copas de vino, copas de champagne (!!) prolijamente en cajas.

Hoy me tocó embalar adornos, lo que quedaba de los libros, las toallas y sábanas y las cosas del baño. A las diez de la noche no daba más, así que tiré todos los zapatos adentro de un par de bolsas y me tiré a ver un rato de tele antes de desenchufar el aparato para desarmar el modular.

Me quedé dormida y soñé que cambiaba de laburo y que en el nuevo tenía de compañeros a todos los amigos del Chango y míos que sabían que él me estaba cagando y me trataban como si nada. Durante todo el día se hacían los simpáticos conmigo, y cuando me daba vuelta los oía susurrar sobre mis cuernos. Después, cuando salía del trabajo, me daba cuenta de que me había mudado a un barrio que me quedaba demasiado lejos, y que ahora, para llegar a mi casa, tenía que tomar un tren y un bondi. Finalmente me robaban la cartera y tenía que llamar a un cerrajero para entrar a mi departamento, que me cobrara 700 pesos porque era “precio de capital”.

Me desperté recién toda sudada y con un moretón que me dejó el vértice de una de las cajas que quedaron tiradas rodeando el sofá, sobre la que me había estado apoyando sin querer.

Supongo que mochilas tenemos todos. Por suerte, cuando te mudás no es necesario llevarte todo: podés dejar algún que otro bultito en la casa viej.

Sobre este blog

Basta de blogs de ingratas minas solas. ¡Estar felizmente en pareja es mucho peor! elenapaoloni@gmail.com